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Por Carlos Tellería para Guardiana (Bolivia)

Miércoles 26 de noviembre de 2025.- El tomate es el producto cultivado, comercializado y consumido que tiene residuos de hasta 10 tipos de plaguicidas, según un estudio de la organización Agrecol Andes que hizo analizar, en un laboratorio especializado en Perú, 34 muestras recogidas en ferias y supermercados de los municipios de Cercado (ciudad de Cochabamba), Sacaba y Quillacollo. Y lo encontrado es mayor a lo hallado en anteriores estudios.

Dicha investigación se realizó entre octubre y noviembre de 2025, se trabajó también con muestras de lechuga, brócoli y apio. Pero el tomate resultó ser el más afectado. En el estudio realizado en 2023, fueron detectados seis tipos de plaguicidas en el tomate y en 2024, eran sólo cinco.

En el caso de la lechuga también hay problemas, aunque en menor proporción. En 2025 fueron encontrados residuos de hasta ocho tipos de plaguicidas; en 2024, era uno solo, y en 2023 se hallaron restos de tres.

Agrecol Andes presentó este martes, en la plaza 14 de Septiembre, los resultados del tercer estudio de monitoreo. Con los nuevos datos consiguió evidenciar que la presencia de residuos de plaguicidas es más frecuente, más diversa y potencialmente más peligrosa.

También observó una creciente proporción de muestras contaminadas y que los valores de los residuos superan el Límite Máximo Permisible (LMP) que el organismo humano puede soportar.

PRIMER CICLO

En el primer estudio o primer ciclo, realizado entre noviembre y diciembre de 2023, fueron analizadas 25 muestras de tomate, lechuga, papa, trigo y maíz. Fueron detectados 14 tipos de plaguicidas, entre ellos seis catalogados como altamente peligrosos (PAP) y tres posiblemente cancerígenos (PPC): cypermethrin, chlorfenapyr y tebuconazole.

En algunos casos fueron hallados hasta cinco plaguicidas distintos en una sola muestra: el tomate y la lechuga eran los más contaminados. Esta última vez en 2025, en el tomate encontraron rastros de diez plaguicidas.

El ingeniero agrónomo Tito Villarroel quien presentó el estudio explicó a Guardiana que esa primera experiencia fue fruto de una suerte de curiosidad científica inicial por conocer qué se llevaban las personas a la boca. Entonces, fueron priorizadas las ferias del área rural y del área urbana.

Con los resultados en la mano, se llegó a establecer que los problemas no sólo estaban en las parcelas, sino también en las ferias y que los consumidores ya estaban expuestos.

Mientras se desarrollaba la exposición del estudio de Agrecol Andes, las personas que estaban en la plaza 14 de septiembre podían apreciar algunas verduras cultivadas de manera ecológica que llevan el sello de garantía SPG, avalado por el Senasag, lo que significa que los alimentos están libres de agrotóxicos.
SEGUNDO CICLO

Y se realizó el segundo estudio, entre junio y julio de 2024. Fueron analizadas 38 muestras de tomate, lechuga, apio, papa, trigo y maíz. Quince (39%) de esas muestras contenían restos de al menos un plaguicida y fueron detectados 22 tipos diferentes de esos productos tóxicos, ocho clasificados como PAP y dos como PPC: cypermethrin y tebuconazole.

Los investigadores tenían la mirada puesta más en las ferias y mercados, recuerda Villarroel. Aún los movía una curiosidad científica, pero orientada hacia la reflexión y la sensibilización.

En otubre se realizó un pequeño ciclo de verificación y se identificó la presencia de residuos en tomate, apio y espinaca, con seis plaguicidas identificados, tres de ellos altamente peligrosos.

TERCER CICLO

En el tercer ciclo fueron analizadas 34 muestras de tomate, lechuga, brócoli y apio. En 25 (74%) de esas muestras se encontraron restos de al menos un plaguicida.

Fueron identificados 26 tipos diferentes de plaguicidas, de los cuales 11 eran altamente peligrosos y cuatro, posiblemente cancerígenos: cypermethrin, tetracloroanisol, tebuconazole y bifenthrin.

Para esta ocasión, el costo del análisis por cada muestra tuvo un costo en moneda nacional de 2.000 bolivianos, aclaró Villarroel. En total, fueron desembolsados 68.000 bolivianos.

"En una sola muestra de kilo y medio de tomate se han encontrado 10 tipos de plaguicidas, ¡es un cóctel de plaguicidas! En las muestras de lechuga, brócoli y apio también fueron hallados restos de agrotóxicos, pero en menor cantidad".

Ingeniero agrónomo Tito Villarroel

Precisamente, la detección de bifenthrin (insecticida) llamó la atención de los investigadores porque es un producto potencialmente cancerígeno que no había sido detectado en los otros dos ciclos, salvo en un estudio realizado con las hojas de coca, recordó Villarroel. En este tercer ciclo fue encontrado en la lechuga.

PARA REFLEXIONAR, NO PARA ASUSTAR

El ingeniero Tito Villarroel anunció que la información recopilada en las investigaciones llegaría a manos de gerentes de supermercados y a las personas relacionadas con los mercados y ferias, incluso a los consumidores, a las autoridades e instituciones para que se tome alguna decisión relacionada con los alimentos contaminados.

“Nuestro objetivo es reflexionar, no es sembrar miedo dijo Villarroel—. Hay que empezar a reflexionar sobre el tipo de alimentos que estamos consumiendo, cómo se están produciendo estos alimentos”.

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