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Maca: “Dejé de ser mujer para ser mamá”

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Por Guardiana (Bolivia), fotos de María del Carmen Alcázar

Martes 25 de mayo de 2021.- No pasaba desapercibida en las aulas de la Católica de La Paz allá por 2008. Era evidente que le gustaban el negro y el piercing. Ni sus labios ni sus uñas lograban escapar al oscuro color.  Estudiaba en la Carrera de Comunicación Social. Escuchaba a sus docentes y de tanto en tanto preguntaba y también observaba aquello en lo que no estaba de acuerdo. Sus compañeros y compañeras la llamaban Maca.

Quien veía sus notas y luego se enteraba de que pasaba clases de día y trabajaba hasta altas horas por la noche para poder costear sus estudios se sorprendía. Formaba parte de un pequeño grupo selecto de estudiantes de excelencia. Se tituló en 2012, en una época de sentimientos encontrados porque se embarazó, se casó, se tituló y perdió a una de las personas más significativas en su vida: su padre. El 10 de junio próximo, María del Carmen Alcázar Grisi cumplirá 33 años, la edad de Cristo cuando murió como ella suele decir. Y ella, ahora, luce así después de idas y venidas, de crisis, de dolor, de renacer, de ser, ante todo, madre.

“Dejé de ser mujer para ser mamá”

Antes de graduarse, Maca subía apenas las gradas de la Carrera de Comunicación Social ubicada en una vieja casona de paredes gruesas y frías en la zona de Obrajes de la ciudad de La Paz. Ya estaba embarazada de su primer hijo cuando hacía su perfil de tesis. Él nació el 6 de diciembre de 2011. “Será mujer”, pronosticaban quienes la veían porque el bebé parecía crecer a todo lo ancho.

Su primer hijo, Juan Pablo (a punto de cumplir 10 años), le dio un vuelco total a su vida. Ella había planeado irse a México para hacer una maestría y no era su único plan. “Fue un cambio muy brusco. Además, trabajaba de noche detrás de una barra para poder costear la Cato. Debía dejar de trabajar por el bebé. El tiempo de la dulce espera no fue tan dulce. Me casé muy rápido por un deseo de mi padre que ya no está aquí. Fue su deseo. Fue muy rápido. Empecé a buscar trabajo en otras cosas. Me fui a vivir con mi marido. Todo cambió de un día para otro. Dejé de ser yo, aprendí mucho en el primer año de vida de mi hijo”.

¿Por qué dices que aprendiste mucho? "Aprendí a agradecer a mi madre todo lo que había hecho por mí. También a ser independiente económicamente. Tuve que pagar desde la luz, el agua, aprender a administrar mis recursos, tiempo, dinero, horas de sueño. Ese año se fue mi papá. Fue el cherry de la torta, dejé para  siempre de ser hija para ser mamá".

En medio de idas y venidas con su esposo, llegaron sus otros dos hijos: Francisco (5 años) y Leonardo (a punto de cumplir 4 años en junio). “Yo dejé de ser mujer para ser mamá. Me olvidé de mis sueños y de todo por ser mamá. No tenía quién me ayude. Yo dejé de lado todo para ser mamá y sigo pensando que nunca más seré solo yo. La persona que ves aquí es ante todo mamá. Y sí es un reto muy grande porque toda la gente que era o es amiga está en otra. Yo veo que vive una vida súper acelerada, viaja, hace un montón de cosas. Yo he tenido que disminuir la velocidad y crecer con mis hijos. Claro que al principio me necesitaban más, eran muy chiquititos, implicaba que yo esté 24/7 con ellos. Ahora puedo salir en la tarde para trabajar. He ido creciendo con ellos".

Y es que para ella no existen las medias tintas y así lo aclara. Si haces algo, hazlo bien, te dice. Y el comentario surge cuando se le pregunta su opinión sobre las mujeres que han decidido no ser madres para poder desarrollar su profesión o planes. "Creo que están en su derecho de pensar así. Yo siempre he pensando que si vas a hacer algo, debes hacerlo bien. Si no quieres ser mamá, es una decisión súper legítima, propia. Si decides ser mamá es 24/7. Pero es por tiempo limitado, crecen rápido. Ya no te necesitan de la misma manera a diferentes edades".

Maca, embarazada. Su primer hijo nació el 6 de diciembre de 2011.
Maca con su hijo menor, Leonardo, en septiembre de 2017,
Con fibromialgia desde el 2007

Poco a poco desde 2007 cuando tenía 19 años los dolores y el insomnio se fueron apoderando del cuerpo de Maca. En 2018 murió su mejor amigo con cáncer linfático. "A partir de ahí la vida se desmoronó y mis síntomas aumentaron hasta que tuve un accidente en Buenos Aires. Estaba pasando un curso allí. Caí de un bus y me llevaron a un hospital donde se dieron cuenta de que también tenía fibromialgia. Llegué a Bolivia, vi a un médico en Cochabamba que me ayudó a corroborar el diagnóstico".

Hasta hoy, a ella le cuesta levantarse temprano por las mañanas porque también le cuesta conciliar el sueño por la noche, síntomas típicos de esta enfermedad a la que ahora en el cuerpo de Maca hace alusión el tatuaje de una muñeca títere y rota como ella se ha sentido durante una década que ella califica como "horrible". La niña del tatuaje lleva, además en el vestido, lazos lilas que son símbolo de esa enfermedad.

Fue el extremo dolor que ahora con la ayuda médica en La Paz trata de disminuir la que llevó a Maca a vivir y valorar más el presente porque hubo momentos en que tuvo la sensación de que su vida terminaría al siguiente segundo. Es el momento en que se dirige a las y los lectores para decirles que si tienen ganas de hacer algo, lo hagan. "Si quieres quedarte todo el día en la cama con tus hijos, hazlo. Si quieres quedarte todo el día con pijamas, hazlo".

Una marioneta que simboliza a Maca y cómo la fibromialgia la hizo sentir: rota y sin control sobre algunos aspectos de su vida.
"Cool Mama" y sus 40 tatuajes

La insípida experiencia en una agencia de publicidad, área de trabajo al que Maca no quisiera regresar jamás, fue una de las pocas que tuvo en el área de la comunicación.

Al no poder trabajar en alguna de las áreas de la comunicación que por un lado la satisfaga y que por otro le permita ver a sus hijos, Maca decidió en 2017 retomar una pasión de su adolescencia: las perforaciones y los tatuajes. Pero quería hacerlo de manera responsable y para ello decidió estudiar. Hizo maletas y se fue tanto a Buenos Aires (Argentina) como a Miami (Estados Unidos) para tener el título y la certificación para poder ejercer. La acción siguiente fue crear su propio emprendimiento en casa llamado "CoolMama" para hacer perforaciones corporales y maquillaje semidefinitivo, además de borrar tatuajes. Y le iba bien en su estudio privado que había montado donde vivía hasta antes de la pandemia.

En el perfil de Facebook de Maca pueden ser apreciados algunos de los 40 tatuajes que ella lleva en la piel. Todos, excepto dos, tienen un significado especial. La marioneta, símbolo visible en su cuerpo de la enfermedad invisible de la fibromialgia, es probablemente uno de los más llamativos.

Y llegó la pandemia en avión...

En marzo de 2020 aterrizó la pandemia en Bolivia directo desde Italia. El 21 de ese mes se declaró cuarentena total mediante el Decreto Supremo 4199. El negocio de Maca como el de millones de personas tuvo que parar. No podía seguir recibiendo gente en su casa, era peligroso. Se encerró con sus tres hijos; pero el dinero empezó a faltar hasta que en junio comenzó a ayudar a un amigo en su estudio de tatuajes en La Paz.

"En pandemia me convertí en mamá y maestra. Tengo que estar cerca de mis hijos cuando pasan clases porque el segundo está en kinder y el tercero en prekinder. No soy muy paciente. Me ha costado. He valorado mucho a las maestras, se requiere mucha paciencia. Pasan clases virtuales dos horas al día. Todo en vivo. Luego tienen algunas actividades en su tiempo libre. Yo trato de que los dos menores hagan la parte académica en la mañana para poder trabajar en la tarde. A mi hijo mayor Juan Pablo lo ayudo muy poco, es más autónomo, ya está en cuarto de primaria".

El reto más grande de una madre hoy

Maca está consciente de todas las influencias negativas que una o un niño puede recibir hoy del mundo exterior vía las nuevas tecnologías. Pero también sabe que un celular es el único medio de interacción de sus hijos con otras niñas y niños por la pandemia y, por eso, es tan importante para ella darles tiempo en calidad y no solo en cantidad porque quiere que sus pequeños sean, ante todo, buenas personas.

"Quiero que mis hijos recuerden cuando sean grandes que ante todo somos un equipo. Puedo ser una bruja, pero soy su amiga, jugamos mucho, vemos muchas películas. Trato de que sean gente buena, valores que siempre se pierden. El reto más grande de ser mamá hoy es que formes hijos buenos. Hay mucha influencia negativa de afuera. Es complicado lograr controlarlos, pero hay que entender que es su único medio de interacción porque no salen, no van al colegio. Mi hijo mayor no pudo entrenar fútbol por la pandemia. Tienen sus amiguitos y el celular se ha vuelto el único método para verle la cara a tu amigo".

El 27 de mayo de 2020, Maca escribió en su perfil de Facebook: "A mis hijos: Desde que la prueba de embarazo mostró dos rayas supe que puedes amar a alguien que no conoces y que ni siquiera está totalmente formado. Realicé con el ego adolorido, típico de la inmadurez de los veintipocos, que en nombre de ese amor todo otro sueño, todo otro objetivo, todo plan quedaban en segundo plano, porque en el primer lugar estabas vos. Ese 'vos' con los años se convirtió en 'ustedes', mosqueteros que hoy me honran llamándome 'mamá' ('mameeeee' cuando gritan, o sea, casi siempre). He sido afortunada por las almas que me ha tocado que habiten los cuerpos de mis chatos, lo puedo ver en sus ojos y estoy casi segura de que no me equivoco: son seres hermosos y se convertirán en hombres buenos, con valores y amor por la vida (más allá de todo lo que pueda hacer yo para criarlos). Aprendí cada segundo desde el 6 de diciembre de 2011 (cuando nació el primogénito JP) y parece que cada día crecemos juntos. Recién, hace poco, me di cuenta de que me necesitan bien y que si ustedes no estarían en el mundo, quizá yo tampoco".

Ya no piensa mucho en el futuro porque cree que lo más importante es vivir el presente haciendo lo que a una le gusta, no postergar deseos. En todo caso, si se diera, a ella le encantaría tener un estudio propio para trabajar y poder mochilear con sus hijos en unos años por Europa.

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