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Carlos Tellería (Bolivia)

La Federación de Entidades Privadas Empresariales de Cochabamba anunció su intención de exigir ajustes en la Ley de Gestión de Riesgos (Ley 602), para acelerar la toma de decisiones frente a un desastre, como un incendio. Así, el combate al fuego se iniciaría de inmediato.

“El fuego no espera protocolos, no espera autorizaciones”, advirtió el presidente de la Federación, Javier Bellot, preocupado por el tiempo que actualmente se toman las autoridades para dar una orden.

Sin mencionarlo, el dirigente hacía referencia, por ejemplo, al trámite que se debe realizar para que se autorice el uso de los Bambi Bucket o bolsas de agua que son transportadas por helicópteros para apagar incendios.

Primero, la solicitud es enviada a la Gobernación, de allí pasa al Ministerio de la Presidencia, luego a Defensa Civil (que trabaja la logística), detalla el diario Opinión, en su edición del 11 de julio de 2019. Una vez obtenido el permiso, se realiza un vuelo de reconocimiento en busca de fuentes de agua y para verificar el área afectada. El trámite demora entre dos y cuatro horas.

ESTRATEGIA REGIONAL

Bellot advirtió que se han establecido que los bosques de Cochabamba están en riesgo. Por ello, hizo un llamado a la Gobernación y las alcaldías para desarrollar una estrategia regional de vigilancia permanente y reacción rápida para garantizar la seguridad de la ciudadanía. También exigió sanciones para las personas que provoquen incendios.

Hasta el 26 de agosto, Cochabamba perdió 4.707 hectáreas de vegetación por 49 incendios que se registraron desde enero, según la información del jefe regional de la Unidad de Cambio Climático, Riesgos y Desastres, Oscar Soriano. En agosto se volvió a elevar la cantidad de incendios a 19, con un daño que se extendió a 1.988 hectáreas de vegetación.

El último sábado, hubo incendios en el Parque Tunari. Uno de ellos, el más voraz, se presentó en el municipio de Sacaba, donde las llamas crecían con fuerza debido a los vientos registrados la tarde del sábado. El fuego ponía en peligro viviendas aledañas. Jorge Hinojosa Vela, un vecino del lugar de 22 años que vivía con su familia cerca de donde crecían las llamas, falleció en su intento por ayudar a apagarlas. No contaba con el equipo necesario ni tenía entrenamiento para enfrentar incendios.

Bellot lamentó el deceso del joven. Pidió a quienes acuden a ayudar a apagar un incendio que no se acerquen a las llamas porque, para ello, se requiere entrenamiento. Sin embargo, pueden colaborar de otros modos como llevando agua, merienda o proporcionando información a quienes trabajan en la zona.

El empresario anticipó el inicio de una campaña para reunir fondos y comprar vehículos, radios y mochilas, y pidió a las autoridades equipar a los bomberos y policías. Recordó que el día sábado, en Sacaba, había policías que no tenían equipo para apagar el fuego y trabajaban con ramas.

“Fuimos solidarios con la Chiquitanía –dijo Bellot– ahora cochabambinos, seamos solidarios con Cochabamba”.

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