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Por Amparo Canedo y foto portada de Guadalupe Pardo (Bolivia)

Jueves 19 de septiembre de 2019.- El 15 de agosto de 2011, una marcha de indígenas de tierras bajas se dirigió a La Paz en defensa del Tipnis. Se oponía a que el Gobierno construyera una carretera que atravesaría ese parque protegido. El 19 de octubre, los marchistas fueron recibidos como héroes en La Paz. Hoy, nuevamente están marchando para proteger a la Madre Tierra. Exigen la Declaratoria de Desastre Nacional y la derogación de normativa que alienta las quemas "controladas". Se trata de leyes y decretos avalados por el propio presidente Evo Morales.

El pedido de la Declaratoria de Desastre Nacional, al que se han sumado muchas voces en Bolivia, se produce en momentos en que las llamas ya han devorado en el país 4,1 millones de hectáreas de bosque y pastizales. Según una estimación de la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN), en la Chiquitanía se han quemado tres millones de hectáreas que representan el 74,5% del total mencionado de áreas afectadas por incendios a nivel nacional. El cálculo ha sido realizado gracias a imágenes satelitales de la NASA y ESA, al 15 de septiembre de 2019. Guardiana no conoce el informe del Gobierno central al respecto.

unos dos millones setecientos mil hectáreas y han matado a un número no cuantificado de animales de más de 1.200 especies que habitan en la Chiquitanía. En la otra acera, el Gobierno se niega a lanzar tal declaratoria a partir de cálculos ya expresados por el Presidente, Vicepresidente y Canciller.

A la hora de hablar de la Madre Tierra, hay dos Evos en los últimos 13 años de la historia de Bolivia. El primero que asumió la Presidencia en enero de 2006 con lágrimas en los ojos y la promesa de gobernar escuchando al pueblo y proteger a la Pachamama. Y el segundo que nació después de que se aprobara la Ley de la Madre Tierra el 21 de diciembre de 2010 y antes de la marcha por el Tipnis del 15 de agosto de 2011.

A pesar de ello, Evo Morales trató de mantener siempre su imagen de protector de la Madre Tierra a nivel de discurso, sobre todo en escenarios internacionales. Sin embargo, especialistas vinculados al medio ambiente ya se habían dado cuenta y denunciaron en diferentes momentos el doble discurso de quien es Mandatario de Bolivia.

El 30 de noviembre de 2015, un mes antes de la cumbre climática de París con la presencia de 150 jefes de Estado (COP 21), ANF publicó que “dos expertos e investigadores del cambio climático y medioambiente calificaron de contradictorio el discurso del presidente Evo Morales en defensa de la Madre Tierra en paneles internacionales como la COP-21 de París, cuando en el país se aplican políticas extractivistas como nunca antes se vieron, así como una ampliación de la frontera agropecuaria que agrava más el calentamiento global”.

“Si continuamos en el camino trazado por el capitalismo, estamos condenados a desaparecer”.

Evo Morales en la COP-21 de París.

El biólogo, investigador y experto en mediciones medioambientales, Marco Octavio Ribera, dijo que la situación de Bolivia era bastante paradójica. Mientras en paneles internacionales como la Cumbre del Cambio Climático se pregonaba un modelo de defensa de la naturaleza y el medio ambiente, en los hechos se había aprobado una serie de normas que ampliaban la frontera agropecuaria a un millón de hectáreas al año.

El divorcio de Evo y la Madre Tierra

El 22 de enero de 2006, Evo Morales juró a su cargo como Presidente con el puño izquierdo en alto y su mano derecha en el corazón. Tenía, entonces, 46 años, y comenzaba a gobernar con mayoría absoluta en una Asamblea Legislativa que tendría bajo su control.

Gran expectativa internacional y nacional... Allá estaban presentes el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Sila; el argentino Néstor Kirchner, el chileno Ricardo Lagos, el peruano Alejandro Toledo, el ecuatoriano Alfredo Palacio, el venezolano Hugo Chávez y el Príncipe de Asturias, en representación de España. En las calles, una marea azul.

Este es el primer Evo de una Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia de 2009 que incluye la protección a la Madre Tierra. También es el Evo de la aprobación de la Ley de la Madre Tierra en diciembre de 2010.

Una hipótesis del quiebre del primer Evo y nacimiento del segundo está en el desplome del precio del petróleo en 2009, lo que volvió a ocurrir en 2015, dando señales de que efectivamente en este rubro no se podía poner las manos al fuego todo el tiempo porque presentaba variaciones que no dependen del deseo de un solo país, menos de Bolivia.

El 13 de agosto de 2015, Página Siete y EFE publicaron: “El petróleo Intermedio de Texas (WTI), que Bolivia usa de referencia para la venta de gas natural, cayó ayer un 2,47 % y cerró en 42,27 dólares por barril, su nivel más bajo desde marzo de 2009. Dos analistas prevén que con estos precios, el país dejará de percibir solo por la exportación de hidrocarburos, entre 1.800 y 2.500 millones de dólares”.

Ese año, 2009, en el que el precio del barril del petróleo prácticamente se había desplomado, el Primer Mandatario insistió en la Cumbre del Cambio Climático en Copenhague en las causas del cambio climático. “Este problema es de todos, de todas, y no solamente de un continente, no solamente de una nación, no solo de una región. Y por eso nuestra obligación es identificar las causas del cambio climático, y quiero decirles con responsabilidad ante mi pueblo y ante el pueblo del mundo, las causas vienen del capitalismo (…)".

"Estoy convencido --continuó Evo Morales en ese foro internacional-- de que el capitalismo es el peor enemigo de la humanidad. Si no cambiamos este sistema, con seguridad va a ser en vano la presencia de nosotros, el debate de nosotros, el intercambio, las propuestas que hagamos en estas reuniones convocadas por las Naciones Unidas. Ese capitalismo tiene un gemelo que es el mercado y la guerra. El mercado que convierte a la vida en mercancía, el mercado que convierte a la tierra en mercancía”.

Evo Morales en la Cumbre del Cambio Climático en Copenhague, en 2009 (foto: CubaDebate).

"Aquí está en debate si vamos a vivir o si vamos a morir. Aquí estamos debatiendo si vamos a salvar vidas o vamos a matar". 

Evo Morales en Copenhague el 18 de diciembre de 2009

En ese momento, Pablo Solón era embajador boliviano ante las Naciones Unidas (ONU). Hoy, es uno de los que critican la manera en que se han venido firmando leyes y decretos perjudiciales para la Madre Tierra.

Y es que en ese discurso de 2009, aún existía coherencia entre las palabras y acciones del Gobierno. Incluso, un año después, Evo Morales promulgó una ley que favorecía a la Pachamama. La Ley 071 de la Madre Tierra nació en diciembre de 2010.

En la Ley de la Madre Tierra existen artículos como el octavo que dice: “El Estado Plurinacional, en todos sus niveles y ámbitos territoriales y a través de todas sus autoridades e instituciones, tiene las siguientes obligaciones: 1. Desarrollar políticas públicas y acciones sistemáticas de prevención, alerta temprana, protección, precaución, para evitar que las actividades humanas conduzcan a la extinción de poblaciones de seres, la alteración de los ciclos y procesos que garantizan la vida o la destrucción de sistemas de vida, que incluyen los sistemas culturales que son parte de la Madre Tierra”.

Y en el artículo noveno de la Ley de la Madre Tierra están las obligaciones de las personas naturales y jurídicas en aspectos como: “Asumir prácticas de producción y hábitos de consumo en armonía con los derechos de la Madre Tierra. e) Asegurar el uso y aprovechamiento sustentable de los componentes de la Madre Tierra. f) Denunciar todo acto que atente contra los derechos de la Madre Tierra, sus sistemas de vida y/o sus componentes. g) Acudir a la convocatoria de las autoridades competentes o la sociedad civil organizada para la realización de acciones orientadas a la conservación y/o protección de la Madre Tierra”.

Entre el Evo que promulgó la nueva Constitución, la Ley de la Madre Tierra y dio el discurso de Copenhague, aún existía coherencia, unidad. Pero eso no duró mucho más tiempo…

Nace el Evo contradictorio

En agosto de 2011, unas 400 personas iniciaron en Trinidad (Beni) una marcha hacia La Paz. Exigían que el Gobierno no insistiera en construir una carretera entre Cochabamba y Beni que atravesaría el Tipnis. Días después, el 25 de septiembre, los índigenas fueron duramente reprimidos por un grupo de policías que los golpearon, maniataron, gasificaron y trasladaron en buses hasta Rurrenabaque para dispersarlos y evitar que la marcha llegara a La Paz.

La marcha tardó en llegar a su meta 64 días. Y terminó doblándole el brazo al Gobierno al lograr la promulgación de la Ley 180 mediante la que se reconocía la intangibilidad del Tipnis, pero también se aseguraba en el artículo tercero que “la carretera Villa Tunari - San Ignacio de Moxos, como cualquier otra, no atravesará el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure – TIPNIS”.

Sin embargo, el 14 de agosto del 2017, el Presidente promulgó la Ley 967 con la que anuló la intangibilidad del Tipnis al abrogar la Ley 180: “En cumplimiento de los acuerdos resultado de la consulta previa, libre e informada a los pueblos indígenas Mojeño-Trinitario, Chimán y Yuracaré, se abroga la Ley N° 180 de 24 de octubre de 2011, de Protección del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure – TIPNIS”. El argumento es que se había realizado una consulta previa e informada en el 2012 y 58 de 69 comunidades indígenas habían decidido que se derogue la Ley 180.

En la nueva ley de 2017, el Gobierno se autorizaba a desarrollar trabajos en el Tipnis: “En el marco de los resultados de la consulta previa, libre e informada, el Estado ejecutará en todos sus niveles, Programas y Proyectos de Desarrollo Integral y Sustentable que consoliden los derechos a la integración, salud, educación, vivienda, servicios básicos y otros”. 

Y también autorizaba a la empresa privada. “El aprovechamiento de los recursos naturales renovables y el desarrollo de actividades productivas podrá realizarse con la participación de privados siempre que existan acuerdos o asociaciones con los pueblos indígenas del Tipnis y la autorización y seguimiento de las entidades estatales competentes”.

Pero ese solo es un botón de muestra de una serie de decretos y leyes que el Gobierno autorizó y que no iban necesariamente de la mano de la Madre Tierra y por los que ha sido acusado de depredar el país para ampliar la frontera agrícola a costa de millones de hectáreas y miles de especies.

No solo eso. En medio de la polémica política por los incendios en la Chiquitanía iniciados entre junio y julio, el Presidente y su administración fueron acusados de apoyar y proteger a un sector del país interesado en explotar tierras y ganado de forma masiva, atentando contra la Madre Tierra. A ello se añadió, después, la circulación de la fotografía en la que el Jefe de Estado recibía de regalo un caballo por parte de los ganaderos. Había sucedido en enero de 2019, después de que se aprobó en 2015 la Ley 741 y antes de que se aprobara el 10 de julio de 2019 el Decreto Supremo 3973, ambos polémicos.

En enero de 2019, Evo Morales recibió un caballo como obsequio de la Confederación de Ganaderos de Bolivia (foto: ABI).

Ya en 2013 el vicepresidente Álvaro García Linera había marcado el horizonte. El 20 de mayo de 2015 se promulgó el decreto supremo 2366 que estipula, en líneas generales, la apertura de las áreas protegidas de Bolivia a operaciones petroleras. El artículo 2 de dicho decreto señala: “Se permite el desarrollo de actividades hidrocarburíferas de exploración en las diferentes zonas y categorías de áreas protegidas…”. Un 17% de la superficie total de las áreas protegidas nacionales estaría bajo influencia de la nueva frontera petrolera, la cual ahora cuenta con una superficie aproximada de 24 millones de hectáreas, representando a cerca del 22% del país.

Sin embargo, el discurso del Primer Mandatario, seis meses después de ese 20 de mayo, no había variado de manera sustancial a cualquier otro de sus discursos.

El 10 de octubre de 2015, durante la II Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático y Defensa de la Vida (CMPCC), realizada en Tiquipaya de la ciudad de Cochabamba, Evo Morales acusó al capitalismo de buscar la muerte de la Madre Tierra.

Evo Morales en Tiquipaya, 10 de octubre de 2015 (foto: ABI).

"El capitalismo es como el cáncer de la Madre Tierra, pero pienso que todavía es un cáncer no maligno, sino benigno y tenemos la obligación de plantearnos políticas, programas y proyectos para erradicar ese cáncer benigno, para salvar a la Madre Tierra, la vida y la humanidad".

Evo Morales en Tiquipaya

El Presidente de Bolivia pidió una alianza de los pueblos del Sur con los pueblos del Norte, con el objetivo de construir un gran movimiento mundial para reconstruir la relación entre la vida y la Pachamama para acabar con el saqueo de los recursos naturales del planeta Tierra.

Al mes siguiente, entre el 30 de noviembre y el 11 de diciembre de 2015 y con la participación de 150 mandatarios se llevó a cabo en París la Conferencia sobre Cambio Climático o Conferencia de Las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 21). Allá, Evo Morales volvió a lanzar un discurso contra el capitalismo. Sin embargo, ya fue criticado por considerar que tiene una doble moral.

Entonces dijo que los países en desarrollo continúan siendo los que más sobrellevan los desastres naturales extremos a pesar de ser los menos responsables por el cambio climático. "Debemos ponerle freno a la acumulación capitalista y crear otra civilización, otra sociedad, otra educación, otra cultura que no crea en el dios dinero, sino en el ser humano y la madre naturaleza".

Los discursos y las llamas
Evo Morales fue hasta la zona de incendios y luego fue muy criticado (foto: AP).
  • En la Conferencia sobre Cambio Climático realizada en París, Evo Morales también lanzó las siguientes frases:
  • “Esta COP20 se realiza en nuestra querida región latinoamericana. Quiero pedir a los países del mundo que realicemos un acuerdo climático basado en la protección de la vida y la madre Tierra, y no en la protección de la empresa”.
  • “Les pido que podamos orientar nuestras decisiones tomando en cuenta la sabiduría de nuestros pueblos indígenas. Quiero pedir a los gobernantes del mundo que escuchemos a los pueblos indígenas y decidamos a través de su cultura de la vida”.
  • “Hagamos un nuevo acuerdo climático desde una visión anticolonialista. Podemos estar días y noches conversando, pero nuestra visión es llegar a un acuerdo entre todas y todos”.
  • “Existe un grupo muy grande de países que abusaron históricamente del espacio atmosférico y están cometiendo el ecocidio de la madre Tierra. Y hay países que están siguiendo el mismo sentido capitalista, depredador, codicioso y concentrados de riqueza, generando pobreza y marginación”.
  • No puede haber un acuerdo climático que condene a la Madre Tierra y a la humanidad, a la muerte para favorecer al capital, el crecimiento de pocos y al consumista depredador. Estamos aquí para un acuerdo climático para la vida, y no para los negocios y el mercantilismo capitalista”.
  • “A veces debatimos en esta clase de conferencias solo los efectos y no el origen del cambio climático. A más de 30 años de simular negociaciones sin resultados, la humanidad carga el peso del fracaso. Hoy nos encontramos en la antesala de la destrucción de la madre tierra y ante la desaparición de la especie humana”.
  • “El cambio climático se ha convertido una vez más en la válvula de escape para evitar discutir cuestiones de fondo, como el modelo de desarrollo capitalista y voraz que está terminando con la humanidad”.
  • “No queremos más protocolos, queremos soluciones más estructurales, venciendo al capitalismo, salvando a los pueblos del mundo”.

A pesar de esos discursos y a raíz del fuego que consume hectárea tras hectárea en la Chiquitanía, Bolivia se enteró en los últimos meses de que el Primer Mandatario firmó uno tras otro decretos y leyes desde el 2011, el último decreto polémico este año.

La Ley 741 autoriza el desmonte de hasta 20 hectáreas para pequeñas propiedades y propiedades comunitarias o colectivas para actividades agrícolas y pecuarias; y el Decreto Supremo 3973 autoriza en los departamentos de Beni y Santa Cruz el desmonte para actividades agropecuarias en tierras privadas y comunitarias.

No son los únicos instrumentos legales: la Ley 969 quita la intangibilidad el Tipnis; el Decreto Supremo 2366 abre las operaciones petroleras en las Áreas Protegidas; la Ley 337 pone en acción un “perdonazo” para los desmontes que se hayan ejecutado sin autorización entre el 12 de julio de 1996 y el 31 de diciembre de 2011.

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