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Por Sisinia Anze Terán para Guardiana (Bolivia)

23 de enero, diez de la mañana, a dos días del Año Nuevo Chino, China establece el aislamiento de Wuhan, en un esfuerzo para contener el virus y evitar su propagación por toda la nación. Hoy, por la mañana, dejó de funcionar el transporte público en Wuhan, mucha gente no podrá volver a casa. Mi nombre es Alexia del Campo, soy periodista de la Cadena CLN de Colombia

No puedo salir, me he quedado confinada en esta ciudad y no se sabe hasta cuándo regirán las medidas de aislamiento. Las autoridades chinas aseguran que seguirán trabajando en el control y la prevención de la pandemia en la provincia de Hubei, particularmente en la ciudad de Wuhan.

Chen Hen, un trabajador migrante que me escribió por Telegram, es una de las muchas personas que, al igual que yo, se vieron forzadas a quedarse en la ciudad. Después de peregrinar bajo la lluvia en busca de refugio, Chen y su familia lograron finalmente guarnecerse bajo un aparcamiento subterráneo donde decenas de familias compartían aquel reducido espacio.

El número de casos confirmados por coronavirus en Wuhan no deja de aumentar. Es el primer día del aislamiento anunciado por el gobierno y la cifra de pacientes contagiados asciende a 495. Se cree que el origen del brote epidémico estaba en un mercado de mariscos, que tuve la oportunidad de visitar hace unos días, en el centro de Wuhan. Las autoridades locales ordenaron su clausura el 15 de enero, pero el virus ya estaba expandiéndose.

Nunca fui hipocondriaca, pero ya empecé a sugestionarme debido a la cantidad de información que pasa por mis manos. Me he tomado la temperatura unas cuatro veces el día de hoy. Me siento aterrada, estaría mintiendo si dijera lo contrario.

El doctor Zaho Zhigang, del hospital Zhongnan, de la Universidad de Wuhan, fue uno de los primeros trabajadores sanitarios que hizo frente al nuevo coronavirus en Wuhan.  El doctor Zhigang manifestó que su primer paciente, que llegaba de otra ciudad, tenía fiebre, había perdido el apetito y no dejaba de toser. Tras realizarle una tomografía, se determinó que tenía neumonía. En el momento en que entró en urgencias el criterio más importante que tuvieron para realizar el diagnóstico fue que estaba relacionado con el mercado de mariscos en Wuhan.

La vida es demasiado frágil, pero andamos muy ocupados con nuestros asuntos personales para darnos cuenta de ello. En los últimos dos días, acudieron a la ciudad de Wuhan equipos médicos provenientes de Shanghái, Zhejiang y Hainan. Todo se percibe surreal, aún para mí, que en la profesión del periodismo, creí haberlo visto todo, sin embargo, las autoridades no pierden la esperanza de que todo estará controlado a corto plazo.

En un primer momento se creyó que el virus se transmitía de animales salvajes a seres humanos; sin embargo, para esta fecha, todo apunta a que la transmisión entre humanos también es posible. El epidemiólogo Zhong Nanshan, considerado un héroe nacional por su contribución durante la crisis del SARS, que azotó China entre los años 2002 y 2003, fue quien confirmó la noticia a la población. Nanshan asegura que, en base a las pruebas realizadas, la transmisión entre humanos se ha producido en dos lugares, por lo que es definitivo que el virus se puede transmitir entre seres humanos. También asegura que la mayor parte de los pacientes provienen de Wuhan o han estado en Wuhan. Y que, en su opinión, lo más aconsejable es mantenerse lo más lejos posible de esta ciudad. Al tiempo que la situación empeoraba en la capital de Hubei, estas declaraciones alertaron a la población de toda China, y no es para menos, mucha gente extranjera, como en mi caso, se quedó confinada en la ciudad de Wuhan.

El epidemiólogo Nanshan asevera que el virus ha evolucionado y es capaz de trasmitirse entre humanos. No obstante, el doctor Zhao asegura que su paciente contagiado con el virus, no ha estado en el mercado de mariscos. Dos días después, se confirmó que el doctor Zhao también estaba infectado. Había empezado a sentir escalofríos y se sentía muy débil. Cuando le tomaron la temperatura, estaba a 38, 5 de fiebre.  La exposición sin protección fue lo que propició el contagio. Fue entonces cuando las autoridades aceptaron que el virus era muy infeccioso.

Una enfermera del hospital de Unión de Wuhan, Zhu Peipei, a través de un correo electrónico, me comentó que, después de seis horas de trabajo, muchas enfermeras necesitan inhalar oxígeno para no perder la conciencia. Nos comenta que, al terminar su turno, cuando finalmente pueden quitarse el equipo protector, sienten comezón por todo el cuerpo. Dijo que, cuando están trabajando, están muy ocupados como para dar importancia a la picazón, pero después de quitarse el traje y entrar a la ducha, el doloroso sarpullido empieza a expandirse por todo el cuerpo.

En la víspera del Año Nuevo Chino, una noche de reuniones familiares, más de 1.200 trabajadores sanitarios de toda China se movilizaron para ayudar a Wuhan. El presidente chino, Xi Jinping, convocó a una reunión del Comité permanente del Buró político del Comité Central del Partido Comunista de China, en la que enfatizó que la seguridad y la salud son la máxima prioridad, y que contener la epidemia era una tarea primordial.

Wuhan, provincia de Hubei, tiene 356 casos de coronavirus. Fuera de Hubei los casos ascendieron a 705. Tedros Adjanom, director general de OMS, declara al brote del nuevo coronavirus como una emergencia de salud pública de importancia internacional. Los esfuerzos para controlar la epidemia ya no sólo se centran en Wuhan.

El doctor Tang Xin se comunicó conmigo a través de Telegram y me confió que no ha ido a casa en dos semanas, que acababa de insertarle un catéter a un paciente y luego, al  quitarse con mucha dificultad las tres capas de guantes, se dio cuenta de que por la humedad se le había desprendido la piel de las manos. Tang dijo que muchos pacientes graves necesitan cuidados especiales, comentó que cuando el oxígeno no es suficiente, los pacientes empiezan a perder la conciencia, se mueven sin control y hacen que los tratamientos, como usar un ventilador o aplicar inyecciones, sean muy complicados. Los timbres de llamada de los pacientes no dejan de sonar.

Los 38 mil empleados médicos autorizados de Wuhan no eran suficientes para hacer frente al brote epidémico. Mientras la población se aglomeraba en las clínicas por la fiebre, el sistema sanitario de la ciudad colapsaba. Durante el segundo día de aislamiento de la ciudad se iniciaron las obras de construcción del nuevo hospital Houshenshan, que estaba especialmente diseñado para tratar a los pacientes contagiados por coronavirus y pondría hasta mil camas a disposición de los enfermos, pero la construcción de solo un nuevo hospital no era suficiente, por eso se planteó levantar un segundo hospital de emergencia con capacidad para otras 1.600 camas.

Las ciudades de toda China han comenzado a reiniciar las operaciones de fábricas de suministros médicos, y en Wuhan los principales hospitales de la ciudad comenzaron a modificar sus salas normales como salas de cuarentena destinadas especialmente para tratar a los pacientes gravemente enfermos por la infección de la neumonía por el nuevo coronavirus Covid-19. El vicepresidente del hospital dijo que todo lo que entra a los hospitales debe permanecer allí. Antes de entrar a la sala especial, los doctores y enfermeras deben vestir dos capas de trajes protectores, guantes, cubiertas protectoras en los zapatos, mascarillas y gafas protectoras. En sus turnos de seis horas, el personal médico no puede beber, comer, ni tampoco ir al baño, por lo que tuvieron que improvisar con pañales para adultos.

Es 29 de enero, séptimo día del cierre de Wuhan, y continúo confinada sin saber qué momento podré regresar a Colombia. Se sabe que hay un vuelo para repatriar a extranjeros, pero la lista de espera es muy extensa.

Acabo de tomarme la temperatura tres veces en este momento. Estoy con 38,7 de fiebre. Me siento cansada y con dificultad para respirar. No sé qué hacer. Mi jefe de redacción ya dio parte al gobierno chino y ahora me queda esperar a que una ambulancia pase a recogerme. Lamento no haber podido concluir con el reporte, sólo espero que pronto logren crear la vacuna contra Covid-19 y que esta pesadilla termine de una vez por todas.

No dejo de pensar en mi hija y en mis padres. Estoy desesperada. Creo que no volveré a verlos. Quiero hacer más, quisiera…


SISINIA ANZE

Es novelista boliviana. Hasta la fecha lleva 14 obras publicadas: 6 novelas, 4 libros de microficción, 1 libro de poesía, 3 de cuento. Ha participado en más de 30 antologías nacionales e internacionales. Es miembro honorífico de la Academia Peruana de Historia Militar, miembro honorífico de la Academia O´Higgiana de Rancagua Chile y miembro del Instituto de Investigación de Historia Boliviana.

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