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A pesar de que el término accidente es más conocido, las palabras lesión no intencional son más adecuadas porque connotan las consecuencias médicas de eventos que son predecibles y prevenibles. Las lesiones no intencionales siguen siendo un gran problema de salud pública. En países de mayor crecimiento son la principal causa de morbilidad y mortalidad en los niños y en los países de menor desarrollo no quedamos al margen. Estas lesiones ponen fin a la vida de muchos niños cada vez con mayor frecuencia, dejando en muchos casos secuelas discapacitantes graves. 

Se considera que de lejos superan a las muertes por anomalías congénitas, cáncer y el suicidio como causas principales de muerte. Se estima que en el mundo anualmente 950.000 niños menores de 18 años mueren como consecuencia de una lesión o por efectos de la violencia, y cerca del 90% de ellas son identificadas como lesiones no intencionales. Por otro lado, 9,2 millones de niños son tratados en los servicios de emergencia por lesiones no fatales; por esto, las lesiones involuntarias tienen un enorme impacto económico, emocional y social en niños y adolescentes, sus familias y la sociedad en su conjunto.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada día mueren 2.000 niños por lesiones no intencionales, pero más del 50% de estas pueden prevenirse mediante acciones de probada eficacia para la prevención de lesiones.  En las Américas, cada hora mueren seis niños o adolescentes menores de 20 años, principalmente por lesiones no intencionales causadas por el tránsito, ahogamientos y sofocaciones. Esta situación es más grave en los menores de edad de sexo masculino, ya que su riesgo de morir es de 1,5 a 2,7 veces mayor que el de las niñas. Los traumatismos causados por el tránsito son la primera causa de mortalidad en las Américas entre personas de 5 a 14 años, y la segunda entre aquellos de 15 a 44 años.

Los niños de las familias y las comunidades más pobres corren mayor riesgo de sufrir lesiones porque tienen menores probabilidades de beneficiarse de los programas de prevención y de servicios de salud de calidad. Se calcula que la probabilidad de accidentarse es 10 veces mayor en niños de países de bajos ingresos comparados con los países ricos.

Según un informe de la OMS, las cinco causas principales de muerte por lesiones son:

  1. Los accidentes de tráfico, en los que mueren 260.000 niños al año y sufren lesiones cerca de 10 millones. Son la principal causa de muerte en el grupo de 10 a 19 años, y una de las principales causas de discapacidad en los niños.
  2. El ahogamiento, del que mueren más de 175.000 niños al año y al que sobreviven unos 3 millones. Las lesiones cerebrales que deja en algunos supervivientes hacen que el ahogamiento no mortal sea el tipo de lesión con mayor impacto sanitario y económico para toda la vida.
  3. Las quemaduras causadas por el fuego, que son la causa de muerte de cerca de 96.000 niños al año, y cuya tasa de mortalidad es 11 veces mayor en los países de ingresos bajos y medianos que en los de ingresos altos.
  4. Las caídas, de las que mueren cerca de 47.000 niños al año y causan otras lesiones no mortales a cientos de miles.
  5. Las intoxicaciones no intencionales, de las que mueren más de 45.000 niños al año.

Pero ¿por qué los niños son particularmente más susceptibles a los accidentes y tienen lesiones más graves? A continuación, menciono algunas de las razones:

Los niños menores de 5 años, especialmente dada su inexperiencia y falta de percepción del riesgo, pueden optar por acciones peligrosas (por ejemplo, saltar al vacío de una altura considerable imitando a un superhéroe). Niños menores de 2 años, como parte de su desarrollo, exploran su entorno y se ponen en riesgo fácilmente (por ejemplo, introducir los deditos en una toma eléctrica). Los adolescentes, en cambio, especialmente los varones, por la presión de grupo o conseguir aceptación de sus pares pueden asumir conductas arriesgadas como conducir un automóvil a gran velocidad.

El pequeño tamaño de los niños aumenta su riesgo en el entorno vial. Son menos visibles que los adultos y cuando un vehículo los golpea, además, los niños pequeños tienen dificultad para ver más allá de un motorizado, de calcular la velocidad de los que vienen en dirección contraria y de discernir a qué distancia se encuentra uno de ellos según el sonido de su motor.

Los traumatismos de cráneo suelen ser más graves en los pequeños porque las estructuras del cráneo son más débiles y delgados, y ofrecen menos protección al cerebro. Además, el gran tamaño de la cabeza en relación a su cuerpo, especialmente a los 2 años (la cabeza de un niño de esa edad tiene casi el 80% del tamaño de la cabeza de un adulto), hace que, ante la pérdida de equilibrio, el peso de la cabeza facilite que el cuerpo sea vencido. Lo mismo ocurre con lesiones que involucren el tórax (que protege el corazón y los pulmones), las costillas de los niños son menos resistentes y los traumas importantes en esa zona fácilmente lesionan los pulmones.

Los traumatismos a nivel del abdomen en niños pequeños fácilmente lesionan los órganos internos, debido a que la pared abdominal es menos resistente y órganos como el hígado y el bazo no están totalmente protegidos por las costillas por su gran tamaño en proporción al cuerpo. Los huesos de los miembros superiores e inferiores son más pequeños en todas sus dimensiones y están formados de material menos compacto y tienen menor masa muscular que los proteja de los traumas. En general, las lesiones por accidentes automovilísticos o traumatismos de gran impacto hacen que los niños que tienen un cuerpo más pequeño presenten lesiones en varias partes del cuerpo.

Cuando los niños son atacados por animales como los perros, debido a su pequeño tamaño, las lesiones generalmente son en la cara, dejan heridas y secuelas gravísimas que requieren cirugías reconstructivas y largas internaciones.

Hace algún tiempo realizamos un estudio con mi colega el Dr. Kurt Paulsen en el servicio de emergencias del Hospital del Niño de La Paz, tratando de identificar los factores de riesgo para accidentes en niños y encontramos algunos propios de nuestro medio: 1) niños al cuidado de otros niños; es frecuente en nuestro medio que el hermanito mayor quede a cargo de uno o dos menores mientras los padres trabajan (no todos pueden pagar una niñera); 2) falta de medios de seguridad en el domicilio como la ausencia de barandas en las gradas y terrazas, instalaciones eléctricas precarias, y 3) dejar productos peligrosos al alcance de los niños como medicamentos, elementos inflamables, objetos punzo cortantes, etc.

Desde siempre han existido muchos programas para prevenir enfermedades infecciosas y otras causas de morbilidad en niños, pero de qué servirá todo este esfuerzo si más tarde el niño puede morir por una lesión no intencional. Por esto es fundamental que las autoridades de salud y todos los organismos interesados en la salud de los niños se interesen por los accidentes como una gran causa de morbilidad y mortalidad infantil. A continuación, muestro algunas estrategias de prevención generales que fueron publicadas en un informe mundial sobre la prevención de accidentes (OMS, UNICEF).

EstrategiaEjemplo de aplicación de prevención
Prevenir situaciones peligrosasProhibición de venta de juegos pirotécnicos en San Juan; no dejar al alcance los niños combustibles como gasolina, alcohol, etc. 
Reducir la cantidad de energía contenida en el riesgoDisminución y control del límite de velocidad de circulación de vehículos
Prevenir la liberación del riesgoLegislar para que todas las tapas de medicamentos se fabriquen a prueba de niños (roscas sin fin)
Modificar la velocidad o la distribución espacial del riesgo y su liberaciónUso obligatorio de cinturones de seguridad y asientos especiales para niños pequeños
Separar a las personas, en el tiempo o en el espacio, del riesgo y su liberaciónCarriles para ciclistas y lugares asignados para practicar este deporte
Separar a las personas del riesgo, colocando barrerasVerjas en las ventanas, rejas en las gradas, dispositivos de protección en los enchufes
Modificar adecuadamente las características básicas del riesgoSuperficies más blandas cercanas a los juegos en parques infantiles
Hacer que la persona sea más resistente al dañoBuena nutrición del niño y uso de cascos en ciclistas
Contrarrestar el daño que ya ha causado el riesgoTratamiento de primeros auxilios adecuado, por ejemplo, lavar con agua corriente una quemadura
Estabilizar, tratar y rehabilitar a la persona lesionadaDisponibilidad de cirugías reconstructivas y otras complejas en los hospitales

Respecto a los ataques de animales, en los años que me tocó trabajar en un servicio de emergencias pediátricas, estos ataques casi en su totalidad fueron por el propio perro de la familia; por esto, las familias con niños menores de 5 años deberían evitar tener una mascota, si es posible, no se olvide de que los niños pequeños no perciben el riesgo y podrían lastimar al animal o quitarle la comida mientras este se alimenta, razones suficientes para que un perro ataque (sin importar su raza o tamaño).

Durante esta pandemia muchos niños quedaron solos en el hogar (donde ocurre la mayoría de los accidentes de niños menores de 5 años). Sin duda alguna esta situación incrementa la posibilidad de accidentes de manera importante. Finalmente, no se olvide de que casi todas las lesiones no intencionales se pueden prevenir. Espero que lo escrito líneas arriba sirva para que reflexione acerca de los riesgos que corren sus niños cuando usted no está en casa o en algún lugar donde no los supervisa una persona mayor. Tengo la esperanza de que las autoridades de salud y las agencias que se interesan en la salud de las y los niños, en algún momento le pongan el debido interés a los accidentes de niños.

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