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Se acaba la temporada de frío, se vienen los días calurosos y la gente se expone más al sol en muchas actividades como son las recreacionales. Si bien el sol es fuente de vida y necesario para la fotosíntesis y la síntesis de vitamina D en la piel, lamentablemente emite radiaciones ultravioletas (UV) de tres tipos:

  • 1) R-UVA, que son el 95% de las radiaciones del sol que llegan a la tierra, están presentes durante todo el año, incluso en días nublados. Los R-UVA tienen la capacidad de atravesar vidrios (ventanas, parabrisas) y ropa ligera. Pueden penetrar hasta la capa más profunda de la dermis, provocando envejecimiento prematuro de la piel y arrugas, llegan a dañar el ADN de las células de la piel, por lo cual incrementan el riesgo de cáncer de piel.
  • 2) R-UVB, representan el 5% de los rayos UV, afectan la epidermis (la capa más superficial de la piel), por lo cual son la causa de la mayoría de las quemaduras solares en tan solo 15 minutos de exposición sin protección y al igual que los R-UVA, aumentan el riesgo de cáncer de piel.
  • 3) R-UVC, por suerte son absorbidas totalmente en la atmósfera, por lo cual no se consideran un factor de riesgo de cáncer.

Pero las radiaciones UV no sólo aumentan el riesgo de cáncer de piel, también se asocian a inmunodepresión (aumento del riesgo de infecciones y menor efectividad de las vacunas), el fotoenvejecimiento (debilita la elasticidad de la piel, mejillas caídas, arrugas faciales más profundas) y aumento del riesgo de cataratas.

La radiación es particularmente más dañina en niños hasta los tres años que tienen menos concentración de melanina en la piel (pigmento natural que le da color a la piel). La exposición al daño por el sol en la infancia puede predisponer al cáncer en la adultez, de hecho, se dice que hasta los 18 a 20 años, todos habrán recibido del 40% al 50% de su exposición acumulativa a R-UV que deberían recibir hasta la edad de 60 años.

Los RUV son más dañinos entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde. Los días nublados bloquean los rayos infrarrojos, pero no la RUV y en la altura, la atmósfera absorbe menos RUV, por lo cual la exposición solar en gran parte de las zonas altas del país es más dañina.

PROTECCIÓN DE LA EXPOSICIÓN SOLAR

Al protegerse de las quemaduras de sol y de la sobreexposición a éste, se puede reducir significativamente su riesgo de padecer cáncer de piel y otras afecciones. Las recomendaciones generales son las siguientes:

  • Durante las actividades bajo el sol, vestirse adecuadamente con ropa holgada de algodón, idealmente el tejido de esta ropa no debe permitir ver a trasluz (no debe ser transparente). Las camisas deben ser de manga larga, lo mismo que los pantalones, de manera que se permita la menor cantidad de piel expuesta al sol. Se debe usar un sombrero de ala ancha que proteja la cara, orejas y nuca.
  • Evitar la exposición entre las 10 am y las 4 pm, donde las radiaciones son más intensas y dañinas o buscar la sombra en ese horario.
  • No se recomienda usar protector solar en bebés de menos de seis meses de edad, ya que pueden frotarlo sobre sus ojos y boca. Cuando ellos estén al aire libre es mejor que permanezcan en una carriola que tenga una visera que los proteja del sol o use una sombrilla. Si la exposición es inevitable, puede aplicar un protector para piel sensible sólo en pequeñas áreas de las manos y la cara.
  • Usar un protector adecuado, 30 minutos antes de exponerse al sol.
  • Se deben usar anteojos de sol que brinden protección adecuada como son las UV400 que protegen hasta el 99% de las radiaciones ultravioletas (no todas las gafas las tienen por más oscuras que parezcan). No compre cualquier gafa “por gastar pinta”, generalmente las de procedencia dudosa con seguridad no tienen la cualidad de protección por más oscuras que luzcan. La exposición a largo plazo a los rayos UVB se asocia con un mayor riesgo de cataratas y también puede contribuir al desarrollo de pterigión (crecimiento carnoso en la parte blanca del ojo que tienen algunas personas).
PROTECTORES SOLARES

En nuestro medio es ideal usar uno con un factor de protección solar (FPS) de 30 o más. Es importante tener en cuenta que el FPS de un protector solar es sólo una medida de protección UVB. Una persona que usa protector solar con un FPS de 30 puede estar al sol 30 veces más tiempo antes de quemarse que si no usara protector solar. Sin embargo, los beneficios de bloqueo de UVB del protector solar eventualmente se estabilizan. Un protector solar con SPF 30 filtra el 97% de los rayos UVB, mientras que uno con SPF 50 bloquea el 98 % de los rayos UVB. Algunas indicaciones para el uso correcto de protector solar son las siguientes:

  • Aplique el protector solar 30 minutos antes de exponerse al sol para que la piel lo absorba y haya menos posibilidades de que se quite por roce o al entrar en contacto con el agua.
  • Si la exposición al sol será prolongada, aplique protector cada dos horas.
  • Si piensa ir a la piscina, un río o a la playa o transpira mucho, existen protectores en loción resistentes al agua, con una efectividad de 40 a 80 minutos en el agua.
  • Cuando use traje de baño, asegúrese de aplicar el protector solar hasta y debajo de los bordes del traje para proteger las zonas sensibles, como la parte superior de los muslos y el pecho. Preste una atención muy especial a las orejas, a la parte posterior del cuello, a la parte superior de los pies y a la parte posterior de las rodillas. Un adulto promedio requiere aproximadamente 1 onza de protector solar para cubrir de manera efectiva su cuerpo expuesto. No hay una cantidad fija para niños, pero algunos sugieren una cantidad que llene la mano ahuecada del niño. Cuando se coloca una cantidad insuficiente no se garantiza la efectividad del producto.
  • La mayoría de los rayos solares UV nocivos pueden penetrar a través de las nubes ligeras y la neblina, así que debe protegerse; aunque esté nublado o no sienta calor.
  • Algunas personas con antecedentes de alergias podrán tener reacciones a los protectores solares comunes, por lo cual en el mercado existen productos especiales para piel sensible.

Las actividades bajo el sol favorecen el deporte, reducen el estrés y evitan el sobrepeso, pero no se olvide proteger su piel y sus ojos, especialmente de sus niños.

Dr. Héctor Mejía Salas, M.Sc.

Pediatra Magíster en Epidemiología Clínica

Profesor Titular de Pediatría UMSA

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