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Guardiana (Bolivia)

Lunes 29 de junio de 2020.- Los maestros de las escuelas y colegios fiscales aseguran que tienen la capacidad de dar clases virtuales, sean sincrónicas o asincrónicas, sin embargo, requieren –para los profesores y los estudiantes– las “herramientas básicas” como son un computador o dispositivo y servicio de internet.

El ministro de Educación, Víctor Hugo Cárdenas, asegura que, de acuerdo con una encuesta de Unicef, la mayoría de  la población tiene un celular Android, y éste es suficiente para encarar la educación virtual, “hay un pequeño porcentaje que no tiene”.

Cárdenas admitió que la señal de internet no llega a todo el país y se trabajará para la instalación de antenas, ampliación de fibra óptica y también para utilizar el satélite Tupac Katari para llegar a los lugares alejados, además de implementar la teleeducación por radio y televisión.

A través del Decreto 4260, que se emitió el 6 de junio de este año, se establecen las modalidades de clases presenciales, semipresenciales y virtuales en las áreas de educación regular, alternativa y especial, y educación superior del sistema educativo plurinacional.

En el artículo 3, la norma establece la modalidad virtual como el proceso educativo que utiliza plataformas conectadas en Internet con las submodalidades en línea y fuera de línea. 

La modalidad en línea se da con la concurrencia simultánea para la interacción entre docente y estudiantes, en tanto que la modalidad fuera de línea es cuando el docente y los estudiantes no concurren en forma simultánea para desarrollar las actividades educativas.

En otras palabras, la modalidad en línea se refiere a la educación en la cual los estudiantes tienen la oportunidad de aprender e interactuar en el momento (como clases “en vivo”) con su profesor y compañeros; tiene carácter grupal.

El aprendizaje asincrónico puede darse estando desconectados a través de videos, material o recursos educativos previamente proporcionados por la o el profesor. Se lleva lo mismo, pero cada estudiante va a su ritmo.

Jorge Grigoriu, con maestría en Formación Docente, remarca que preparar las clases diferidas les tomará más tiempo al quienes son docentes, además de desarrollar algunas habilidades relacionadas con el manejo de tecnología.

También  requerirá que el docente se reinvente en cuanto a metodologías didácticas y uso de la tecnología.

“Los maestros estamos preparados para dar clases virtuales. Hace mucho tiempo nos hemos venido capacitando”, informó Vladimir Laura, secretario ejecutivo de la Confederación de Trabajadores en Educación Urbana de Bolivia.

Los profesores se formaron en la Unidad de Formación Continua (Unefco), “que ahora está cerrada, antes del cambio de gobierno funcionaba continuamente, nos capacitábamos en Ofimática y cursos virtuales en las distintas especialidades y también en los posgrados de la Universidad Pedagógica”,  cuya sede está en Sucre. 

Cárdenas dio a conocer que más de 120 mil docentes están siendo capacitados para dar educación virtual de calidad.

Sin recursos

Otro problema es que el Decreto 4260 establece que para dar clases virtuales los recursos económicos deben salir de profesores y padres de familia, remarcó Laura.

En la disposición final única, la norma establece que “la implementación del presente Decreto Supremo no implicará recursos adicionales del Tesoro General de la Nación -TGN”.

Por tal motivo, 31 federaciones de maestros de todo el país expresaron su rechazo y pidieron la abrogación del Decreto 4260. Consideran que vulnera la Constitución Política del Estado (CPE), porque atenta contra la educación fiscal y gratuita.

También solicitan la destitución del actual Ministro de Educación “por su carácter verticalista y menosprecio a las organizaciones sindicales” y anuncian una huelga de hambre a partir del 30 de junio.

En opinión de la Confederación de Maestros, el Ministerio de Educación “quiere beneficiar a empresas transnacionales al anunciar el internet a un boliviano la hora. Se está privatizando la educación”.

Según los propios datos del Ministerio de Educación –dijo Laura– el 70 por ciento de los estudiantes de escuelas y colegios fiscales no tiene acceso a internet, a una computadora ni a ningún equipo electrónico.

Además, las cifras muestran que un 50 por ciento de los estudiantes vive en un grado de pobreza moderada y el 30 por ciento en pobreza extrema, es decir, no tienen ni para comer.

Plataformas virtuales
Una clase virtual vista en la pantalla de un dispositivo móvil.

El decreto 4260 también dispone que “las instituciones educativas que no cuenten con plataformas educativas propias podrán crearlas y alojarlas en la nube del Ministerio de Educación”.

El ministro Cárdenas explicó que una plataforma virtual tiene tres partes: la primera donde aloja la información, donde se encuentra el tutorial y los horarios; la segunda implica la planificación donde están las actividades, la metodología, los materiales como videos, textos, evaluaciones y toros.

La tercera parte implica los canales de comunicación, es decir el zoom, el chat, el whatsapp.

“Los docentes que han trabajado solo con zoom, solo con whatsapp, valoramos su esfuerzo, ahora queremos que amplíen su trabajo a las herramientas de una plataforma virtual, ese es el sentido del decreto supremo”, dijo la autoridad.

No obstante, los maestros también expresaron su molestia por esta instrucción porque “no indica de dónde vamos a sacar los recursos económicos, las unidades educativas no tenemos recursos”, remarcó Laura y recordó que solo en El Alto, sin contar al área rural, existen unidades educativas que ni siquiera tienen servicios básicos.

“No hay ingresos y no tenemos la posibilidad de contar con plataforma virtual”, dijo el dirigente.

Urge la actualización

La nueva modalidad de la educación a distancia, virtual, sincrónica y asincrónica muestra el avance de la tecnología en el sentido de que hay formas donde no es necesario tener a los estudiantes reunidos en un aula; por tanto, se están rompiendo los esquemas, es una nueva era, de acuerdo con Xavier Salazar Paredes, director del Centro Psicopedagógico y de Investigación en Educación Superior (Cepies) y doctorado en Economía Social, con experiencia en Educación Superior y Posgrado.

El experto sostiene que la educación en Bolivia se encuentra en una etapa de transición, donde conviven la modalidad tradicional que es la educación presencial y también la modalidad virtual asincrónica.

“Hay personas que dicen que cuando pase esto (la pandemia de la Covid-19) vamos a volver a lo de antes. Yo no creo, porque ya no va a ser lo mismo, porque de aquí en adelante van a subsistir estas modalidades nuevas que están apareciendo y que nos va a facilitar y darle mayor velocidad a la educación”, declaró Salazar.

Si se pregunta a uno de los estudiantes que está en casa pasando clases virtuales si está aprendiendo, la respuesta puede sorprender porque responde que sí, porque es la nueva era, porque los estudiantes están con otro chip en la cabeza y con otro tipo de inquietudes.

Salazar considera que aún es temprano para hacer una evaluación de si se va a migrar a la nueva era o se retornará al aula presencial, pero sostiene que “de aquí en adelante muchas cosas no van a ser lo mismo”.

No obstante, aconseja que también tiene que haber predisposición al cambio por parte de los maestros y advierte que es importante actualizarse, caso contrario, serán rebasados por los estudiantes.

Ahora bien, esta actualización y el desarrollo de nuevas capacidades deben ser inmediatos. “El coronavirus nos está obligando a que sean inmediatos. El coronavirus no va a terminar a fin de mes. Va a continuar hasta que salga la vacuna, entonces, van a estar obligados a quedarse en casa”.

En opinión del director del Cepies, el Gobierno debe dar condiciones a los docentes con capacitación y también dar facilidades a los estudiantes para que tengan una computadora y acceso a internet.

¿Cómo organizo mi clase asincrónica?

Jorge Grigoriu, con maestría en Formación Docente por la Universidad de Barcelona y en Educación Superior por la Universidad Mayor de San Simón, brinda pautas para abordar la educación asincrónica.

Una niña de prekínder pasa clases virtuales (foto: Ilian Salcedo).

Cuando se habla de modalidad fuera de línea, inmediatamente se piensa en clases diferidas, es decir clases filmadas, que se distribuyen a través de una plataforma.

Sin embargo, esto no quiere decir que el docente deba filmar sus clases como si las estuviera dando presencialmente. Dar clase frente a una cámara requiere de habilidades extra.

Por otro lado, esta modalidad no necesariamente requiere que los profesores filmen todas sus clases, pues se pueden diseñar situaciones de aprendizaje, bajo una estructura y unos criterios didácticos, que permitan al estudiante llevar adelante procesos de aprendizaje autónomos, sin necesidad de que el profesor “explique la clase”.

Estas situaciones de aprendizaje se diseñan por escrito y se distribuyen por medio de la red, pudiendo integrarse diversidad de materiales audiovisuales, mediados pedagógicamente, y no necesariamente elaborados por el docente, porque en la red hay ya diversidad de videos, por ejemplo, que pueden ser aprovechados por los profesores.

Cuando se habla de materiales “mediados pedagógicamente” se refiere a que en internet se encuentra variedad de materiales audiovisuales, pero para que estos sean efectivos y faciliten el aprendizaje, el docente debe saber cuándo utilizarlos, explicar cómo utilizarlos, generar las condiciones para utilizarlos, y sobre todo debe estar seguro de por qué los utiliza.

Modalidad fuera de línea no es sinónimo de filmar todas las clases, sino que debería incluir también el diseño de actividades de aprendizaje autónomo, haciendo uso de materiales multimedia mediados pedagógicamente.

“Personalmente, considero que debería combinarse la modalidad en línea con la modalidad fuera de línea, tomando en cuenta las condiciones de conectividad, tanto de maestros como de estudiantes”.

Jorge Grigoriu, magíster en Formación Docente por la Universidad de Barcelona y en Educación Superior por la Universidad Mayor de San Simón.
Las ventajas

En cuanto a las ventajas de la modalidad fuera de línea, se puede mencionar las siguientes:

  • La ventaja más importante de esta modalidad es que el material de aprendizaje (videos, actividades y recursos) está disponible las 24 horas, los siete días de la semana y los estudiantes pueden revisar o bajar el material, una y otra vez, de acuerdo a sus necesidades.
  • El hecho de no estar conectados de manera sincrónica significa un ahorro para las familias, pues pueden bajar el material de aprendizaje y revisarlo fuera de línea.
  • Los materiales de aprendizaje creados pueden reutilizarse en diferentes grupos, y si bien se requiere mayor tiempo en su preparación, a corto plazo permitirán un ahorro de tiempo para el docente.
  • Combinada con encuentros sincrónicos, esta modalidad puede facilitar la aplicación de la clase invertida (flipped classroom) por ejemplo, o puede permitir que el encuentro sincrónico se aproveche para dialogar y discutir sobre lo que se aprende, evitando así perder el tiempo leyendo en línea o explicando en línea algo que los estudiantes pueden ver o leer fuera de línea.
Desventajas
  • Una desventaja es que, si los estudiantes tienen dudas, no pueden manifestarlas inmediatamente como en una sesión presencial o sincrónica. Sin embargo, el profesor puede combinar la enseñanza diferida con encuentros sincrónicos de apoyo, que no sean un “clase” tradicional, sino sesiones de apoyo y análisis de los resultados del aprendizaje.

Sesiones para recibir retroalimentación de parte de los estudiantes, para aclarar dudas y para enfatizar aspectos relevantes, con base en lo logrado por los estudiantes.

  • Sobre todo con los más chicos, el encuentro sincrónico es siempre más interesante y cálido, pues pueden ver y escuchar al maestro o maestra y a sus compañeros en directo.

No se debe olvidar que el clima socioafectivo cálido es fundamental para el aprendizaje, a cualquier edad. En este sentido, para el profesor es un desafío importantísimo generar ese clima, ahora mediado por la tecnología.

  • Preparar las clases diferidas requiere más tiempo y algunas habilidades relacionadas con el manejo de tecnología por parte del docente.
Habilidades

Para el desarrollo de esta modalidad son necesarias algunas habilidades básicas de los profesores.

En caso de que se opte por filmar la clase:

  • Habilidad para planificar la clase filmada, preparando un guion que oriente lo que se va a decir y hacer, de manera que se eviten las improvisaciones.
  • Destrezas para dar la clase, dirigiéndose a los estudiantes a través de la cámara, pues no es lo mismo una clase filmada que una clase presencial.
  • Habilidad para manejar una pizarra digital y aplicaciones para hacer presentaciones, si el docente no se va a filmar haciendo uso de una pizarra física.
  • Habilidad en cuanto al manejo del sonido, la imagen y la luz.

“He visto muy buenos ejemplos, en los que se escucha con claridad lo que el profesor explica y se ve también con claridad lo que hace en la pizarra, incluso algunos utilizan el zoom y ciertos efectos para enfatizar los aspectos más importantes”, señala Grigoriu.

“He visto por otro lado, videos en los que apenas se ve la pizarra, pues se ha filmado desde muy lejos, la imagen es obscura y no se llega a distinguir con claridad lo que el profesor está haciendo”.

Como no se busca un resultado profesional, en internet se pueden encontrar videos con tips para el manejo del sonido, la imagen y la luz, que resultan de mucha utilidad y son sencillos de aplicar.

  • Habilidad para editar el video y pasarlo a un formato ligero y fácil de distribuir.

En toda filmación puede haber partes que se desea recortar y/o unir. Asimismo, quizá deseamos añadir algún texto o algún efecto para hacer más didáctico al producto final. Para ello se necesitan nociones básicas de edición de video.

La alta calidad de los videos que resultan de la filmación con un teléfono inteligente puede dar como resultado archivos de video muy pesados para su distribución por internet, por lo que será preciso saber cómo pasarlos a formatos más livianos.

  • Habilidad para subir un video a red y distribuirlo desde allí. Es imprescindible contar con algún servicio de almacenamiento en el que se pueda subir los videos de manera que, a través de un enlace, los estudiantes accedan a ellos cuando sea necesario.

En caso de que se opte por diseñar situaciones de aprendizaje con materiales multimedia mediados pedagógicamente:

  • Habilidad para diseñar situaciones de aprendizaje, utilizando una estructura que responda a criterios pedagógico-didácticos. Por ejemplo, situaciones de aprendizaje que responden al enfoque constructivista y que atienden a diversidad de estilos de aprendizaje.
  • El diseño de situaciones de aprendizaje supone habilidades para escribir de manera motivadora y para saber dar instrucciones muy claras y precisas, de manera que, al leer, los estudiantes sepan exactamente qué deben hacer y no necesiten preguntar al profesor. Esto en función de un aprendizaje autónomo.
  • Habilidad para mediar pedagógicamente materiales multimedia creados por el docente o encontrados en la red.
  • Habilidad para calcular la carga de trabajo que las actividades suponen para los estudiantes.

Ya sea que se vayan a filmar las clases o que se diseñen situaciones de aprendizaje, hay una habilidad que no se debe olvidar y que la experiencia ha mostrado que es clave en el éxito de los procesos de formación virtual: saber retroalimentar de manera constructiva y oportuna.

Respecto a la formación, lo ideal sería capacitar a los profesores en el desarrollo de estas habilidades. “Desde mi punto de vista, esto no podría hacerse en menos de tres meses”, dice el experto.

Lleva mucho tiempo y esfuerzo preparar buenos materiales:

  • Planificar las clases, preparar un guion, alistar los materiales, filmar la clase, editar el video, subirlo a la red, implican más tiempo que preparar y desarrollar una clase presencial.
  • Lo mismo si diseñamos situaciones orientadas al aprendizaje autónomo: idear las situaciones, escribirlas, encontrar e integrar el material multimedia, validarlas y subir el diseño a la red son tareas que implican bastante tiempo.

Creo, sin embargo, que no hay que asustarse ante esta tarea, pues se trata del desafío de reinventarse como profesor, de actualizarse en el uso de las tecnologías, que antes eran la tiza y la pizarra y que hoy pueden ser el teléfono, la computadora o algún software.

Tecnología

Es necesario contar con tecnología que les permita a las y los profesores preparar los materiales necesarios para las clases fuera de línea. Se puede pensar que es necesario un estudio de grabación con cámaras filmadoras, trípodes, micrófonos y luces especiales, además del espacio que permita simular el aula. Sin embargo, la práctica ha demostrado que muchos docentes se las ingenian para preparar y filmar sus clases haciendo uso de:

  • Un teléfono inteligente. Y es que la calidad de video de los teléfonos inteligentes permite obtener buenos resultados en cuanto a nitidez y sonido. Inclusive muchos teléfonos cuentan con programas que permiten una edición básica de los videos y hacen posible subirlos a la red.
  • Una computadora. Que permite editar el video en forma básica, haciendo algunos recortes o incluso algún zoom si es el caso. Hay diversidad de aplicaciones que permiten hacer esto, y no se necesitan habilidades muy especiales.

La computadora posibilita, además, modificar la calidad de los videos para hacerlos más livianos y, por tanto, más fáciles y rápidos de distribuir en la red.

“He visto que algunos maestros han recibido ayuda de sus hijos para realizar las filmaciones y la edición de videos, pues para ellos, esa es una tarea que no les demanda gran esfuerzo”.

  • Un servicio de almacenamiento. Los videos pueden ser subidos y distribuidos a través de Google Drive, por ejemplo, o a través de un canal de YouTube, que son gratuitos y accesibles a cualquier persona con conexión a internet. Esto posibilita que estén disponibles las 24 horas y que se puedan descargar cuando sea necesario.

El video que vemos a continuación es de una clase de música para niños que elaboró la profesora Andrea Vila.

En realidad, más que la tecnología este es un problema de sentido práctico para hacer las cosas sin complicarse demasiado, sentido didáctico para aprovechar las ventajas del video y hacer las clases más interesantes y compromiso con la vocación docente para dedicar tiempo a la preparación de materiales de aprendizaje.

Hay profesores que han armado su “estudio de filmación” con materiales caseros, ingeniándose trípodes y luces por ejemplo. “He visto profesores que han filmado su clase usando presentaciones de Power Point, otros han habilitado una pizarra acrílica en casa, incluso hay algunos que aprovechan que no están en la escuela (algo paradójico) para enseñar de manera más dinámica, desde la casa, desde el jardín, desde la calle, o desde espacios que pueden hacer el aprendizaje más situado y significativo que frente a una pizarra”.

Apoyo del Estado

Para aplicar la modalidad asincrónica, Grigoriu considera necesarios los procesos de capacitación a los docentes, pero con una orientación a las habilidades básicas para preparar las clases.

Para ello, no basta con contratar equipos de expertos en el manejo de los medios tecnológicos, sino que debe contarse con equipos multidisciplinarios que incluyan a docentes y pedagogos de reconocida calidad didáctica.

“Con pena he visto muchas iniciativas de formación, tanto de parte del gobierno como de universidades, que se han orientado sólo al manejo de herramientas tecnológicas, sin incluir el criterio didáctico, que para estos casos resulta fundamental”.

Es importante considerar también que muchos docentes no cuentan con la tecnología necesaria para preparar este tipo de clases o no cuentan con conectividad.

“Imagínense lo que le pedimos al docente: reinventarse en cuanto a metodologías didácticas y uso de la tecnología e invertir en conectividad, en un momento en que las empresas que ofrecen internet se están aprovechando de la necesidad de la gente, de manera abusiva y sin control por parte del gobierno”.

En este contexto, una de las tareas, no del gobierno sino del Estado boliviano, es democratizar el acceso al Internet, si no es posible de manera gratuita, al menos a precios razonables y racionales en comparación con los ingresos de las familias, especialmente para los docentes que sabemos no tienen grandes salarios.

En el nivel inicial

Ante la pregunta de si es posible proceder con la modalidad asincrónica también con los estudiantes de escuela, el profesor Grigoriu dice que en inicial y los primeros cursos de primaria, el uso del video y materiales multimedia facilitan mucho el aprendizaje de los niños.

Las profesoras y los profesores pueden filmar o facilitar videos con explicaciones, demostraciones, representaciones e incluso con juegos, que hagan del aprendizaje muy divertido.

Los más pequeños necesitarán que sus padres se sienten con ellos, y de acuerdo a las instrucciones de la profesora, les ayuden a realizar las actividades. En este sentido, es importante que los profesores se apoyen en los padres y les envíen orientaciones para trabajar con sus hijos.

Los de cursos superiores ya tienen un buen dominio de la tecnología y pueden desenvolverse con mayor facilidad y autonomía, aunque es cierto que los padres pueden ayudarles a organizar su tiempo de trabajo académico con responsabilidad y de manera oportuna, pues este tipo de formación requiere mayor protagonismo por parte del estudiante.

En todos los casos, es fundamental que los padres estén informados de la manera en que trabajará el profesor, así como de aquellas acciones que deberían tomar para apoyar el aprendizaje de sus hijos.

La comunicación profesor-padres es fundamental en un momento en que muchos padres están desorientados en cuanto a la formación con componente virtual y a las maneras de llevarla adelante.

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