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Para amar la naturaleza hay que pasar clases junto a ella. Esa es la metodología que están empleando en el municipio potosino de Tupiza, donde niños y niñas de las escuelas son trasladados a la Reserva Municipal Ecoparque Encantado para que aprendan sobre su riqueza y ayuden en su preservación.

Hace varios años que líderes y organizaciones del lugar han logrado que el Gobierno Autónomo Municipal declare Reserva a las 3.820 hectáreas que circundan al centro poblado de Tupiza. En el área se encuentran los famosos cerros colorados, que marcan la identidad de la zona, entre muchos otros atractivos.

El problema es que no toda la gente comprende la grandeza del patrimonio que se conserva en el Ecoparque. Por esa razón, un Comité de Gestión –conformado por organizaciones del lugar– desarrolla campañas permanentes para conseguir que tupiceños y tupiceñas sean sus principales guardianes.

Es así que surgió la idea de llevar a niños y niñas al área protegida, no únicamente en una visita guiada, sino también para que dibujen sus atractivos, le escriban poemas, canciones... Llevar a los más pequeños ha hecho también que muchos de sus papás y mamás les acompañen, y les ayuden con sus “tareas”.

Sin duda, es difícil amar lo que no se conoce. El Comité de Gestión del Ecoparque Encantado está dando lecciones de vida a sus niños y niñas. La preservación permanente de la Reserva Municipal será la mejor muestra de si aprobaron o reprobaron en este delicado examen.

Hacia un verdadero compromiso por la inclusión

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