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Amparo Canedo, Guardiana (Bolivia) y foto de portada de Prensa Rural

Martes 18 de agosto de 2020.- Covid-19 pateó el tablero de todos y todas. Pero el tablero de los medios de información tradicionales ya estaba roto, carcomido y rodeado por jugadores desesperados y con públicos cada vez más reducidos.

Covid-19 echó a la calle a más de 520 personas entre marzo y julio de este año de la mano de dueños de medios de información, sobre todo de periódicos en Bolivia. Sin embargo, los despidos ya habían empezado hace años.

Ahora en algunos periódicos se piensa en un semanario en papel y el resto del tiempo quedarse en la web. Algunos ya lo venían pensando en los últimos dos años.

A nivel económico, en los medios no solo se deben sueldos de un mes, sino de meses. Se sabe que hay propietarios de medios que han tenido que recurrir nuevamente a préstamos bancarios. Hay quienes han puesto en venta propiedades, edificios, casas y la oferta está incluso entre las hojas de sus diarios que circulan una vez a la semana.

Tal vez por este y otros motivos, quien encabeza la Asociación Nacional de la Prensa (ANP), Marco Dip, le dijo a este medio que el colapso de los periódicos en Bolivia ha empezado. El Gobierno de transición no quiso ayudarles.

Hasta hace unos años, los periódicos considerados grandes y de larga trayectoria en Bolivia superaban las 150 personas llegando, incluso, a las 300 como era el caso de La Razón.

¿Es posible vivir hoy con planillas de más de 100 personas solo a través de la venta de publicidad en los periódicos?

Guardiana ha identificado por el momento por lo menos 12 problemas a analizar en los medios de información en general y no únicamente en los periódicos de Bolivia. Algunas de las problemáticas tocan las puertas de lo externo, del Estado, de la población. Y la búsqueda de respuestas a tan compleja problemática continuará...

Dos crisis, sobre mojado llovido

Una de las personas que conoce tanto el funcionamiento de los medios tradicionales porque trabajó en ellos como de los medios digitales de países de América Latina y otros continentes porque ha ayudado en las últimas décadas a capacitar a periodistas para convertirse en emprendedores de su propio negocio es James Breiner, quien vive en este momento en España.

Él le dijo a Guardiana (ver video), que los medios de información tradicionales han sufrido en las dos últimas décadas dos crisis económicas muy fuertes. La primera fue "por la irrupción digital desde hace 15 años que destruyó el modelo del periodismo que dependía de la publicidad".

La segunda crisis económica llegó con la pandemia en 2020. En el caso boliviano, desde el 22 de marzo en que se declaró la cuarentena por la presencia de Covid-19, dejaron de circular los periódicos en papel y aunque siguieron funcionando digitalmente, sus ingresos económicos se desplomaron.

Estamos hablando de hace más de cuatro meses en que dejaron de circular en las calles y de recibir el dinero por la publicidad. Lo que ahora ingresa por la publicidad digital no representa para algunos medios ni el cinco por ciento del dinero que necesitan cada mes.

En realidad, si se hace una revisión de la historia de los periódicos, se verá, por ejemplo, que allá por el año 2000 parecía que algunos estaban en franco crecimiento, tanto así que aumentaron el número de personal e hicieron, incluso, alianzas con medios de otros países. Basta ver medios como La Razón, El Deber y Los Tiempos para comprobar que fue así. Sin embargo, años después aterrizó la mala hora.

Sin embargo, una revisión histórica que llegue más atrás podría tal vez sorprender si de bonanza económica se trata. ¿Alguna vez fueron los medios lo suficientemente grandes y solventes en Bolivia?, ¿cuántos, cuáles y cómo? Queda mucho por investigar sobre el pasado.

Cambio 1: modelo sin dependencia

El primer problema es el modelo de negocios de los medios de información tradicionales (prensa, radio y televisión). Este depende, casi totalmente, de la publicidad. Y, en buena parte, de la que pone concretamente el Gobierno de turno.

Si bien ese dinero proviene de los bolsillos de las y los bolivianos, lo cierto es que todos los gobiernos bolivianos desde que se recuperó la democracia en 1982 manejaron estos recursos como quisieron: premiando a unos medios y castigando a otros.

Y esto fue posible en gran parte porque no existe una ley que norme la distribución de publicidad o propaganda estatal entre los medios de información existentes.

A más de un medio de información esto le costó la vida. Tal el caso del periódico Presencia, cuya historia debiera ser estudiada para ver si únicamente la asfixia económica del último gobierno de Banzer entre 1997 y 2001 dio lugar a su muerte o hubo otros componentes más que entraron en juego.

Sabiendo el peso que tiene el dinero que proviene de la publicidad y/o propaganda gubernamental, mientras se siga dependiendo de tal ingreso, no solo la estructura económica de cada medio será frágil, sino su periodismo por los niveles de censura y autocensura que pueden presentarse.

Al respecto, sobre los gobiernos de Evo Morales durante 14 años y el de Jeanine Áñez hay tela que cortar. Ambos demostraron que los medios no críticos se convierten en sus mimados y los críticos en motivo de represalia económica y hasta vilipendio público como ocurrió con Evo Morales que llamó El Cártel de la Mentira a un grupo de medios.

A esa conclusión llegaron quienes dirigen tanto la ANP, Marco Dip, como la Asociación Nacional de Periodistas de Bolivia, Pedro Glasinovic. Este último aseguró a Guardiana que si mañana se discutiera un proyecto de ley para una equitativa distribución de la publicidad estatal, esta organización participaría.

¿Depender del dinero que proviene de la publicidad o propaganda del Gobierno es un serio problema del modelo de negocios de los medios en Bolivia?

James Breiner cree que depender del dinero del Gobierno tomando en cuenta la poca confianza que los gobiernos generan hoy en las poblaciones, es un problema.

“La situación de la prensa de calidad y seria -explicó Breiner- que contribuye a una sociedad justa y democrática está en peligro por todos lados. Yo tuve la experiencia de asistir recién virtualmente a un simposio internacional de periodismo a través de la Universidad de Texas. Hubo muchos periodistas de muchos países que contaron dificultades asombrosas. Pero hay muchas razones, entre ellas el crecimiento de las democracias falsas que se convierten en dictaduras. Al Este y Oeste de Europa, América Latina, muchos lugares del mundo y la pérdida de confianza en muchas instituciones, no solo en la prensa... Incluso en el Oeste de Europa y Estados Unidos, donde supuestamente tenemos democracias fuertes. Hay una pérdida de confianza en las instituciones es general y la prensa también sufre por eso".

Por otra parte, vivir hoy únicamente de la publicidad ya no es buena idea para nadie. Los ingresos deben diversificarse. No hay una sola fórmula del éxito. Eso, también, parece ser cierto.

"Para los que dependen de la publicidad y de la distribución en papel, ese modelo ha colapsado. Esa es la noticia mala”.

James Breiner
Cambio 2: recuperar la credibilidad

El cordón umbilical que existe entre el Gobierno de turno y los medios que reciben dinero de este por publicidad o propaganda pareciera ser una píldora que ya nadie puede tragar. Y la población no es tonta.

Las preguntas de los periodistas de pronto se vuelven tibias y no faltan quienes en vez de preguntar adulan a las fuentes. Entonces, una vez más, la población no es tonta y así lo hace saber, muchas veces, en las redes sociales.

Y pareciera, además, existir una relación directa en este momento entre la credibilidad de los gobiernos a ojos de la población y los votantes, y la credibilidad de los medios. ¿Urge que los medios se alejen del dinero que da el Gobierno como una señal de credibilidad frente a esa población que ya desconfía?

Difícil plantearlo e imaginarlo tomando en cuenta que más de un medio sobrevive en Bolivia gracias al dinero que recibe por la venta de publicidad o propaganda al Gobierno.

Y esto también toca la puerta de las empresas privadas que llegado el momento de poner publicidad tratan, también, de influir en la sección informativa, mínimamente pidiendo la elaboración de publinotas que, además, quieren que no vayan con tal etiqueta.

Breiner dice que por eso es importante que los medios tengan políticas en la venta de publicidad muy claras y de conocimiento público. Y ocurrirá que en algún momento debido a estas se pierda alguna publicidad o varias; sin embargo, a la larga el medio ganará credibilidad.

"Con políticas claras, se perderá tal vez dinero a corto plazo, pero se ganará credibilidad a largo plazo. La credibilidad es el activo más valioso de un medio de comunicación".

James Breiner
Cambio 3: transparencia total

Uno de los factores que apunta directo a la credibilidad es la transparencia total. ¿Es posible aspirar a un alto nivel de transparencia en los medios de información?

Si uno sabe cuánto personal tienen medios digitales como La Silla Vacía, El Faro o Animal Político, por no mencionar a más medios, es porque una de las premisas de quien aspira a tener notoriedad digital a nivel internacional es mostrarse transparente en todos los sentidos posibles y a la vista de los públicos en la misma web y a través de las acciones del personal.

Por eso, este tipo de medios tienen que tener en la web desde su misión, visión y código de ética hasta la explicación de dónde provienen los recursos económicos que permiten pagar unos cuantos sueldos.

Por ejemplo, en Animal Político se podrá encontrar dicho código de ética y en él se podrá leer textos como que está prohibido que otras personas paguen los gastos generados por el trabajo de una o un periodista.

“Los gastos derivados del trabajo periodístico de los colaboradores deberán ser asumidos por Animal Político en su totalidad con miras a evitar conflictos de interés”.

Código de Ética de Animal Político

Si bien no es posible determinar si Animal Político cumple todo lo que dice y ofrece porque Guardiana no tiene evidencia de tal honestidad, sí es importante que un medio intente transparentar sus acciones, aspiraciones e ingresos haciendo todo esto visible en su misma web.

En Bolivia ya se ha hecho una costumbre totalmente naturalizada que quien lleva de viaje a la o el periodista para una cobertura tenga que correr con todos los gastos de viaje, estadía e incluso viáticos.

Pero la transparencia tiene muchos rostros y va más allá...

Cuando un medio de información de renombre, trayectoria y prestigio es vendido, sus públicos debieran conocer todo sobre dicha transacción, sobre todo los nombres y tendencias políticas, si las hubiera, de sus nuevos propietarios, porque no se está vendiendo una fábrica de zapatos, sino un medio. ¿Cómo se ha manejado esto en Bolivia?

No solo debiéramos saber quiénes son los propietarios, sino cómo se maneja el dinero y de dónde proviene este. En el ejemplo que veíamos de Animal Político, este dice sobre sus propietarios e ingresos:

También, en aras de la transparencia, te damos a conocer los documentos sobre quiénes son los propietarios de Animal Político.

Aquí el acta constitutiva de Animal Político.

Y aquí de los propietarios que se comentan en la misma:

Elephant Publishing LLC

Printed Matter LLC

Las fuentes de ingresos de Animal Político son diversas, entre las que se incluyen:

  • Capacitación, consultoría, verificación: 20%
  • Contenidos comerciales: 30%
  • Publicidad: 20%
  • Programa de suscripciones: 10%
  • Donativos: 20%
Cambio 4: ¿De quién es la agenda?

Quienes somos periodistas hemos dado por sentado que sabemos qué quiere, busca, aspira y necesita la población. Sin investigaciones de por medio, sin diálogos con la gente...por alguna extraña razón siempre creímos que sabíamos qué quieres tú que en este momento lees este artículo. Nunca lo supimos. Y si bien hoy la tecnología nos puede ayudar a entenderte mejor o conocerte, ¿es suficiente?

La agenda de los medios no es, necesariamente, la agenda de cada tipo de público que existe en un pueblo, una ciudad, un país... Peor en un país fracturado como Bolivia en el que parte de la población ni siquiera entra a internet para informarse.

Ahora ya sabemos que debemos ver qué necesita o quiere la gente, pero tal operación no podremos realizar si no nos contactamos con esta y si no estudiamos las tendencias, para lo que hoy existen varias herramientas tecnológicas. La pregunta es si este esfuerzo de este modo será suficiente en un país tan diverso en todo sentido.

CAMBIO 5: ¿CUÁNTO INTERESA LA INFORMACIÓN?

Y esto nos lleva a otras preguntas más... ¿Qué tipo de información y contenidos buscan las personas hoy?, ¿qué buscan las y los jóvenes?, ¿por qué parece importarles muy poco las noticias?, ¿cuánto lee la población?, ¿hay que dar en gusto en todo a un determinado público, si es así, qué pasa con las funciones de una o un periodista como coadyuvar a la educación de la población?

¿Tú sabes cuántas personas leían hace 80, 50, 30, 20 o 10 años periódicos o, en general, leían? El año 2014, una encuesta realizada en 16 países de América Latina que pretendió medir los niveles de consumo cultural en las y los ciudadanos arrojó el dato de que el 47 por ciento de las personas que vivían entonces en Bolivia "nunca o casi nunca" leían por motivos profesionales y/o educativos.

La “Encuesta latinoamericana de hábitos y prácticas culturales 2013”, elaborada por la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, Ciencia y la Cultura, decía al respecto: “Las clases medias y sobre todo las clases socioeconómicas altas concentran mayor porcentaje de personas con formación de tipo media o superior, y normalmente realizan trabajos que requieren una mayor cualificación. No es sorprendente, por tanto, que este colectivo desempeñe tareas en las que la lectura sea una práctica más frecuente que entre aquellos otros, procedentes de clases socioeconómicas más vulnerables, cuyos puestos de trabajo exigen un menor grado de cualificación profesional”.

Supuestamente hoy se sabe cuánta gente ingresa a los medios digitales y cuánto tiempo permanece mirando o leyendo los artículos. Incluso esta información es usada por los medios grandes para ofrecer su publicidad digital. Sin embargo, hay mucho que analizar al respecto.

En cuanto a los periódicos, el tiraje de estos fue bajando y bajando en los últimos años.

Hubo momentos en la historia de Bolivia en los que periódicos como Presencia, El Deber e incluso, alguna vez La Razón, supieron lo que era imprimir 50 mil ejemplares y hasta mucho más, y no necesariamente en día domingo.

Años después, las altas cifras solo se dieron los días domingo, mientras de lunes a sábado los tirajes bajaron en algunos medios a nueve mil y en los pequeños hasta menos de cinco mil, sobre todo los sábados y lunes, los días más flojos en ventas.

Aún multiplicando por cinco esas cantidades y tomando en cuenta la lectoría en las web de los medios digitales que, además, no tienen exactamente los mismos lectores que los impresos, la cantidad de lectores no es alta en el país. Sin embargo, ameritaría actualizar este tipo de estudios para hacerlos no solo cuantitativos, sino también cualitativos.

CAMBIO 6: NOTICIAS POSITIVAS y revisar herramientas

Un alto porcentaje de las noticias de los medios de información en general son negativas. Esto merecería también ser estudiado tanto a nivel cuantitativo como cualitativo. Se llega al extremo de tener que presentar "La noticia constructiva del día", dando a entender que es la única positiva de todo el informativo que una persona acaba de ver.

Dar tres veces al día noticias negativas en los canales de televisión y desayunar, en el caso de los periódicos, con muertos, vulneraciones a las leyes y peleas entre los políticos, no es el desayuno diario que alguien que quisiera tomar.

Hay jóvenes que dicen que por eso no escuchan ni leen noticias. Consideran que su vida ya es complicada y no la quieren complicar ni amargar más. Esto también debiera ser a fondo estudiado porque se supone que son los lectores a corto plazo que un medio debiera esperar.

A ello habrá que sumar la necesaria y urgente revisión de lo que se considera noticia y de lo que se hace diariamente. Otro alto porcentaje de información proviene de declaraciones de personas que no se sabe cuánto mienten, tergiversan u ocultan. Y al no existir verificación de por medio, eso se queda ahí, con contrastación ni verificación y muchas veces sin contraparte.

Y las noticias no tienen, en su mayoría, antecedentes ni normativa ni contexto porque el tiempo apremia para subirlas a la web o lanzarlas al aire. Ya no hay tiempo para pensar en la calidad y, por tanto, no hay tiempo para informar de manera más completa para que las y los ciudadanos puedan tomar decisiones oportunas y bien informadas.

Finalmente, pareciera que parte del camino de hoy y del futuro apuntará más a las investigaciones y a las crónicas.

CAMBIO 7: Capacitación continua

"El periodismo es el mejor oficio del mundo"... Esa frase del escritor Gabriel García Márquez la hemos repetido una y mil veces quienes somos periodistas. Creemos en ella. Sin embargo, en el mundo actual para ser periodista ni siquiera basta pasar por la universidad.

El mundo de hoy es tan complejo que requiere de las y los periodistas capacitación continua y reflexión diaria. Tal vez por ello los alemanes exijan en sus universidades que quien aspire a ser periodista estudie primero una carrera universitaria antes de intentar ingresar a periodismo.

Por ello, quien quiera ser periodista sin poner un pie en una universidad, seguramente podrá ejercer siempre y cuando, igual, se capacite todo el tiempo. No parece existir otra opción.

Y este hecho pasa por la necesidad de que, además, ley o decreto que sea aprobado debiera ser de conocimiento de quienes son periodistas porque si de leyes se trata, no es suficiente que conozcan los códigos de ética o la Ley de Imprenta o la Constitución. No es suficiente desde hace años.

Las y los periodistas somos guardianes de los derechos humanos de la ciudadanía a la que juramos servir para mejorar su calidad de vida y el sistema democrático, a fin de que todas y todos tengan las mismas oportunidades. Sin embargo, no podremos servir si no conocemos las leyes que incluyen dichos derechos.

Cambio 8: cuán ágiles sin perderse

La existencia de las redes sociales ha puesto de cabeza a los medios de información y cada vez más. Las y los periodistas y sus jefes se afanan por colocar lo último sabido en ellas, así sean únicamente dos o tres párrafos, los que rápidamente son escritos en la web del medio en cuestión para compartir desde allí la información. Otras veces, esta va directo a las redes, no hay tiempo.

¿Esta cantidad de información es la que espera en general la población o los públicos?, ¿les basta un anuncio?. ¿son suficientes tres o cinco párrafos?, ¿ya no quieren conocer los antecedentes de una información?, ¿ya no es necesario el contexto?

En medios de información donde cada vez hay menos personas para procesar los datos, es difícil imaginar un contenido para las redes y otro para la web e, incluso, otro para el papel periódico. ¿Cómo resolver este problema con calidad y rapidez?

En este último problema estaban entrampados aún los periódicos cuando llegó Covid-19 a Bolivia. Por ello, algunos medios habían optado por hacer resúmenes para la web de la información que pondrían al día siguiente en el diario en papel. La idea era seguir ofreciendo lo mejor y más completo en el papel. No se sabe si les fue bien. Era, en todo caso, un dilema no resuelto del todo antes de marzo de este año.

En ese sentido, el consejo a nivel internacional sigue siendo el mismo de hace años: la única forma viable de tener futuro en los medios impresos es a través de la investigación y de materiales trabajados con un nivel alto de calidad. Pero, ¿a qué se le llama nivel alto de calidad?, ¿es posible lograr tal nivel con jóvenes recién titulados de las universidades que han sido contratados porque están dispuestos a ganar 2.000 o 3.000 bolivianos?

Por tanto, hablar de agilidad en un medio puede pasar por diferentes temas y no únicamente por poner rápido un material en una web o una red social.

Hablar de agilidad tal vez pase, también, por hablar de la suficiente creatividad para realizar movimientos y ofertas a los públicos que sean diferentes a los conocidos.

Durante la pandemia, mientras de manera general los medios se preocuparon de reflejar las estadísticas oficiales sobre número de infectados, muertos y recuperados, más detalles sobre Covid-19, algunos medios en otros países trataban de reinventarse conectándose más seguido y de manera más amplia con sus seguidores vía WhatsApp.

Gastón Roitberg de La Nación contó en la conferencia SIP Connect Online que en ese medio tuvieron que modificar casi todo de la noche a la mañana. Mandaron al 98 por ciento del personal a su casa para que desde allá trabajara. Armaron tres reuniones vía Zoom y establecieron dos turnos de trabajo.

Acto seguido echaron a andar otros productos, algunos incluso gestionados desde WhatsApp, a fin de tener contenta a la gente y no perder demasiado en el intento.

Para poder mantener a la gran cantidad de personal que tiene La Nación, ha tenido que diversificar su oferta más allá del diario tradicional, ofreciendo televisión, revistas en papel y digitales, club de membresía, suscripciones y otros.

Cambio 9: medios pequeños

En general, los medios de información que solo circulan a nivel digital son pequeños en cuanto a cantidad de personal. Medios de fama internacional como La Silla Vacía no tienen más de 12 personas, excepto uno que otro como El Faro de El Salvador que ha llegado a sumar entre 35 y 38 personas.

Eso significa que si la oferta de un medio únicamente girara en torno a una web y redes sociales, este no podría aspirar a tener la cantidad de gente que los medios tradicionales han mantenido en la última década en Bolivia.

Cambio 10: conexión con los públicos

Este no es tema nuevo, pero sigue siendo complejo a la hora de pensar cómo conectarse con los públicos. Una cosa es decirlo y otra hacerlo. Sin embargo, está claro que hay que hacerlo y, sobre todo, mediante las redes sociales, estudios de mercado y, tal vez lo más valioso: suscripciones que luego permiten, también, conocer el perfil de quienes leen y compran los servicios de un periódico.

Gastón Rotberg de La Nación reconoció que las suscripciones son muy importantes para ese medio que ya cuenta con 330 mil suscriptores.

Cambio 11: ¿No medios generalistas?

Quien visite un medio digital que no tiene más de 12 o 30 personas se dará cuenta de que este tipo de medios que no cuentan con ejércitos de periodistas no pueden ser más generalistas.

Eso quiere decir que no pueden pretender cubrir desde cocina, pasando por sociales, ciudades y política hasta llegar a deportes y economía.

Y los motivos no tienen que ver solo con la cantidad de periodistas disponibles, sino también con los conocimientos de estos. Un periodista normalmente no lo sabe todo.

Sin embargo, los públicos son cada vez más exigentes con determinadas áreas temáticas que son de su agrado y esta exigencia colisiona con quien, del otro lado, no está preparado para profundizar en tres temas diferentes a la vez.

Mayor complicación si, encima, quien es periodista pretende hoy subir a la velocidad del rayo información para "ganar" a los demás en las redes sociales; aunque sea con tres párrafos que, encima, no están bien escritos si esa persona, además de rápida, debe tener excelente redacción en momentos en que quienes llegan a las universidades escriben hasta con 15 errores un párrafo. Otro problema que no será abordado hoy porque amerita artículo aparte.

Cambio 12: alianzas entre periodistas y medios

Esta es, tal vez, la parte más interesante. Si un medio es pequeño y no tiene dinero para pagar viajes o a corresponsales a nivel nacional o internacional, bien podría y tendría que realizar alianzas. A esto se le llama hoy periodismo colaborativo y tiene ejemplos a nivel internacional entre periodistas de más de un país.

Abundan hoy los ejemplos en el mundo sobre tales alianzas, sobre todo a la hora de investigar. Además, en el caso de las indagaciones, una de las ventajas es la posibilidad de blindar el trabajo entre varios periodistas y medios de información, así se evitan las represalias contra un solo periodista. Estratégico, ¿verdad?

Y seguiremos buscando más respuestas, es una promesa de Guardiana...

Ya se trabaja en los Indicadores de Confianza en el periodismo

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1 Comentarios

  1. Un interesante artículo sobre la realidad de los medios de comunicación. Se mw hizo corta la lectura. Gracias. Estaré esperando su continuación. Creo que otro de los factores es la falta de criterio de las gerencias. Muchas veces fueron manejados por personas que creían que era lo mismo que dirigir una fábrica.

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