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Por Amparo Canedo, Guardiana (Bolivia)

Jueves 30 de abril de 2020.- Hay áreas en el periodismo como la económica o la de salud que constituyen, cada una por separado, un microcosmos con terminología técnica, reglas, procedimientos y avances que requieren de parte de quien informa los conocimientos necesarios sobre el funcionamiento de ese mundo. La falta de dichos conocimientos, la rapidez con la que se pretende informar al mundo en las redes sociales que atenta contra la investigación y los necesarios antecedentes y contexto más la generación de noticias alarmistas y falsas han dado lugar a que más de una institución se preocupe y habilite procesos de capacitación para periodistas que han ido en aumento no sólo en Bolivia, sino a nivel internacional.

La o el periodista está frente al problema de tener que traducirle la información médica técnica a la población de tal manera que ésta entienda, pero sin alarmarla innecesariamente.

En tiempos de pandemia como los actuales en los que los mismos científicos y médicos poco conocen sobre el nuevo virus, el escenario es más complejo porque requiere que quien es periodista no se preocupe únicamente por titular de manera novedosa, sino que trate con pinzas la información y de la manera más completa posible para no ocasionar mayores problemas de los que ya existen en los diferentes países, sin que ello signifique dejar a un lado su función de vigilancia periodística.

Complicado panorama si se toma en cuenta las condiciones en las que hoy tienen que trabajar las y los periodistas en Bolivia, con un número de periodistas disminuido por la crisis económica por la que atraviesan los medios de información, sobre todo impresos, por lo menos desde el año 2002.

Desde que empezó la cuarentena total en Bolivia el 22 de marzo, muchos periodistas trabajan desde sus casas y otros arriesgan su salud haciendo cobertura en las calles. En la otra acera, entidades a las que les preocupa el tratamiento informativo de la pandemia han lanzado cortos procesos de capacitación e, incluso, guías como la preparada por la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud titulada "Covid-19, Consejos para Informar".

Entre los factores o problemáticas en los que más reiteran los diferentes procesos de capacitación se pueden mencionar los siguientes:

  • La necesidad de un mayor conocimiento de la terminología y procedimientos en el área de la salud para el tratamiento adecuado de la información sin causar más alarma entre la población que está pendiente de información.
  • Tener cuidado no sólo con la circulación de información falsa, sino con los escasos conocimientos de personas que a pesar de ser del área de salud, no están preparadas para responder algunas preguntas (incluyendo ministros y presidentes de Estado).
  • Tener cuidado al abordar a las personas enfermas mediante la empatía.
  • Tratar de abordar los temas de manera integral y no sólo siguiendo las rutas de las fuentes de información vinculadas al poder.
  • Estar conscientes en todo momento de que la o el periodista también debe cuidar su salud, sobre todo durante coberturas en la calle.

Muchos de estos consejos tienen que ver, en realidad, con los cuidados que en general se debiera tener al poner en práctica un periodismo responsable, ético y acorde con los principios reflejados en los códigos de ética periodísticos que dicen que las y los periodistas están al servicio de los derechos humanos (entre ellos están los derechos a la vida y la salud), la paz y la justicia.

CADA ÁREA, UN MICROCOSMOS POR CONOCER

Investigadores de trayectoria conocida de América Latina como Daniel Santoro recomiendan a quien quiera ser una o un periodista responsable conocer el área y temas en los que quiere trabajar y eso lleva un tiempo. No se puede hablar sobre lo que no se conoce porque uno puede equivocarse. Por ejemplo, causar alarma porque un test dio negativo al coronavirus que luego resultó ser positivo es una prueba de que poco se conoce del área de la salud porque los médicos saben que esto suele ocurrir y, por ello, a quienes se sanan les están haciendo más de una prueba antes de darles de alta.

En el caso de la pandemia actual, lo mínimo que se espera de quien cubre la información vinculada a la enfermedad Covid-19 es el conocimiento de los términos y procedimientos empleados por el personal de salud y hacer el esfuerzo de traducirlos a un lenguaje más accesible y claro para la población, a fin de que esto, dicen la OMS y la OPS, sirva “para educar al público sobre temas de salud, evitando el lenguaje sensacionalista”. 

Precisamente en esa línea, la Fundación Gabo, la Universidad del Norte y la Fundación Santo Domingo presentan hasta el 7 de mayo de 2020 el ciclo "Epidemiología para periodistas", una serie de seminarios web cuyo objetivo es brindar una introducción a la epidemiología y ofrecer herramientas para contar con más precisión lo relacionado con el coronavirus. 

Carlos Castillo Salgado, profesor de la Universidad Johns Hopkins (foto: Cortesía Universidad del Norte).

En la primera actividad del ciclo, el Dr. Carlos Castillo-Salgado, profesor del departamento de Epidemiología de la Escuela Bloomberg de Salud Pública de la Universidad Johns Hopkins, fue el encargado  de introducir a los conceptos y medidas epidemiológicas más usados en la vigilancia y manejo de brotes y epidemias (los puedes leer aquí). Al respecto, vale la pena rescatar dos términos técnicos muy escuchados hoy y explicados por Castillo-Salgado:

  • ¿Qué significa factor de riesgo?
  • "Atributo de un individuo o población que incrementa la incidencia de determinadas infecciones o enfermedades. Conocer los factores de riesgo permite generar acciones de control o de prevención".
  • ¿Qué significa tasa de letalidad?
  • "El número de muertes que se producen por el virus en un período determinado entre el número total de casos diagnosticados. Cuando no se pueden diagnosticar todos los casos diagnosticados, esta tasa aparece más elevada". 
  • ¿Qué significa el concepto "aplanar la curva"?
  • "Aplanar la curva es cuando observamos que, a lo largo de dos semanas, el número de casos nuevos y de muertes que ocurren cada día es menor al día anterior. ¿Por qué dos semanas? Porque es el período de incubación del virus".
  • ¿Cuándo se puede establecer que la pandemia ya estuvo en su pico?
  • "Se requiere una disminución sostenida de nuevos casos durante 14 días".

El editor chino de GIJN, Joey Qi, quien trabajó desde el centro de la pandemia en China, entrevistó a varios periodistas que están al frente de la cobertura de la Covid-19. Ellas y ellos (que pidieron quedar en el anonimato), le dijeron:

“Si no eres un periodista especializado en salud, familiarízate con las leyes y regulaciones básicas para enfermedades infecciosas, así como con los procedimientos de prevención y control, antes de salir a informar. Por ejemplo: ¿Cuáles son los criterios de diagnóstico para la Covid-19? ¿Cuáles son los procedimientos para cubrir enfermedades? ¿Cuáles son los métodos de control de enfermedades? Revisar esta información te ayudará a comprender el sistema de prevención y tratamiento de enfermedades infecciosas, y eso será útil para tu trabajo”.

Joey Qi, editor chino de GIJN

Uno de los ejemplos se puede encontrar en el uso de las palabras coronavirus y Covid-19 por cuanto aún hay periodistas que manejan de manera indistinta ambos términos cuando, en realidad, no son sinónimos:

Coronavirus: “Los coronavirus (CoV) son una gran familia de virus que causan enfermedades que van desde el resfriado común hasta enfermedades más graves. La epidemia de Covid-19 fue declarada por la OMS una emergencia de salud pública de preocupación internacional el 30 de enero de 2020. El director General de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, anunció el 11 de marzo de 2020 que la nueva enfermedad por el coronavirus 2019 (Covid-19) puede caracterizarse como una pandemia. La caracterización de pandemia significa que la epidemia se ha extendido por varios países, continentes o todo el mundo, y que afecta a un gran número de personas” (OMS/OPS).

Covid-19: “La Covid-19 es una enfermedad causada por un coronavirus nuevo que no se había detectado anteriormente en seres humanos. Los coronavirus son una gran familia de virus que se encuentran tanto en animales como en los seres humanos” (OMS/OPS).

AGENDAS DEL PODER Y PERIODISMO DE INVESTIGACIÓN

Cada Gobierno ha trazado su propia ruta en la lucha contra la pandemia, unos privilegiando más la salud y otros la economía, y uno que otro tratando de hacer equilibrios complicados.

Quien es periodista no está al servicio de gobierno alguno, sino de la población y, por ello, no tiene la obligación de remarcar en aquello que remarca un gobierno o dejar de lado aquello que es dejado de lado por una administración.

En ese sentido, si un determinado gobierno no se preocupa por la gente más necesitada o no incluye en sus discursos una visión más integral del problema, quien informa deberá preguntar por lo que no está visible o no puesto en agenda si es que considera que se trata de un asunto importante.

También tendrá que tener cuidado con las declaraciones de las autoridades. El ser autoridad no es sinónimo de sabiduría. El Presidente de un país puede equivocarse y si es así, quien informa debiera hacerlo notar y no dar curso, sin más ni más, a la declaración sin contextualizarla.

Thomas Abraham, periodista especializado en salud, experto en enfermedades infecciosas y en seguridad sanitaria mundial, y antiguo consultor de la Organización Mundial de la Salud, explica que es importante activar el periodismo de investigación hoy frente a las agendas del poder y pone un ejemplo:

"Hong Kong informó de un caso de una mujer de 69 años que había estado en Delhi del 31 de enero al 24 de febrero. Tenía diarrea, y para cuando llegó a Hong Kong, se sentía peor. Si ella había estado en la India todo este mes, claramente se contagió en la India. Así que una cosa obvia sería mirar si otros casos en Delhi fueron reportados durante este período. Si no hay ningún caso, ¿qué nos dice esto? Que la vigilancia es mala y que claramente hay circulación. Una vez que tienes este marco, empiezas a hacer preguntas. No importa lo que la gente te diga. ¿Qué es lo que quieres saber? Y entonces obtienes una historia mucho más interesante que decir, '23 nuevos casos fueron reportados en la India hoy'".

Y luego Thomas Abraham reflexiona: "Esto es lo que hace el periodismo de investigación: mirar las cifras, encontrar patrones uno mismo, y tratar de descubrir anomalías, y luego ir a la gente y preguntarle, ¿cómo se explica esto? Esto no está sucediendo en absoluto. La agenda está siendo definida por las conferencias de prensa".

NOTICIAS FALSAS O MEDIAS VERDADES

Una de las preocupaciones de hoy es la generación de noticias falsas que no necesariamente se producen porque quien escribe es una especie de terrorista de la información.

También puede ocurrir que los datos dados por un médico sean tergiversados al intentar traducirlos mediante explicaciones que todas y todos entiendan o, incluso, pueden producirse por la falta de antecedentes y contextualización, y no solo por el manejo errado de información proporcionada por una fuente.

Lamentablemente, una de las características de este tipo de información es que suele, además, ser alarmista y, por ello, tiende a viralizarse fácilmente en las redes sociales, causando mayor incertidumbre en la población y dando lugar a que en vez de ayudarle a mejorar su calidad de vida, se empeore la misma.

PLANIFICACIÓN, ANTECEDENTES Y CONTEXTO

Buen parte del problema de la falta de información completa que no dé lugar a la existencia de medias verdades tiene que ver con la falta de conocimiento del área de la salud, el poco tiempo destinado a la elaboración de la información y la deficiente planificación e inexistentes antecedentes y contexto que ayudarían a evitar este problema.

"Lo que es realmente difícil es tratar de entender el significado de qué significan realmente estas cifras (de muertos, enfermos, sospechosos por país) ¿Y cómo se supone que debe responder el público? Como periodistas, lo primero que debemos ser capaces de hacer es poner esto en contexto. Y eso no es fácil, porque la gente sólo sigue las conferencias de prensa y recibe los titulares. El comunicado de prensa no es la historia. Es el comienzo de una historia".

Periodista Thomas Abraham
ÉTICA, ANTE TODO

Por ética, hay muchas cosas que las y los periodistas no deben hacer como, por ejemplo, identificar los nombres y viviendas de quienes están enfermos o de los centros médicos en los que se encuentran porque dan lugar a que intenten atacarlos como ya ha ocurrido en Bolivia en más de una oportunidad.

En ese afán de “cubrirlo todo”, hay periodistas que han arriesgado su propia salud intentando acceder a los mismos pacientes contagiados, alimentando, de ese modo, el morbo. Sin embargo, si una persona con la enfermedad decide contar su historia como ha venido ocurriendo en las redes sociales, eso corre por cuenta propia de quien decidió asumir tal riesgo social.

NO A LOS ADJETIVOS NI A LA ESTIGMATIZACIÓN

Muchas veces no se termina se entender cuán perjudicial es el uso del adjetivo calificativo en una información. Por un lado, contribuye a la estigmatización de personas y países enteros y, por otro, da lugar a una interferencia en la información debido a que quien lanza el adjetivo lo hace a partir de una escala de valores subjetiva y quien escucha lo hace a partir, probablemente, de otra escala, lo que da lugar a la generación de una especie de ruido informativo. En momentos en que se requiere de total claridad y precisión en el tratamiento de la información, no es para nada aconsejable el uso de adjetivos y/o juicios de valor.

Pero no sólo el adjetivo ocasiona estigmatización, sino la búsqueda y publicación de cierta información como el identificar al paciente cero o insistir en que fue su pariente llegado de Europa el que lo contagió. ¿Se imagina, por un momento, quien informa cómo se sentirá el tal pariente o la forma en que será mirado a futuro por su propia familia?

Y la insistencia de vincular a la enfermedad en su origen como de procedencia china también alimenta la estigmatización, en este caso contra ciudadanos/as chinos/as. La periodista Leah Carroll se preguntó ¿por qué todas las historias sobre el coronavirus muestran imágenes de un barrio chino?... La respuesta no es otra que racismo en el periodismo. Imágenes de supermercados vacíos y personas usando máscaras como si se tratara del fin del mundo, tampoco son recomendadas por esta guía para periodistas elaborada por Reframe”, hace notar la Red Ética.

EMPATÍA CON LOS PÚBLICOS

Cuando los códigos de ética señalan que las y los periodistas deben estar al servicio de los derechos humanos y entre éstos están los derechos a la vida y la salud, no se puede esperar que tal objetivo se cumpla si en vez de ayudar a la población a salir adelante, se le infunde mayor miedo e incertidumbre de los que ya siente.

En cuanto a la empatía, los escenarios son muchos. Uno de ellos es el de los familiares de personas con Covid-19 que no pueden despedirse de sus seres queridos.

“Preste la debida consideración a las personas que han perdido a sus familias”.

Organización Mundial de la Salud
Cuidados, no ocultar información

Esto no implica ocultar información, no. Requiere que la información dada sea a partir de fuentes confiables y que los datos sean procesados de manera precisa, completa, con antecedentes y contexto a partir de la evidencia, lo que significa que no se parta de supuestos, cábalas o mitos que predicen el futuro o alimentan, incluso, falsas esperanzas como la de la existencia de una cura a partir de cierto medicamento o hierba como se ha estado informando en el país con respecto, por ejemplo, al uso del eucalipto.

Otro escenario urgente de empatía es el de las personas de escasos recursos que ni siquiera, muchas veces, tienen acceso a las redes sociales para hacer conocer su reclamo y voz. Ellas no solo merecen respeto, sino el seguimiento necesario por parte de los medios de información para que sean atendidas y tengan una oportunidad en caso de enfermarse, además de ver la manera de llegar a ellas con información. “Brinde consejos para la población más vulnerable y en mayor riesgo”, nos recuerda la OMS y OPS y esto, naturalmente, incluye a los adultos mayores que son, en esta pandemia, uno de los grupos más vulnerables por las enfermedades que ya llevan encima y pueden dar lugar a que su salud empeore si contraen la Covid-19.

INFORMACIÓN ÚTIL

¿Cuál es la información útil? Toda aquella que pueda ayudar a prevenir aglomeraciones de la gente que dé lugar a que contraiga la enfermedad. También aquella información que ayude a corregir situaciones que perjudiquen a la población como sucedió con el uso de túneles y cabinas de supuesta desinfección que luego se supo que son nocivos para la salud de las personas.

NO SÓLO NÚMEROS

“Trascienda los números de casos y muertes, y contribuya a explicar el contexto y a brindar consejos de salud para la población…”, aconseja la guía para periodistas de la OMS/OPS. Sin embargo, cada noche como si se tratara de un parte de guerra, el Gobierno informa al país sobre cuántos contagiados nuevos existen en Bolivia, en qué departamentos están, cuántos muertos y cuántos sospechosos. Algún día se evaluará si estos minutos del terror fueron los más aconsejables en un Ministerio como el de Salud.

En todo caso, las y los periodistas tenemos que saber que dar sólo números y estar pendientes más de eso no ayuda mucho porque si la situación empeora en Bolivia, esto solo puede coadyuvar a deteriorar el estado de salud mental de la población, sobre todo de aquella que sabe que es la más vulnerable como es el caso de los adultos mayores o de aquella que se sabe responsable por la economía de la familia.

Y es, precisamente, este uno de los puntos cruciales por cuanto la violencia dentro de las familias está tendiendo a empeorar porque si el varón ya era violento, al estar encerrado con su pareja e hijos las 24 horas del día, puede tender a ejercer mayor violencia al influir sobre él otros factores adicionales al patriarcado como la falta de dinero o la incertidumbre sobre el futuro.

FUENTES QUE APORTEN

La elección de las fuentes de información se ha convertido en el meollo del asunto y no sólo por la posibilidad de compartir información de fuentes falsas, sino de informar mediante fuentes que no son expertas, aunque a veces decimos que lo son.  

Además, uno de los problemas de la información falsa es que muchas veces logra camuflarse para parecer información verdadera y, por ello, doble el reto de quienes somos periodistas para difundir información de fuentes “confiables, científicas, verídicas y chequeadas, citando a científicos, investigadores, salubristas, académicos y especialistas de diversas disciplinas que despejen dudas y lleven claridad a la población sobre la situación”, recomiendan la OMS y OPS.

“Tener un Premio Nobel no convierte a cualquier científico en una autoridad para hablar de emergencias como la Covid-19. Tampoco tener un doctorado o enseñar en una prestigiosa escuela de medicina. Llame a cuatro o cinco científicos independientemente. Si todos dicen más o menos lo mismo, entonces realmente vale la pena poner algo de lo que ellos dicen en su reportaje".

Bill Hanage, profesor de epidemiología en la Escuela de Salud Pública en la Universidad de Harvard, en entrevista para Journalist’s Resource”.
EVIDENCIA Y NO MITOS

Uno de los mayores problemas por el que están atravesando organizaciones, gobiernos y personal en salud para empujar el carro de los países para salir adelante es la circulación de mitos o información que habla de curas, medicamentos, hierbas y otros que supuestamente curan la enfermedad, dando lugar a desinformación.

“Difunda información basada en hechos. Durante los brotes abundan los rumores y la desinformación. Asegúrese de chequear la información y de citar fuentes oficiales y confiables. No amplifique las voces de quienes, desde el desconocimiento o la desinformación, aportan a la confusión, la ansiedad y los miedos de las personas. No amplifiquen la estigmatización de las personas afectadas por la enfermedad, sino que, en cambio, difundan mensajes contra estas actitudes. No se hagan eco de rumores o de información falsa”.

Organización Mundial de la Salud
LAS IMÁGENES

“Eviten el uso de fotografías o imágenes de video que puedan contribuir a generar estigma o provocar miedo, como mostrar sólo personas con barbijo o imágenes de personal de salud con el equipo de protección personal para Ébola en África, que no aplica para atender a pacientes con la Covid-19, recomienda la OMS/OPS a quienes toman fotografías.

Como ocurre con otros lenguajes que no son verbales, la fotografía informa y, muchas veces, una toma puede informar más que todo un texto y tiende a quedarse, además, en la mente del usuario/a.

OJO CON LA MÚSICA

A veces quienes informamos nos olvidamos que no sólo el lenguaje verbal informa y comunica, también lo hace el arte. Por ello, cuando en un canal de televisión se usa una pieza musical de suspenso o usada en una película de terror, no se contribuye a mejorar el estado mental de las personas que acceden a la información.

“Eviten el uso de cortinas musicales que generen ansiedad y temor”.

Organización Mundial de la Salud
PERIODISMO DE SOLUCIONES

Finalmente, existe hoy lo que se llama el periodismo de soluciones que busca no sólo reflejar problemas, sino ayudar a construir soluciones a partir de propuestas que se recoge de diferentes actores, sobre todo de aquellos que por su oficio o profesión, pueden aportar con ideas, estrategias y otros.

Como parte de este esfuerzo también se encuentra la necesidad de destacar el rol de las personas que están arriesgando su vida por los demás, tales los casos de personal médico, policial, militar, de limpieza de las ciudades, de producción, venta y distribución de alimentos y, entre ellos, están también las y los periodistas.

“Ante un panorama tan lleno de incertidumbre hace falta rescatar el llamado de Javier Darío Restrepo por lo que llamaba un periodismo por la esperanza”.

Se puede encontrar en el artículo de la Red Ética titulado "Coronavirus: 10 virtudes del periodismo responsable ante la pandemia".

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