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Por Camilo Arratia* //

En las últimas semanas, el mundo gamer se ha visto sacudido por denuncias que ponen en el centro a Roblox, una de las plataformas más populares entre niñas, niños y adolescentes. Según informó Faro Digital, “Roblox, el juego favorito de millones de chicos, enfrenta denuncias por apuestas virtuales, grooming y explotación infantil. El youtuber Schlep, que fue víctima de abuso en la plataforma, se convirtió en cazador de depredadores y ayudó a detener a varios adultos. Pero en agosto fue expulsado y amenazado legalmente por la propia empresa” (Faro Digital, 2025).

Este movimiento desató una ola de indignación, peticiones ciudadanas y hasta la preparación de un documental que busca dar voz a las víctimas.

¿Y en Bolivia?

Aunque pueda parecer un tema lejano, los riesgos digitales están cada vez más presentes en nuestro país. Ya en 2019, medios advertían que al menos 17 niñas, niños y adolescentes “huyeron, fueron robados, cooptados por extraños o víctimas de violencia sexual luego de tener contactos de riesgo en juegos en red” (Eju.tv, 2019).

Más recientemente, Bolivia Verifica documentó cómo plataformas como Roblox y redes sociales “se han convertido en herramientas para captar adolescentes con fines de explotación y trata” (Bolivia Verifica, 2022).

Los datos son contundentes: entre 2020 y 2024, los casos de violencia digital atendidos en Bolivia aumentaron un 357%, según el Centro S.O.S. Digital. La mayoría de víctimas fueron adolescentes, y las denuncias más frecuentes estuvieron relacionadas con violencia sexual digital, acoso y abuso de información personal (El País Bolivia, 2024), (Reporte Centro S.O.S

La dimensión política también, este año la Asamblea Legislativa aprobó la Ley para la Protección de la Integridad Sexual de Niñas, Niños y Adolescentes en Entornos Digitales, que busca tipificar delitos como grooming y explotación en línea. Según informó la página oficial de la Fiscalía, la norma pretende llenar un vacío legal y responde a la presión de colectivos y organizaciones que alertan sobre el incremento de riesgos en plataformas digitales (Fiscalía, 2025).

¿Qué hace Roblox?

La empresa, por su parte, ha empezado a introducir ciertas medidas de control. Por ejemplo, desde 2024 los menores de 13 años “no podrán jugar, buscar ni descubrir experiencias sin clasificación por edad”, y se habilitaron funciones de supervisión parental más estrictas (Noticias Fides, 2024).

Sin embargo, estas acciones suelen llegar tarde y no siempre responden a las realidades locales. En Bolivia, por ejemplo, muchos niños y adolescentes acceden a Roblox desde celulares compartidos en casa, los teléfonos de sus propios padres o en los llamados cafés internet (que en varias áreas periurbanas y rurales aún existen), donde la posibilidad de que un padre o madre configure controles parentales es prácticamente nula. Además, en barrios periurbanos, el acceso suele estar mediado por adultos con una amplia brecha digital y generacional, lo que dificulta comprender y aplicar las herramientas que la empresa presenta como solución.

El problema es que las medidas de Roblox están diseñadas desde una lógica de familias con dispositivos propios, alta conectividad y padres digitalmente alfabetizados, lo cual invisibiliza a los millones de niñas y niños del Sur Global que viven otras realidades. En Bolivia, incluso en zonas urbanas como El Alto, es común que niñas y niños jueguen en grupo, en cafés internet o en entornos comunitarios, lo que desborda por completo la noción individualizada de “control parental”.

En lugar de pensar únicamente en restricciones técnicas, se necesita un enfoque que dialogue con las brechas digitales, la diversidad cultural y la ausencia de políticas públicas robustas de educación digital. De lo contrario, el mensaje hacia nuestras comunidades termina siendo: “si no cumples con el estándar de usuario ideal, quedas desprotegido”.

¿Qué podemos hacer?

En InternetBolivia.org estamos convencidos de que no se trata de demonizar a Roblox (o cualquier otra plataforma), sino de asumir colectivamente el cuidado digital como parte de la ciudadanía. Algunas claves:

  • Acompañar en la práctica: no basta con preguntar “¿qué haces en Internet?”. Jugar con niñas y niños, ver los mundos que exploran en Roblox, entender qué les atrae. El acompañamiento activo es una forma de prevención.
  • Hablar sin tabúes: los riesgos digitales no se enfrentan con miedo ni amenazas. Explicar qué es el grooming, cómo funciona la manipulación en línea y qué señales deben levantar alertas.
  • Escuchar y creer: cuando un niño, niña o adolescente cuenta algo, la primera reacción adulta no debe ser el juicio o la minimización. Creer es el primer paso para proteger.
  • Educar en derechos digitales: así como hablamos de derechos en la calle o en la escuela, también debemos enseñar que existen derechos en línea: privacidad, consentimiento, libertad de expresión, protección frente al acoso.
  • Tejer comunidad: la responsabilidad no puede recaer sólo en las familias. Las escuelas, las organizaciones de padres de familia y la sociedad civil necesitamos construir redes de confianza y cuidado.

El escándalo de Roblox no es sólo una alerta para gamers, sino una oportunidad para repensar cómo vivimos la digitalidad en Bolivia. Como sociedad, necesitamos pasar de la lógica del control a la lógica del cuidado: no vigilar desde el miedo, sino construir una cultura digital basada en derechos, confianza y apoyo mutuo.

* Camilo Arratia es analista de proyectos y metodologías de la Fundación InternetBolivia.org

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La opinión de cada columnista de Guardiana no representa la línea editorial del medio de información. Es de exclusiva responsabilidad de quien firma la columna de opinión. 

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