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Así como todo lo que nuestros labios pronuncian, representa un misterio para un bebé, el mecanismo del lenguaje constituye un misterio para nosotros. Entendiendo al lenguaje como música, las primeras sílabas pronunciadas serán notas convirtiéndose poco a poco en acordes, palabras. Éstas por sí solas carecen de sentido si no existe el acuerdo entre un grupo humano que les dé significado para ir creando así su propio idioma. Es así cómo cualquier bebé en cualquier lugar del mundo tendrá esa capacidad de aprender su idioma materno distinguiendo cada sonido a la perfección.

Hay que saber que ningún niño se fatiga al aprender la lengua materna, ‘su mecanismo’ la elabora en su totalidad. Llegará después de articular palabras de más de una sílaba a asimilar la sintaxis y la gramática completa (género y número, y tiempo, modo y aspecto). Este proceso surge como algo natural porque la madre no enseña el lenguaje a su niña/o como si fuera una profesora, sino que el lenguaje se desarrolla naturalmente en ella/él como una creación espontánea escondida en el inconsciente. En sus libros, la Dra. Montessori nos habla del ‘mneme’ como una memoria vital y que está en el inconsciente y se forma desde que uno es bebé.  

El lenguaje es otro periodo sensible por el que atraviesan niñas y niños y es uno de los puentes esenciales hacia la independencia como lo es el movimiento. Asimismo, el lenguaje es un área dentro del ambiente de Casa de los Niños, el cual cuenta con material diverso para enriquecer el vocabulario y acceder a esa conquista del lenguaje.

La magia del lenguaje

Todo está preparado para que cuando las y los niños nazcan, puedan empezar inmediatamente el trabajo de adaptación y preparación a la palabra. En la corteza del cerebro hay dos centros: uno auditivo, para escuchar el lenguaje, y otro motor, para producirlo. El instrumento del oído se ha creado en la misteriosa vida prenatal y el oído ya se halla completo y dispuesto para cumplir su función. Poco a poco irán absorbiendo lo que en su momento tendrán que reproducir cuando estén preparados, es decir, que su aparato fonador esté formado, así como ciertos mecanismos de algunas partes del cuerpo, como la lengua, la garganta y la nariz, y ciertos músculos de las mejillas o los órganos vocales emisores.

Después de pronunciar sus primeras sílabas alrededor de los seis meses, cerca de los diez meses la niña o niño habrá descubierto que la música producida por la boca de un humano tiene una finalidad, que no es sólo música. Cuando le dirigimos palabras de ternura se da cuenta de que estas palabras van destinadas a ella/él, y empieza a comprender que son pronunciadas con un fin determinado.

Al cumplir un año, la niña o niño dice su primera palabra intencionada. Al año y medio aproximadamente, descubre otro hecho, y es que cada objeto tiene su propio nombre. Esto significa que entre todas las palabras que ha oído, ha podido distinguir los nombres y especialmente los nombres concretos: es un paso maravilloso dentro del desarrollo.

Si antes existía un mundo de objetos, ahora estos objetos están definidos por palabras. Por desgracia, con nombres solos no se puede expresar todo; y se ve obligada/o a utilizar una sola palabra para expresar todo un pensamiento. Lo increíble que ha sucedido es que ya no va a depender de otros para que adivinen sus necesidades.

Después de los dos años y medio comenzará un nuevo periodo en la organización del lenguaje, el cual continúa desarrollándose sin explosiones, pero con gran vivacidad y espontaneidad hasta cerca de los seis años. Es el período en que el niño aprende gran número de palabras y va perfeccionando la composición de las frases.

Enriqueciendo el lenguaje

Al estar a cargo de niñas y niños, tenemos el gran rol de promover el lenguaje. Necesitamos darles mucha nomenclatura, mucho lenguaje. Podemos hacerlo a través de poesías, trabalenguas, rimas, canciones, relatos y narraciones cuidando que aborden temas reales, historias reales de cosas reales en el primer plano de desarrollo (0 a 6 años). Se aconseja evitar la fantasía. Esto debido a que las niñas y niños estarán absorbiendo el mundo que les rodea que de por sí es vasto y maravilloso. Ejemplificando algunos poemas, están “Mariposa del aire” (F. García Lorca) o “La primavera ha venido” (A. Machado).

Y los juegos orales gramaticales permiten ejercitar sinónimos, antónimos, palabras compuestas, etc. de un modo natural. Diríamos, “si yo digo ‘grande’, tú dices ‘pequeño’, etc.”  Ahora bien, cuando narramos y conversamos con ellas/ellos, debemos buscar siempre la estructuración de su conversación, sin corregirles directamente y en un ambiente de confianza. Por así decirlo, si les escuchamos decir “atiayer”, podemos reformular con la palabra correcta “¡Ah, sí! Anteayer”. Estructurar la conversación les va a preparar para el análisis de la lectura y, a su vez más adelante, para el análisis gramatical. En cuanto a chistes, en este plano de desarrollo se desaconseja porque las niñas y niños no tienen la capacidad de abstracción que requiere un chiste. Puede suceder lo mismo con adivinanzas. El objetivo es que el niño disfrute del lenguaje. 

Manos a la obra

Observamos que el primer paso del desarrollo del lenguaje es el lenguaje oral que es sumamente importante porque cuando empiezan a leer no tienen conocimientos previos de algo que hayan leído, sólo lo que habrán escuchado y aprendido. Entonces, desde bebés, podremos contribuir conversándoles, explicándoles lo que estamos haciendo, por dónde estamos pasando o dónde estamos yendo. Más adelante, les será de mayor facilidad representar lo que ya hayan escuchado. Por ese motivo, debemos enriquecer el vocabulario. Cabe recordar que en la Casa de Niños se aprende primero a escribir y lo hacen con los sonidos de las palabras a través de un material progresivo. Se guían por el alfabeto fonético y no así por el nombre de las letras; esto para facilitar la lógica de unir sonidos. En todo caso, todo se basa en el lenguaje oral. En cuanto al lenguaje gráfico, éste se desarrolla gracias a las actividades de la Vida Práctica como, por ejemplo lavar la mesa, coser, etc. que son tareas que les permitieron ejercitar sus músculos.

Los trabajos de la Dra. Montessori explican que la o el niño primero pasa por tomar consciencia de lo que piensa, por ello primero escribe. Ella vio que el estallido de la escritura se debía a la conquista anterior del habla y a una gran sensibilidad hacia el lenguaje que deja de existir alrededor de los 6 (Educar para un Mundo Nuevo). Más adelante, se verá en la posibilidad de comprender el mensaje de otro y sentirá esa llamada para acceder a la lectura.

Con el fin de promover el aprendizaje de nuevo vocabulario, existen unas tarjetas con imágenes para aparear. Una tiene una imagen y etiqueta separada con el nombre del objeto. La otra contiene imagen y nombre. Se la llama de control. Existen también series de libritos de lectura. Podemos fabricarlos según un tema en particular y empezar con lo que está cerca del niño. Aún sin contar con la formación específica, podemos poner a su alcance imágenes impresas en una tarjeta, por ejemplo, de monumentos famosos, contándoles de qué se trata. Las imágenes deben ser completas, fotos reales sin fondo. Al escribir .png en el motor de búsqueda, se obtienen imágenes sin fondo. En la formación, elaboramos tarjetas de emparejamiento animal–cría, animal–colectivo, animal–hábitat, entre otras. En cuanto a los libritos, existen varias series. Comienzan desde las que tienen dos palabras. En todo caso, el tipo de letra recomendado para escribir etiquetas es Century Gothic porque es más fácil de leer. Lo importante es mostrar a colores las maravillas que existen en su entorno y en el mundo. Aunque aún no sepan leer y sean pequeños, comenzarán a estar en contacto con las letras.

Sin embargo, hacerles partícipes en casa de diferentes labores, nombrando lo que vamos a usar, representa ya un gran avance en su adquisición espontánea del vocabulario, pero promovida por nosotros.

El lenguaje, camino a la paz

La capacidad y habilidad de comunicarse surge al nacer y nos acompañará siempre. Como seres humanos vamos a buscar la comprensión recíproca que es posible a través del lenguaje, el cual es nuestro medio más importante para comunicarnos con los seres humanos. Si a todos nos une el lenguaje, este hecho nos llama a cuidar lo que pronunciamos en presencia de nuestras/os pequeñas/os. “El lenguaje no solo es un método de comunicación, sino el factor de identidad, que reúne a la comunidad que comparte el mismo código y la une al pasado y proyecta al futuro” (M. Pruvost de Kappes) y ese futuro son nuestras niñas y niños.

¿Por qué no nos gusta el principio de inocencia?

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