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Por Guardiana (Bolivia)

Miércoles 27 de noviembre de 2019.- Después del 20 de octubre en que se denunció fraude en las elecciones nacionales y del 23 de octubre en que empezó el bloqueo nacional indefinido, este lunes 25 de noviembre, más de un mes después, comenzaron a levantarse las piedras de los caminos en Bolivia. Sin embargo, existen piedras no visibles que hacia adelante quedan por levantar. Aún falta trabajar sobre los miedos de la gente como parte de la pacificación del país porque fueron fruto del engaño y la mentira con los que se movilizó a las personas en contra de otras.

Los seguidores de Evo Morales movilizaron a la gente no solo a través del dinero, sino también mediante el miedo. Les dijeron de todo un poco sobre el presente y el futuro: que la wiphala comenzó a ser pisoteada y quemada; que les quitarían las polleras a las mujeres; que los campesinos se quedarían sin casa; que regresaría la DEA y no dejaría cultivar coca, y que también retornarían con más fuerza la humillación y la discriminación.

En el otro lado de la acera, se anunció la llegada de la gente del campo armada, lista para saquear, quemar y matar. Y se añadió que llegaba alcoholizada y drogada.

El psicólogo Luis Fernando Camacho, especialista en neurociencia cognitiva conductual, hace notar que cuando se produjeron las movilizaciones, la gente daba la impresión de haber normalizado ciertas situaciones. "Sabemos cómo desenvolvernos en los bloqueos, pero aquí hubo una variable muy intensa: la desinformación. Cuando reventó todo en La Paz, no se había visto a los ciudadanos armarse así con palos y cascos, como preparándose para una guerra. Eso genera inestabilidad emocional porque ya estamos hablando de riesgo de muerte”

El especialista cree que, en realidad, “esta batalla la hemos perdido porque ha sido un monstruo que no hemos podido ver: el miedo. Más han sido los miedos, porque no se ha registrado batallas como tal entre vecinos (con los seguidores de Evo).  Sí hubo entre ciudadanos y policías o militares, donde hubo muertos. Las redes sociales y los medios de comunicación han generado tanta susceptibilidad porque ayudaron a distorsionar la realidad, que parecía que era inevitable y que iba a suceder un enfrentamiento”.

El miedo es una reacción adaptativa que nos prepara para actuar ante un posible peligro. Cuando sentimos miedo, nuestro cuerpo reacciona produciendo una secuencia de efectos, tanto físicos como psicológicos. Algunos estudios afirman que el miedo es la emoción que más consecuencias produce en nuestro interior.

Maite Nicuesa, doctora en Filosofía por la Universidad de Navarra, indica que "algunas personas se quedan paralizadas y bloqueadas ante el miedo, experimentan sudoración, taquicardia... Pero esta emoción también cambia nuestra esfera cognitiva, percibimos el mundo de un modo distinto y experimentamos las sensaciones con mayor intensidad. Y, claro, existen efectos físicos inmediatos como que "nuestro corazón bombea más sangre, los músculos se tensan, los pulmones se encargan de dar más oxígeno al cuerpo y el estómago se cierra".

Nicuesa indica que a nivel psicológico, el miedo también produce una serie de consecuencias. "El proceso mental se inicia sintiendo agobio y malestar, eso nos indica que algo no va bien. Posteriormente, como nuestro cuerpo ha activado partes del cerebro implicadas en este proceso, nos ponemos en estado de alerta y, en algunos casos, actuamos rápido y con una supuesta valentía. Esta reacción es similar al estrés, ya que enfoca nuestra atención a unos pocos estímulos y pone en funcionamiento máximo a nuestra mente".

Este estado de alerta es el causante, según explica Nicuesa, de los trastornos del sueño, "como el insomnio, en las personas con fobias o ansiedad generalizada. Cuando los procesos mentales dejan de ser adaptativos, es el momento de actuar y de iniciar una terapia psicológica que tenga por objetivo relajar nuestros miedos y calmar la mente".

La ansiedad e irritabilidad del posconflicto

El psicólogo Luis Fernando Camacho indica que es muy posible que aún hoy la gente esté sufriendo de ansiedad e irritabilidad y de esto nadie se libra, ni los unos ni los otros.

Camacho además alerta con respecto a los motivos por los que grupos de personas se movilizaron. “Se dejan llevar por sus convicciones. Peor que una mentira destructiva es una convicción mal fundamentaba. Se cierran en que se les discrimina, que somos racistas con ellos, que al sacar a su líder los estamos desplazando a ellos”.

Explica que el ser humano cuando está en masa no razona lo suficiente y más si tiene una convicción con un mal fundamento porque termina realizando actos que son delictivos, de lesa humanidad, que atentan contra la vida, "como el grupo de personas que intentó entrar a la planta de Senkata, no calculó el daño que podía provocar”.

Frente a la ansiedad e irritabilidad, Camacho recomienda tener empatía y no tratar de imponer el criterio de uno u otro lado.Ponte en el zapato de la otra persona, no está hablando sin un motivo. Es posible que tenga una percepción personal que no le estás entendiendo. Es importante entender”, dice.

“La tolerancia no es aguantar al otro. La tolerancia es empatía, es entender que la otra persona tiene una razón para pensar como piensa”, puntualiza el psicólogo.

Las denuncias continuaron

Y hubo denuncias públicas como la que realizó una líder en Palacio de gobierno el 23 de noviembre: “Nosotros en la ciudad de El Alto nos encontramos muy preocupados (…) Lamentablemente, compañeros, posiblemente cuando salgamos me peguen. No importa. Voy a aguantar. Hemos venido sufriendo atropellos como ciudad de El Alto (…), hemos sufrido asaltos y presiones por uno, dos, tres o cuatro jóvenes que hacían el alboroto y sacaban a la fuerza a nuestros vecinos. Nosotros necesitamos vivir en paz porque lo que hemos avanzado no tenemos que abandonar y opacarlo”.

Esta es una de innumerables denuncias hechas en la última semana de gente que participó en las movilizaciones a favor del expresidente Evo Morales de manera obligada, bajo amenaza de saqueos a sus viviendas o negocios, multas sindicales o vecinales, hasta agresiones físicas a quienes hozaron desoír a las dirigencias.

Franco Albarracín, abogado de la Asamblea de Derechos Humanos de Bolivia y Asesor Jurídico de la filial La Paz, hace notar que este tipo de hechos vulnera los derechos humanos de las personas que se han visto obligadas a tener que acatar la orden de dirigentes afines al Movimiento al Socialismo, además de ser un delito.

Pero no solo han sido las amenazas, sino que también se han movilizado por convicción, aunque direccionada por mentiras, principalmente que si Morales no está en el poder, el racismo y la discriminación volverán.

El mismo expresidente desde su asilo en México ha dicho que Estados Unidos ha gestado un golpe en su contra, cuando su renuncia se dio tras un prolongado paro cívico que denunciaba un fraude electoral que fue ratificado por una auditoría realizada por la OEA.

No solo eso, la población se enteró de que el exPresidente ha estado coordinando acciones en contra de las ciudades para que sientan con mayor contundencia las movilizaciones.

Audio presentado por el ministro de Gobierno, Javier Murillo, como una prueba contra Evo Morales.

El abogado especializado en Derechos Humanos explica que desde el derecho internacional, Evo Morales y el Gobierno de México están vulnerando las normas de asilo. No solo porque Morales no puede hablar de temas políticos de Bolivia ni de ese país, sino que cuando México permite que dé conferencias de prensa está dotando de todos los elementos técnicos y económicos para que Morales difunda sus mensajes.

Está siendo cómplice y coautor de delitos de lesa humanidad. Morales, desde México, ha llamado a cercar las ciudades; a que la gente 'muera de hambre'. Está llamando al enfrentamiento. Está llamando a que se comentan delitos de lesa humanidad, y esto no lo estaría haciendo si no tuviera cooperación”, alerta Albarracín.

En materia de derechos humanos, el cercar a una ciudad para que no cuente con los insumos básicos para sobrevivir es delito de lesa humanidad, explica, por tanto, México no solo es cómplice, sino coautor de la comisión de este delito porque está proporcionando insumos técnicos y económicos a Morales.

El Gobierno de México ha contestado a las críticas señalando que Evo Morales tiene derecho a la libertad de expresión.

Por otra parte, Albarracín observa que la comunidad internacional no esté viendo todos los antecedentes. Es como si este “llamado golpe de estado” recién hubiese abierto los ojos de la comunidad internacional que está invisibilizando varios hechos sucedidos antes de la renuncia de Morales.

Vulneración de los derechos y delitos

Albarracín señala que la sociedad en su conjunto ha sufrido la violación de sus derechos humanos de parte de los dos bandos. “Hubo unos grupos que estaban quemando, saqueando y usando armas de fuego y, por otro lado, estaban los grupos que usaron la fuerza de los efectivos de la Policía y de los militares”.

La población del Chapare y de El Alto, principalmente, es objeto de manipulación de parte algunos dirigentes que van más allá de la difusión de información falsa, de acuerdo a algunos testimonios que recibió la APDHB, existen amenazas como el quemar o saquear sus casas y la imposición de multas, entre otras.

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Este grupo de personas -reflexiona Albarracín- que son obligadas a marchar, están siendo invisibilizadas porque son víctimas de ambos lados. Están en sus casas tranquilas, viene el dirigente y las amenaza, o el grupo afín al MAS, que se ha comprobado que son extremadamente violentos. Las obligan a marchar y en la marcha su vida corre riesgo, porque se enfrentan a un contingente muy grande de policías y militares. Entonces, su situación es muy lamentable, porque en ese momento su vida corre riesgo”.

No solo se violaron los derechos, también se cometieron delitos penales como, por ejemplo, daño a la propiedad privada y amenazas. “En ambos lados, la vulneración de derechos humanos va de la mano de responsabilidad penal por parte de quienes cometen delitos. Muchas de las personas que han fallecido, estoy seguro, fueron obligadas a marchar o ni siquiera sabían por qué estaban marchando”, lamenta Albarracín.

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Al margen de las personas que se movilizan porque son obligadas, amenazadas o lo hacen por un pago, otro grupo lo hace porque apoya a Evo Morales y al MAS. Aunque también es presa de las mentiras como pasa con los cocaleros del Chapare, a quienes se les ha dicho que la DEA volverá y que se les quitará su cato de coca, entre otras cosas, y también está presente el tema de la discriminación que aún persiste contra la población indígena y campesina.

Uno de los puntos de bloqueo en el Chapare
(foto: Kawsachun Coca Multimedia)

“Esta discriminación sumada a la desinformación que proviene del propio Morales y su gente, provocan que salgan a las calles”, dice Albarracín.

El racismo y el fascismo siempre han estado presentes y lo seguirán estando, dice Camacho. Sin embargo, ahora está también en sentido contrario. “Está más presente ahora, más camuflado y más victimizado. Además del indio, campesino o chola que se escucha decir a la gente cuando está irritada, ahora también se escucha decir q’aras o birlocha”, explica el psicólogo, para lo cual recomienda la tolerancia.

“Hay una ideología camuflada, dice, de que Evo era el ícono y que se lo está desplazando y lo mismo se hará con ellos”.

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