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Por Guardiana (Bolivia)

Martes 24 de noviembre de 2020.- Desde que empezó la pandemia en el mundo e inició el confinamiento en marzo de este año en Bolivia y con él las clases virtuales, tanto estudiantes como docentes y también personas que trabajan en instituciones y empresas públicas y privadas han echado mano a los auriculares para realizar sus diferentes actividades. Pensando en estas personas, Guardiana habló con especialistas.

El médico otorrinolaringólogo Eric Villagra Siles y el fonoaudiólogo Cristian Saavedra Melgarejo coinciden en que los usuarios de auriculares deberían tener un cuidado particular. El uso frecuente con volumen alto provoca un traumatismo acústico irreversible que avanza lenta y silenciosamente.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda utilizar auriculares por periodos de 45 minutos continuos y descansar por lo menos 10 minutos, señala Villagra. Otro factor a tomar en cuenta –añade el médico– es aconsejable escuchar a un volumen que no supere la mitad de la capacidad del equipo.

El uso de auriculares  con alto volumen y tiempos prolongados ocasiona traumas acústicos y es el resultado de la sobreexposición a ruidos, añade Saavedra, quien lamenta la ausencia de controles rigurosos en la intensidad de los sonidos: hay eventos sociales con música estruendosa, calles con alto tráfico vehicular y bocinazos que dañan los oídos.

En los meses posteriores a la declaratoria de cuarentena por la presencia de la Covid-19, las actividades presenciales en colegios y universidades están suspendidas. Solo en los establecimientos con plataformas educativas pasan clases virtuales y los estudiantes y docentes dicen necesitar audífonos para sentirse cómodos.

Intensidad del sonido

La intensidad del sonido es medida en decibelios o decibeles. Saavedra, que también cita a la OMS, indica que una persona puede escuchar, sin molestias, sonidos de hasta 55 decibeles, pero si este rango es superado ya se considera ruido. En este caso, la persona puede sufrir estrés, cansancio, dolor de cabeza e hipertensión.

Según Villagra, los decibeles en el uso de la palabra en una zona de conversación va de cero a 20 o 30, y va subiendo según el estímulo que recibe el oído. Las bocinas marcan 80 decibeles; un petardo, 100.

Ruta del sonido en el oído

El sonido llega al pabellón de la oreja y mediante el conducto auditivo a hacia el oído medio, a la membrana del tímpano, que tiene a su vez muy cerca tres huesecillos: martillo, yunque y estribo. Estos son como palancas que hacen un estímulo mecánico. De ahí el sonido pasa al oído interno, donde se produce un estímulo eléctrico, y finalmente viaja al cerebro.

Partes del oído (imagen: app.emaze.com).

Si la persona escucha ruido (no sonido), el tímpano y los huesecillos vibran con más intensidad y así llega al oído interno. Saavedra comenta que unas células internas mueren por la exposición a ruidos y esta pérdida no tiene marcha atrás.

¿Cómo notamos el daño?

Villagra dice que en el caso de las personas adultas mayores la pérdida de la audición se da por la edad y se la percibe cuando conversa con otra gente o en la baja percepción de tonos agudos y bajos. Este es el mal que se conoce como presbiacusia.

En el caso de los jóvenes, la primera etapa de baja audición se llama trauma acústico. ¿Cómo darse cuenta del daño? En cinco o 10 años notará que hay problemas, habrá una pérdida progresiva por la cual escuchará radio o televisión con más volumen que el habitual o necesita que le hablen más fuerte.

Saavedra aclara a los jóvenes que el problema de la audición es lenta y silenciosa, pero con el tiempo van a dejar de escuchar como antes y algunas palabras no serán comprendidas en su totalidad.

Si bien la pérdida no será completa, dice Villagra, la persona tendrá necesidad de utilizar algún aparato auxiliar para escuchar mejor. Esta etapa suele ser una característica en los adultos mayores, pero dependerá siempre de los daños. Insiste en que los jóvenes deben tener cuidado.

Fatiga auditiva

El otorrinolaringólogo comenta que en estos meses de pandemia no hubo un aumento en las consultas por traumas acústicos, sino más bien casos de fatiga del nervio auditivo o la presencia de cerumen que debe ser retirado. Sin embargo, no se conoce un reporte de otros otorrinos.

La fatiga auditiva consiste en un descenso del umbral auditivo provocado por la exposición prolongada al ruido intenso. Es decir, se trata de una pérdida temporal de la audición motivada por la exposición a los altos niveles de ruido.

La fatiga auditiva no es permanente y, habitualmente, se suele recuperar la audición normal entre las 2 y las 16 horas tras la exposición al ruido. El problema es que, si la exposición al ruido persiste en el tiempo, esta fatiga auditiva puede derivar en un daño auditivo irreparable.

audiotek.es
¿Qué auriculares son mejores?

El fonoaudiólogo Saavedra considera que lo mejor para evitar un traumatismo acústico es no utilizar ningún tipo de auricular. Pero como las y los usuarios de estos equipos argumentarán que sí los necesitan, aconseja llevar aquellos que cubren el pabellón de la oreja y no los pequeños (llamados intracanales), que son introducidos hacia el conducto porque, además, se evitará alguna posible infección.

auricular
Un joven con auriculares frente a la computadora.

El médico Villagra comparte ese criterio y añade que los auriculares pequeños retienen el cerumen y estimulan la aparición de tapones de cera.

Ambos recomiendan limpiar los auriculares con un paño humedecido en alcohol. Otro consejo es evitar compartirlos con otras personas.

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