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Por Antonio Cajías de la Voz de la Naturaleza para Guardiana (Bolivia), foto de amazonia.mapbiomas.org

Jueves 11 de noviembre de 2021.- Hablar de la Amazonía es hablar del 65 por ciento del territorio boliviano, de 47,4 millones de personas que allá viven (el cinco por ciento indígenas) y de más de ocho millones de kilómetros cuadrados. También significa pensar en uno de los pulmones importantes del planeta en el que las precipitaciones pluviales han disminuido en un 17 por ciento y la temperatura ha aumentado en 3ºC entre los meses de agosto y octubre. Todo esto fruto de la deforestación y los incendios que inciden en el cambio climático.

Muchos de los cambios que está sufriendo este bioma en los últimos 20 años son a causa de la deforestación, que modifica drásticamente el paisaje de bosques a pampas desérticas. Estos cambios están alterando el clima, posibilitan más sequías y esto hace que el bosque se convierta en combustible vegetal, donde el fuego durante la última década ha generado incendios consecutivos y de alta intensidad, los cuales inciden en la degradación de la Amazonía.

Esos y otros datos que muestran las transformaciones que se van produciendo en la Amazonía son obtenidos gracias a monitoreos que empezaron el año 1985, pero con los años fueron perfeccionados hasta que desde el año 2013 son más integrales, lo que significa que ya no solo se monitorea el bosque tropical, sino también las cuencas, las cabeceras de estas y otras variables más. A este tipo de monitoreo se lo conoce como MapBiomas Amazonía y es una iniciativa de RAISG (Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada).

El propósito de MapBiomas es ver las transformaciones que sufre la Amazonía. En esta tercera colección se presentan cuáles han sido estos cambios en 36 años de monitoreo que viene realizando la iniciativa desde 1985, con el fin de registrar la historia del lugar y lo que implican las transformaciones que ha sufrido. Al respecto se habló en el programa La Voz de la Naturaleza del 5 de noviembre en el conversatorio denominado “Map Biomas Amazonía 3.0” (ver video), con la participación de Marlene Quintanilla, directora de Investigación y Gestión del Conocimiento, y Saúl Cuéllar, gerente de Proyectos de la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN).

En 36 años, la Amazonía a nivel regional ha sufrido una reducción de la cobertura boscosa de 697 a 628 millones de hectáreas. Mientras tanto, la actividad agropecuaria ha seguido aumentando de forma acelerada, de 49 millones de hectáreas en 1985 a 122 millones de hectáreas en el 2020 (crecimiento 151%) (Ver gráfico). En la misma trayectoria, la Amazonía boliviana transformó su paisaje de 49 a 44 millones de hectáreas, con un crecimiento de 447% (de 1,5 a 8,2 millones de hectáreas).

Antecedentes en la red

Saúl Cuéllar explicó que antes de la creación de RAISG, en Bolivia no existía una institución que pudiera albergar toda la información geoespacial que se encontraba dispersa; entonces, no había un ente con información que permitiera comparar entre las diferentes instituciones. Es así que en el año 2007 se fundó RAISG, con instituciones de la sociedad civil que estaban comprometidas con la Amazonía. Estas, que trabajan con datos espaciales, estaban dispuestas a compartir la información generada. En aquel momento, pocas entidades tenían esa visión de integrar información y compartirla siguiendo protocolos estandarizados.

Por otro lado, la idea de la red era visibilizar los territorios indígenas, las áreas protegidas que están en la Amazonía. Cuéllar contó que como primer producto de la Red fue elaborado un mapa temático que salió el año 2009, referente a las áreas protegidas y los territorios indígenas dentro de la Amazonía. Posteriormente, este producto fue publicado periódicamente en versiones impresas y digitales que se pueden descargar desde la página web RAISG (www.amazoniasocioambiental.org).

A medida que fue avanzando y creciendo la red, se vio la necesidad de observar qué estaba sucediendo en estos territorios. Se inició entonces el monitoreo de las presiones y amenazas sobre este bioma (bosque) como por ejemplo las actividades hidroeléctricas y en hidrocarburos, minería, carreteras, quemas, deforestación, etc. Ya en 2012 toda esa información compilada y analizada se plasmó en publicaciones impresas como el Atlas Amazonía Bajo Presión que recientemente fue actualizado y publicado en su segunda versión (2020). Toda esta información está disponible en la web de RAISG, donde también se puede descargar la información.

No solo se realizó la compilación de la información, sino también se la generó. Antes no existía información sobre deforestación, porque en algunos países no tenían disponibles estos datos. Bolivia solo contaba con información hasta 2004 y solo sobre una parte del área en estudio, mientras Brasil era el país más actualizado. Entonces, se inició el trabajo de mapear la deforestación y como resultado salió la publicación del Atlas de Deforestación histórica hasta 2013. Y entre los años 2015 y 2016 se generaron más mapas en colaboración con la red RAISG y la creación de MapBiomas.

Marlene Quintanilla explicó la importancia del mapeo. Si algo no está mapeado no existe y eso es algo que estaba pasando en la Amazonía. Por ello, el objetivo de la red era visibilizar los territorios indígenas y las áreas protegidas de la Amazonía con una serie de experiencias, aprendizajes en 14 años con un equipo multidisciplinario, y esa diversidad de conocimiento ha ayudado a mejorar cada vez más el mapeo.

Quintanilla indicó que ese propósito es compartido también por MapBiomas  (red colaborativa de organismos no gubernamentales, universidades y empresas de Brasil), que realiza el mapeo a partir del monitoreo del clima y es ahí donde se dieron cuenta de que la variación del clima es causada por el cambio de uso de suelo.

El propósito de MapBiomas es generar redes con el potencial de sumar más organizaciones, más conocimientos, más integralidad de las experiencias y luego transferir todo ese conocimiento y avance tecnológico a RAISG y este, a su vez, genera la información de acuerdo a la realidad del territorio. Es así que nació esta iniciativa RAISG y MapBiomas con una misma filosofía que es compartida entre ambas. Esta red está conformada por distintas organizaciones de nueve países (Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana Francesa, Guyana, Perú, Suriname y Venezuela), con financiamiento externo como apoyo.

En el siguiente video, la RAISG presenta los resultados de la Colección 3.0 de Mapas Anuales de Cobertura y Uso del Suelo de la Amazonía.

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