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Por Guardiana y fotos de Natalie Conneely (Bolivia)

Jueves 28 de octubre de 2021.- Los incendios forestales en la Amazonía boliviana dejaron en 2019 un saldo de 5,9 millones de hectáreas calcinadas y la pérdida incalculable de flora y fauna de los bosques, pero sus efectos también echaron raíces para la creación de un largometraje que pretende mostrar la tragedia ambiental y la lucha indígena por mantener vivas las costumbres ancestrales de vida en armonía con la naturaleza.

El documental Selva adentro (Jungle inside), de 49 minutos de duración, será estrenado este 5 de noviembre en el Festival de Cine Iberoamericano de Miami, Estados Unidos. El filme es coproducido y codirigido por la actriz boliviana Natalie Conneely Revollo, residente en Los Ángeles, y la cineasta italiana Clorinda Purrello, quien vivía en Bolivia hasta antes de la pandemia de la Covid-19.

En contacto con Guardiana, Conneely explicó que lo sucedido en el segundo semestre de 2019 le motivó a trabajar este emprendimiento con la finalidad de mostrar el impacto que deja la pérdida de los recursos naturales y la lucha de los activistas defensores de la naturaleza por preservar la convivencia con el medio ambiente.

Recaudación de fondos

En septiembre de ese año creó la organización Pachamama Sabia con la finalidad de recaudar fondos para visitar Bolivia, específicamente el parque Madidi y algunas de las zonas afectadas por los incendios y otros lugares.

Natalie cuenta que se conectó con el activista indígena Álex Villca Limaco, la comunidad de San José de Uchupiamonas, a quien ya conocía de sus anteriores visitas al parque Madidi, una reserva natural que ocupa parte de los municipios Franz Tamayo, Apolo y San Buenaventura del departamento de La Paz, en la frontera con el departamento del Beni.

La comunidad ocupa un territorio de 210 mil hectáreas. Tiene 750 habitantes que forman 105 familias. Se dedica a la agricultura de subsistencia en la selva y cultiva arroz, maíz, cítricos, plátano, yuca. Otra actividad es el turismo, como complemento que le permite tener dinero circulante.

Álex Villca Limaco, vocero de la Coordinadora Nacional de Defensa de Territorios Indígenas Originarios y Áreas Protegidas de Bolivia
Por la memoria ancestral

Fueron 21 días de grabación del documental, entre noviembre y diciembre de 2019. En el largometraje, Álex narra su regreso a la comunidad, donde vivió hasta sus 10 años, y luego tuvo que salir a otros lugares, como Tumupasa, para continuar con sus estudios. Es  licenciado en Turismo y tiene una maestría en Gestión Turística.

Villca Limaco –quien además es vocero de la Coordinadora Nacional de Defensa de Territorios Indígenas Originarios y Áreas Protegidas de Bolivia (Contiocap)– vive en la localidad beniana de Rurrenabaque, a orillas del río Beni.

Mitigar el ritmo de destrucción

Álex le dijo a Guardiana que el documental se basa en la memoria ancestral de los pueblos amazónicos, las ceremonias y rituales que practicaban los antepasados para la búsqueda de paz, armonía, prosperidad y el bien común.

“La idea es rememorar los ritos ancestrales; empoderarnos de la sabiduría y conocimientos ancestrales y hacer que se conviertan en herramientas para mitigar el ritmo de destrucción de la naturaleza”.

Álex Villca

Recuerda que sus antecesores, incluido su tatarabuelo Francisco Navi Maruma, conocían muy bien ceremonias en las que incluso se pedía permiso a la Madre Tierra para cazar y pescar o realizar actividades agrícolas.

Raymundo Navi Valdés, otro familiar al que Álex llama tío y lo identifica como el último hijo varón del chamán Francisco Navi, también aparece en algunas escenas del documental.

Natalie Conneely tiene planeado realizar un tour por Bolivia para presentar el documental, en 2022. Incluso prevé un estreno especial en San José de Uchupiamonas.

Por las tierras quemadas

Natalie Conneely explica que el documental también recoge escenas tomadas en la Chiquitanía del departamento de Santa Cruz y en el Biocentro Playland Park, espacio donde fue atendida la osa hormiguera Valentina que, en agosto de 2019, fue rescatada en una zona incendiada, en el municipio de San Matías. Tenía las cuatro patas con quemaduras de tercer grado y estaba deshidratada.

Cuando los cuidadores anticipaban su pronto retorno a casa, Valentina murió en marzo de 2020, a causa de lesiones internas causadas por golpes. La Fiscalía no encontró a los responsables de esa muerte.

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