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Guardiana y foto Los Tiempos (Bolivia)

Viernes 10 de julio de 2020.- Más de 520 trabajadores de la prensa fueron despedidos en el país durante la cuarentena que empezó el 22 de marzo. Sin embargo, está vigente la Ley 1309, Ley que Coadyuva a Regular la Emergencia por el Covid-19, que prohíbe tomar ese tipo de medidas mientras dure la cuarentena e, incluso, dos meses de terminada esta; dicha disposición tiene carácter retroactivo.

La Ley 1309 advierte que ningún trabajador o trabajadora puede ser echado de su centro laboral. Fue aprobada el 30 de junio por Eva Copa (MAS), presidenta de la Asamblea Legislativa Plurinacional, y fue publicada por la Gaceta Oficial el lunes 6 de julio de 2020; aunque su aplicación es retroactiva.

El artículo 7 de la Ley 1309 señala en su primera parte: "El Estado protegerá la estabilidad laboral de las y los trabajadores de las organizaciones económicas: estatal, privada, comunitaria y social cooperativa, y otros regulados por las normas laborales, para no ser despedidos, removidos, trasladados, desmejorados o desvinculados de su cargo, excepto los de libre nombramiento, durante el tiempo que dure la cuarentena hasta dos (2) meses después, debiéndose aplicar la presente ley de forma retroactiva a la promulgación".

Guardiana habló con dirigentes de la prensa de los nueve departamentos de Bolivia para saber cuántos despidos se han producido durante la cuarentena en medios de información. En total, tienen registrados 526 casos.

Sin embargo, podría ser mayor la cantidad de los despidos tomando en cuenta que en muchos casos las y los trabajadores arreglan por su cuenta su situación con los empleadores, haciendo figurar el despido como retiro voluntario y de esto ya no llegan a enterarse las federaciones de la Prensa y menos llegan como denuncia al Ministerio de Trabajo.

De todos modos, quienes hayan despedido a trabajadores de la prensa durante la cuarentena, deberán, según el mismo artículo 7 de dicha ley, reincorporarlos "con el pago de la remuneración o salario devengados correspondientes".

Si bien el fenómeno de los despidos es uno de los más conocidos actualmente, existen otros como, por ejemplo, la disminución de salarios, en algunos casos en consenso con las y los trabajadores mientras dure la pandemia y no se pueda vender periódicos en las calles como se acostumbraba antes de la pandemia Covid-19 y, en otros, el recorte tiene carácter permanente.

La mayoría de casos en Santa Cruz

El gremio de los trabajadores de la prensa de Santa Cruz es, por ahora, el más golpeado por la ola de despidos. El secretario general de la Federación cruceña, Milton Montero, comenta que hasta el lunes 6 de julio ya sumaban 268 los retiros.

Sin entrar en detalles, explica que los medios con más casos son El Deber, El Día, Cadena A, Bolivisión, Red Uno y Solo Noticias. En otros casos, los medios han conseguido aplicar una disminución salarial de hasta el 35 por ciento.

Al margen de aquello, según el dirigente, hay acciones de intimidación. A la Federación llegaron denuncias en sentido de que trabajadores de un canal de televisión fueron obligados a apagar sus teléfonos celulares para que no puedan tomar imágenes de cómo se intentaba forzar la firma de cartas de renuncia.

No es el único problema que enfrentan las y los trabajadores de los medios de información. El hecho de tener que seguir haciendo su cobertura en las calles y no siempre con las medidas de bioseguridad correspondientes, ha dado lugar a que vayan contagiándose con Covid-19.

La pandemia se llevó tres vidas de trabajadores de la prensa en Santa Cruz. Cerca de 120 han sido infectados con el coronavirus y una veintena está en aislamiento. Montero también hace notar que los ejecutivos de los medios utilizan a la pandemia como argumento para hacer de las suyas.

La Paz, con más de 200 despidos

Más de 200 trabajadores de la prensa fueron despedidos en la ciudad de La Paz, en plena cuarentena, de acuerdo con los datos oficiales del secretario Ejecutivo de la Federación de Trabajadores de La Prensa de La Paz, Edgardo Vásquez. Agrega que la cifra real es mayor, pero muchos trabajadores no quieren formular queja o acción alguna por miedo a represalias patronales y esto impide cuantificar el número de afectados.

Los despidos más recientes se dieron en el periódico La Razón, que ascienden a 97. Los retiros fueron dados a conocer a través de una reunión vía Zoom (escuchar el audio).  

El canal Bolivisión fue otro medio en el que hubo unos 21 despidos. “Han ido echando de dos en dos”, según el dirigente.

En medios estatales

El periódico estatal Bolivia, antes denominado Cambio, procedió con la cesación de funciones de 60 trabajadores, a los que se suman 30 de Radio Illimani, antes conocida como Patria Nueva.

El secretario Ejecutivo de la Federación de Trabajadores de La Prensa de La Paz sostuvo que también hubo desvinculaciones en el canal estatal Bolivia Tv, pero no dio mayores detalles.

De acuerdo con Vásquez, no solo hubo despidos, sino también violaciones a los derechos laborales, como la reducción de salarios, pero los afectados prefirieron guardar silencio para preservar su fuente laboral.

La Federación opina que el trato que reciben los trabajadores del sector vulnera los derechos laborales establecidos en la Constitución Política del Estado, Ley General del Trabajo y en los convenios con la Organización Internacional del Trabajo (OIT-Convenio 87), que establecen que los trabajadores tienen libertad de organizarse y garantías para recibir sus remuneraciones salariales.

También puedes leer: Despidos, a la orden del día, ¿qué necesitas saber?

Movilizaciones

Los trabajadores de la prensa de La Paz se movilizaron el martes 7 para exigir el respeto a sus derechos. La Federación anunció que enviará una carta a la presidenta transitoria Jeanine Añez para que haga respetar las normas.

Vásquez anticipó que se realizará una acción legal conjunta por los derechos de los trabajadores de La Razón y los otros medios de comunicación.

Con relación a casos de contagio de la Covid-19 entre sus afiliados y afiliadas, la entidad sindical paceña informa que no tiene el dato oficial del número de periodistas o trabajadores del sector infectados.

El caso de La Razón

A las 18.45 del 1 de julio, empezaron a circular alertas en las redes sociales que decían: "#MasacreBlanca en #LaRazón. La responsable de la crisis, Claudia Benavente, no dio la cara y envió a sus subalternos para notificar vía Zoom". En realidad, 97 trabajadores y trabajadoras de La Razón y Extra acababan de ser desvinculados de la empresa virtualmente.

Guardiana quiso hablar sobre el tema con el jefe de Redacción de La Razón, Miguel Gómez. Sin embargo, él indicó que solo la Directora de ese medio, Claudia Benavente, puede informar sobre el asunto y que, en todo caso, la posición de ella y de la empresa ya fue reflejada en el editorial publicado el 3 de julio.

Dicho editorial habla de la delicada situación de la prensa en el mundo, de la que "los diarios La Razón y Extra no han sido la excepción. Desde hace mucho tiempo la administración de la empresa editora de ambos medios, como es de conocimiento general, ha realizado grandes esfuerzos para mantener la estabilidad laboral de sus trabajadores; sin embargo desde marzo de este año ambos medios nos vimos severamente afectados por la emergencia sanitaria generada por la propagación del COVID-19 y la consecuente cuarentena, que paralizaron casi en su totalidad los servicios periodísticos y editoriales. No obstante, con mucho esfuerzo, ambos medios hemos seguido brindando información completa y oportuna al público lector".

"En este contexto, nos hemos visto obligados a acelerar los planes de transformación para hacer frente al más grande desafío de nuestra historia. Después de una agresiva reducción de costos operativos, la administración inició un plan de desvinculación voluntaria al amparo de la normativa laboral en vigencia, al que se ha acogido un amplio grupo de trabajadores. Siguiendo con el plan de transformación entramos días atrás en la segunda fase, consistente, nuevamente de forma voluntaria, en que una parte importante de nuestro personal continúe trabajando bajo nuevas condiciones, acordes a los desafíos planteados y a las nuevas circunstancias de los medios de comunicación masiva".

Sin embargo, los hechos –como se podrá comprobar en el audio de la reunión sostenida vía Zoom y en la explicación de la dirigente de los trabajadores de La Razón, Guadalupe Tapia Castillo–, demuestran que no hubo para los 97 trabajadores despedidos esa decisión "voluntaria" a la que se refiere el editorial de La Razón.

Salvo que las y los despedidos firmen su carta voluntaria de retiro, la que el personal de Recursos Humanos ha tratado de hacer firmar en los últimos días a cambio de que los trabajadores puedan sacar de las instalaciones sus objetos personales, lo cierto es que de acuerdo al mandato de la Ley 1309, al personal administrativo de La Razón y Extra no le quedará otra opción que reincorporar a los 97 a su trabajo.

Pronunciamiento

Sin embargo, Tapia Castillo dijo en una entrevista realizada el fin de semana vía Zoom que las y los trabajadores solo esperan que les paguen todo lo que les corresponde de acuerdo a ley, en el tiempo que debe ser, y no en cuotas como pretende hacerlo la empresa, porque seguir trabajando en un lugar en el que fueron maltratados, ya no forma parte de sus planes.

La periodista Guiomara Calle, hasta hace poco editora del área Sociedad de La Razón, dijo el 3 de julio: "Son 97 despedidos y al menos otros 50 que renunciamos en medio de maltratos, una serie de amedrentamientos y un ambiente laboral insoportable. Yo rechacé su cómodo e ilegal plan de pagos de beneficios sociales y los denuncié ante el Ministerio de Trabajo, luego de esperar los 15 días de plazo para el pago. Ese es el escenario en el que quiero tratar mi caso porque no les tengo ni una pizca de confianza a Claudia Benavente y Hans Jacobs, el subgerente de RR.HH, el más abusivo que he conocido".

El lunes 6 de julio, el Sindicato de Trabajadores de la Razón presentó por escrito denuncia en el Ministerio de Trabajo por los 97 despidos ilegales.

Calle volvió a escribir en su muro de Facebook, este 9 de julio: “Ni el abusivo de Hans Jacobs, subgerente de RRHH, ni las decenas de abogados que seguramente contrató La Razón para su masacre blanca se presentaron hoy a la citación del Ministerio de Trabajo para el pago de mis salarios de abril, mayo, parte de junio y beneficios sociales, que seguramente equivalen a la pizca de la pizca de los millones de dólares que atribuyen como ganancia al propietario Carlos Gill solo en Bolivia. Siguen los atropellos”.

El periódico La Razón, fundado en 1990, pasó a manos del empresario Carlos Gill Ramírez durante el gobierno de Evo Morales. La comunicadora Claudia Benavente asumió la Dirección del periódico.

Benavente, Rubén Atahuichi (Jefe de La Razón Digital) y Miguel Gómez fueron acusados en los últimos meses de mal manejo periodístico por parte de las y los trabajadores de La Razón. Al respecto, Tapia contó que una cosa se decidía en las reuniones de editores y luego, al día siguiente, las y los periodistas se desayunaban con otra portada, lo que daba lugar a polémica interna.

La Dirección de La Razón ha sido acusada de trabajar a favor del MAS a través del periódico. Sin embargo, aunque Tapia explicó que dicho manejo luego era motivo de polémica y problemas internos en el periódico, reconoció en una entrevista que le hicieron, vía Zoom, que probablemente las y los periodistas reaccionaron públicamente demasiado tarde.

Al respecto, El Diario publicó el 3 de julio: "En diez años como directora de La Razón, Benavente la inclinó a favor del MAS desde el primer día. El indicio inaugural fue que cuando asumió el mando, La Razón fue el único diario en La Paz que se rehusó a publicar su portada en blanco en protesta por la promulgación de la Ley contra el Racismo y toda forma de Discriminación. Aquella acción de protesta había sido decidida por la Asociación Nacional de la Prensa (ANP), que congrega a los propietarios de periódicos de Bolivia".

Cinco despidos en Oruro

En Oruro se despidió a cinco periodistas en el diario La Patria. Sin embargo, no hubo queja alguna porque la empresa negoció con los trabajadores para pagarles sus beneficios sociales, informó Marco Antonio Flores, secretario ejecutivo del Sindicato de Trabajadores de la Prensa de Oruro.

“Oficialmente han pedido que renuncien, así que no les pagaron el desahucio”, dijo Flores.

En cuanto a radios y canales de televisión, no hubo destituciones porque la mayoría de estos medios son autogestionarios.

En la capital orureña tres periodistas se contagiaron con la Covid-19, uno ya se recuperó y los otros dos están en proceso de recuperación.

Un solo caso en Pando

En Cobija, Pando, solo se conoció de la destitución de un periodista de Radio Illimani, de acuerdo con el reporte de Roxana Sánchez, secretaria ejecutiva de la Federación de Trabajadores de Prensa de Pando, quien refirió que se encontraban en negociaciones para lograr su reincorporación.

No hubo más despidos, aunque recibió quejas de comunicadores de la Alcaldía de Cobija, donde despidieron a dos personas, una de las cuales es tutora de una persona con discapacidad, por lo cual no procede su retiro.

Sánchez también informó que oficialmente solo un periodista de un canal televisivo se contagió con la Covid-19 y que si bien otros trabajadores de la prensa tienen síntomas, no se tiene certeza “porque no hay pruebas”.

Bolivia Tv y TVU entregaron trajes y equipos de bioseguridad a sus trabajadores, mientras que el resto de los medios “se conformaron con darles un barbijo, un par de guantes y pare de contar”, según la dirigenta.

Al menos 52 despidos en Cochabamba

La Federación cochabambina informaba que hasta el miércoles tenía registrados 52 despidos en seis medios de información. Añadió que ya se presentaron las denuncias ante la oficina departamental del Ministerio de Trabajo.

Uno de los medios en el que hubo movimiento al respecto en las últimas semanas fue Los Tiempos. Más de uno se despidió a través de su muro de Facebook. Y estos cambios llegaron, incluso, a los niveles más altos. El lunes 6 de julio, dicho medio publicó en su edición impresa:

“Por razones de urgente reestructuración que obedecen a las extraordinarias circunstancias económicas y logísticas resultantes de la emergencia sanitaria provocada por la pandemia, Editorial Canelas ;(…); se ha visto en la necesidad de adoptar decisiones que en otras circunstancias no hubieran sido consideradas. Las circunstancias que ECSA atraviesa resultarían más difíciles de afrontar sin la buena disposición de su equipo de periodistas, trabajadores, funcionarios administrativos, ejecutivos, directivos y accionistas, quienes con su espíritu de comprensión, paciencia y desprendimiento facilitan la aplicación de las urgentes medidas de reestructuración. En ese contexto, ECSA y Los Tiempos expresan su agradecimiento a nuestra exdirectora, la Sra. Luz Marina Canelas, quien como subdirectora primero, directora después, estuvo al frente de la conducción de este matutino y le desea el mayor de los éxitos en las nuevas actividades que ha decidido emprender".

No se conoce la carta de renuncia de Luz Marina Canelas a la Dirección de Los Tiempos. Se sabe que ella viajó a Estados Unidos a recoger unos equipos para el periódico y, en el interín, asumió el cargo de director otro periodista con el argumento de que ella se había alejado del periódico. También se sabe que durante la cuarentena se pidió a los jefes de área de la empresa que presenten una lista de reducción de personal.

En los últimos años, tanto ese periódico como Opinión fueron disminuyendo su plantel de trabajadores y también reestructuraron los niveles salariales, situación similar a la de algunos canales de televisión y radios.

El dirigente David Ovando, secretario ejecutivo de la Federación de Trabajadores de la Prensa de Cochabamba, dijo a la Red ATB que los trabajadores están protegidos por la ley y exhortó a los empresarios a que cumplan lo que ordenan las normas.

En otro orden de cosas, 14 trabajadores de medios de información de Cochabamba se contagiaron con Covid-19 en los municipios de Cercado, Quillacollo y Sacaba. Dos de ellos se encuentran en terapia intensiva en centros médicos privados.

Una alianza en Potosí

La dirigente gremial de Potosí, Jeaneth Cortez, comenta que hasta la fecha no se han registrado despidos en ese departamento. Ella atribuye esta situación a una alianza entre la Federación, la Asociación Boliviana de Radiodifusoras (Asbora), la Asociación de Periodistas y propietarios de medios televisivos.

El pacto –vigente desde el año pasado– apunta a evitar la asfixia económica y despidos con acuerdos que buscan, por ejemplo, no incrementar los costos en la venta de espacios en los medios, y que periodistas independientes y medios de comunicación puedan vender publicidad. Esto sucede con los medios que no tienen acceso a grandes contratos publicitarios con instituciones como la Alcaldía, la Gobernación y empresas.

Con relación a la Covid-19, la Federación solo tiene registrado un caso positivo confirmado, pero la persona infectada está respondiendo a  la medicación, dice Cortez. Se sabe también de una decena de muestras de laboratorio que dieron resultado negativo. Un periodista que trabajaba como corresponsal de Radio Panamericana en Potosí murió en Cochabamba, a donde había sido trasladado.

La Federación distribuyó entre sus afiliados algunos elementos de medidas de bioseguridad, a veces con apoyo institucional. Los medios no aportaron, dijo Cortez.

Chuquisaca, sin datos

En el departamento de Chuquisaca tampoco hubo, supuestamente, despidos. La Federación chuquisaqueña solo tiene en sus registros el caso de rebaja salarial en el diario Correo del Sur y la finalización de contratos en BoliviaTv. A ello se suma la suspensión de publicidad que afecta a productores independientes, según el secretario ejecutivo del ente sindical Edwin Urizar.

En filas de los trabajadores de la prensa no se han presentado casos de Covid-19, aclara el dirigente. Hubo quejas por la falta de insumos de bioseguridad; aunque esta carencia pudo ser paliada con el apoyo de la Gobernación, del desaparecido Ministerio de Deportes, la organización Plan Internacional y el apoyo de empresarios, legisladores, incluso del grupo musical Eclipse.

Beni, sin despedidos

La Federación de Trabajadores de la Prensa del Beni tampoco tiene despidos en sus registros. En contacto vía Whatsapp, el secretario ejecutivo Humberto Egüez hizo saber que no conoce de ninguna denuncia de despido. Tampoco sabe de amenazas o amedrentamiento de parte de los ejecutivos de los medios hacia los afiliados.

Con relación a la pandemia, esa entidad sindical ha registrado 45 casos de periodistas con resultado positivo de laboratorio. Calcula que el 70 por ciento de ellos ya se ha recuperado y los otros continúan aislados. En este departamento se registraron dos decesos confirmados por Covid-19.

De otro lado, Egüez calcula que el 75 por ciento de los trabajadores de la prensa beniana es independiente, razón por la que ellos mismos tendrían que velar por su bioseguridad.

Tarija, no hay información

Elizabeth Rendiz, dirigente del Sindicato de Trabajadores de la Prensa de Tarija, dijo que esa organización no tiene datos sobre despidos ni denuncias de amedrentamientos. Recuerda que hubo algunos despidos en ATB, pero aclara que no por la pandemia, sino por una supuesta crisis interna.

“Aquí el tema pasa porque la mayoría son independientes y algunos prácticamente (trabajan) a destajo”, indicó Rendiz.

Y con respecto a los insumos de bioseguridad, Rendiz explicó que las y los asalariados reciben el apoyo de sus jefes, pero los independientes están librados a su suerte.

El Alto, sin datos

La Federación de Trabajadores de la Prensa de El Alto, liderada por Lucas Yujra, dijo que hasta este jueves no había conocido de ningún caso de despidos, ni siquiera a través del grupo de WhatsApp con el que se contacta con afiliados y afiliadas a esa organización.

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