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Por Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas

Escenario del Norte Global

Las nuevas tecnologías basadas en inteligencia artificial están transformando de forma definitiva la experiencia periodística mundial. El punto de inflexión se dio en 2022 con el lanzamiento de ChatGPT, plataforma de la compañía OpenAI. Desde entonces, empresas y organizaciones de medios comenzaron una carrera contrarreloj para aprovechar el potencial de la IA generativa, al tiempo que comenzaron a preguntarse por la propia sustentabilidad de la industria de medios.

Esa necesidad de reaccionar y adaptarse vertiginosamente ocurre mientras la misma industria intenta descifrar oportunidades y mitigar los riesgos de emplear esta tecnología.

A medida que la IA se perfecciona en distintas versiones, las salas de redacción se reconfiguran, nuevamente, como con internet/las redes sociales, para adaptarse al entorno digital actual, dominado por grandes plataformas tecnológicas.

En el norte global, los medios de referencia de Estados Unidos y Europa fueron los primeros en invertir en tecnología, crear equipos especializados, hacer desarrollos propios y elaborar protocolos. Enseguida se sumaron medios regionales e hiperlocales. Todos avanzaron esencialmente en tres objetivos: potenciar la productividad, apunta lar modelos de negocio y afianzar el vínculo con las audiencias.

Redacciones grandes, medianas y pequeñas ya lograron integrar la IA  en varias etapas del ciclo editorial, desde la producción hasta la distribución de contenidos. Esta tecnología se usa principalmente como  asistente en tareas rutinarias, como transcripciones, subtitulados, re súmenes, edición de texto y titulaciones. Pero hay medios que lograron beneficios sustanciales al ejecutar esta tecnología; por ejemplo, para agregar valor a sus contenidos o lanzar productos centrados en las necesidades de la audiencia.

Redacciones grandes, medianas y pequeñas ya lograron integrar la IA  en varias etapas del ciclo editorial, desde la producción hasta la distribución de contenidos. Esta tecnología se usa principalmente como  asistente en tareas rutinarias, como transcripciones, subtitulados, re súmenes, edición de texto y titulaciones. Pero hay medios que lograron beneficios sustanciales al ejecutar esta tecnología; por ejemplo, para agregar valor a sus contenidos o lanzar productos centrados en las necesidades de la audiencia.

 Existen varios ejemplos exitosos. The Washington Post (EE.UU.) desarrolló Haystacker, un sistema que permite examinar grandes con juntos de datos –sean textos, fotos o videos– y encontrar patrones que luego derivan en investigaciones. The New York Times (EE.UU.) creó Echo, una herramienta que sus periodistas usan para titular, hacer resúmenes, preparar entrevistas y analizar documentos. Para agilizar tareas mecánicas, Semafor (EE.UU.) diseñó herramientas de corrección y de comparación de coberturas informativas entre medios.

 El Post también desarrolló dos chatbots, Ask The Post AI y Climate Answers, para que los usuarios interactúen con su hemeroteca con la lógica de una búsqueda conversacional. The Wall Street Journal (EE. UU.) creó un asistente fiscal, Taxbot. Y el Financial Times (Reino Unido) lanzó un chatbot, Ask FT, que explora su archivo de artículos para dar respuestas y está disponible solo para suscriptores.

 Gannett (EE.UU) integró en el sitio de USA Today a DeeperDive, un motor conversacional de Taboola. Esta herramienta usa contenido periodístico propio para responder preguntas de usuarios en tiempo real y permite al grupo editorial generar ingresos por publicidad con textual.

 The Independent (Reino Unido) creó Bulletin para monetizar sus resúmenes de noticias, mientras que Der Spiegel (Alemania) utiliza IA para segmentar a la audiencia y ofrecer ofertas personalizadas, una práctica generalizada en medios con modelos de suscripción. Ringier (Suiza) desarrolló Floorian, un gestor que ayuda a optimizar los ingresos de publicidad programática

En paralelo, en varios estados de Estados Unidos, como California y Oregón, y en Canadá impulsan leyes similares a la normativa australiana.

Desde 2021, en Australia las plataformas deben negociar con las empresas periodísticas por el uso de contenidos. Si no llegan a un acuerdo, se recurre a un sistema de arbitraje con jueces. De todas formas, esa legislación es previa a la llegada de la IA, lo que aún imposibilita saber el impacto que tiene la regulación por el uso de los contenidos periodísticos por parte de dichos motores.

Escenario latinoamericano

Los retos operativos, comerciales y éticos que plantea el empleo de esta tecnología también atraviesan a las organizaciones de medios de América Latina. Aunque buscan moverse rápido, enfrentan estos desafíos en un escenario desigual: con menos recursos económicos, menor infraestructura tecnológica, falta de habilidades técnicas, barreras idiomáticas y precariedad laboral.

En general, las redacciones se apoyan en herramientas que proveen las tecnológicas, como Google y OpenAI. Pero también valoran el talento local de startups. Asimismo, utilizan herramientas de código abierto, participan de desafíos o selecciones que impulsan reconocidas instituciones de periodismo o buscan financiamiento internacional.

La incorporación de guías de adopción de IA en las redacciones es bastante incipiente y dispar. El uso de modelos generativos, entonces, se da en términos más bien individuales y con la tecnología disponible para cualquier usuario.

No obstante, a pesar de los obstáculos, algunos medios ya designaron roles específicos. El propósito es delinear una estrategia que aborde la cuestión editorial, la relación con las audiencias y el impacto en el negocio.

Los grandes grupos son los que lideran las innovaciones en América Latina. Sin embargo, hay medios pequeños y nativos digitales que desarrollan iniciativas exitosas.

En países como Colombia, Perú, Brasil, Paraguay y Chile, hay experiencias significativas de redacciones que incorporaron IA a sus actividades cotidianas, crearon laboratorios, desarrollaron herramientas y definieron políticas de uso.

En Colombia, El Tiempo designó un líder editorial de IA, desarrolló una herramienta de uso interno que sugiere temas a partir de archivos públicos sobre el clima y añadió en su sitio las funciones para
escuchar artículos y resumir las ideas centrales. En ese mismo país, La Silla Vacía creó LabAI, un laboratorio de uso de IA. Actualmente, construyen un hub de herramientas de IA diseñadas en español para crear soluciones para su redacción y para ofrecerlas como un servicio a otros medios. Cuestión Pública, también medio colombiano, diseñó Odín, un asistente de IA que se nutre de sus investigaciones para producir contenido de actualidad para redes sociales.

El Grupo El Comercio, de Perú, armó MediaLab, un equipo de IA transversal a todas sus unidades editoriales. Desde ahí piensan desarrollar herramientas con dos objetivos concretos: que los redactores potencien sus piezas periodísticas y que los usuarios accedan a contenido optimizado en sus medios.

En Brasil, el Grupo Globo publicó directrices sobre el uso de IA, creó el proyecto Irineu para desarrollar productos con IA, como un botón para resumir artículos, y realizó reportajes especiales a partir de hallazgos en grandes volúmenes de datos. La agencia Aos Fatos desarrolló Fátima, un robot que ofrece respuestas personalizadas a las preguntas de los usuarios sobre la verificación de la información.

En Paraguay, El Surti usó IA para potenciar su periodismo narrativo: desarrolló Eva, un chatbot que cuenta el caso de una mujer presa por tráfico de drogas. La herramienta protege la privacidad de la fuente, conserva la oralidad de la protagonista y genera conversaciones valiosas con la audiencia.

En Chile, El Mostrador ofrece resúmenes de artículos con tecnología de OpenAI.

El dilema sobre cómo generar ingresos con IA sin aumentar la dependencia de las grandes tecnológicas es una tensión que se repite en esta región. Ya hay antecedentes claros de asimetría de poder con Google y Meta. Y, por ahora, se visibilizan pocas oportunidades de negociación de licenciamiento.

El Comercio de Perú y La Nación de Costa Rica son, hasta ahora, las únicas empresas de medios en la región que firmaron acuerdos con la plataforma Perplexity. Este acuerdo implica la integración del contenido periodístico de dichos medios dentro del sistema de la plataforma garantizando que los usuarios reciban información verificada y de calidad.

La ausencia de normas claras sobre riesgos éticos y la explotación de contenidos por sistemas de IA en Latinoamérica impulsó respuestas colectivas de asociaciones de prensa y organismos de derechos humanos y gobernanza. Por ejemplo, la Declaración de Salta 2, promovida por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), advierte sobre los riesgos de exclusión y concentración.

A la vez, la falta de mecanismos de control despertó la necesidad de que los estados intervengan y asuman un papel regulatorio. En Brasil, en diciembre de 2024, el Senado aprobó un proyecto de ley que regula la IA. De aprobarse en Diputados, las tecnológicas deberían compensar a los medios por entrenar modelos de IA con sus contenidos. Además, se instaurarían multas de más de ocho millones de dólares a quienes no adhieran a la ley, e inhabilitación para operar en el país de hasta cinco años.

En Chile, el Gobierno presentó un proyecto de ley para regular el uso y desarrollo de IA. Además, el grupo Copesa –dueño de La Tercera y La Cuarta– demandó a Google ante el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC). La demanda es por abuso de posición dominante en los mercados de motores de búsqueda y publicidad online, lo que genera prácticas anticompetitivas que perjudican a los medios.

Escenario argentino

En Argentina, las organizaciones de medios están pendientes de las tendencias y los desarrollos tecnológicos en todo el mundo y siguen expectantes los movimientos que hace la industria para negociar acuerdos de licenciamiento. Es que a nivel local hay voluntad de ser parte de la discusión, porque el gran desafío es adaptarse a la nueva realidad.

De acuerdo con lo analizado del escenario regional y de lo que surge de las entrevistas para este informe, pese a que Argentina es uno de los países de la región con mayores avances en la adopción de IA en el periodismo, las empresas no están en el mismo estadio. Su uso es dispar, desde intensivo a moderado, lo que se explica por los recursos económicos, la infraestructura tecnológica y el personal capacitado de cada redacción.

Los grandes grupos del país son los que más invierten en tecnología, contratan especialistas y capacitan a las redacciones. Sin embargo, organizaciones más pequeñas e hiperlocales también lograron formar equipos especializados, capacitar, experimentar y desarrollar soluciones con IA para sus necesidades específicas.

Con base en esa experiencia, varios medios elaboraron protocolos internos y directrices públicas para definir cómo integrar la IA de manera ética y estratégica.

Las redacciones muestran cierta dependencia de las herramientas de IA que proveen las tecnológicas más afianzadas en el país, como Google, y las emergentes, como OpenAI.
Muchas veces, la IA se implementa naturalmente por motivación de los periodistas. Además, ese aprovechamiento está más relacionado a los hábitos de producción y edición de contenido, por lo cual la supervisión humana aparece como prioridad en los procesos editoriales.

La realidad marca que aún son pocos los medios que se propusieron armar una estrategia para hacer desarrollos propios o usar la tecnología que ya está disponible. En ciertas situaciones, recurrieron a consultorías externas para recibir asesoramiento y definir un plan de acción.

En el país hay casos innovadores de uso de IA que trascienden a los periódicos líderes e involucran a organizaciones más pequeñas y con recursos limitados, lo que demuestra la capacidad de adaptación del sector.


Metodología para ver cómo integrar la IA en el trabajo de un medio

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