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Guardiana (Bolivia) y foto UMSA

Viernes 24 de julio de 2020.- La Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) de La Paz necesita alrededor de Bs195 millones para terminar la gestión 2020. Este monto forma parte del requerimiento que hizo el sistema universitario boliviano al Gobierno, con un incremento de la subvención y la compensación por la caída de la coparticipación tributaria, según la directora Administrativa Financiera de esta casa de estudios, Carmen Galarza López.

Las 11 universidades públicas de Bolivia arrastran un déficit de 773 millones de bolivianos generado, principalmente, por la reducción de la coparticipación tributaria, lo que pone en riesgo el pago de salarios de docentes y administrativos, además de las becas estudiantiles y cobertura de beneficios sociales.

Ante esta crítica situación, el sistema universitario boliviano se declaró en estado de emergencia y demanda al Ministerio de Economía de Finanzas Públicas la transferencia de recursos para culminar la gestión 2020.

Galarza destacó que la UMSA es una de las universidades que presenta una salud financiera relativa y podrá pagar sueldos a docentes y administrativos hasta el mes de septiembre de este año, a diferencia de otras casas de estudios superiores que tienen dinero para pagar los sueldos de este mes de julio, pero ya no para los demás meses.

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El tamaño de la UMSA

La planilla mensual de la UMSA es de Bs72,5 millones, con los cuales cubre los salarios de cerca a cinco mil docentes y administrativos, en sus 13 facultades. Tiene alrededor de 80 mil estudiantes. Es una de las universidades más grandes de Bolivia.

“La UMSA piensa salir (seguir adelante) hasta septiembre, pero con la demanda que hemos hecho, pensamos terminar la gestión satisfactoriamente”, dijo la Directora Administrativa Financiera de la UMSA.

El monoblock de la UMSA (foto UMSA).
Los recursos

Actualmente esta casa de estudios tiene en saldo de caja y bancos de Bs300 millones, de los cuales Bs150 millones corresponden al Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH), con montos ya comprometidos para proyectos que aún no fueron ejecutados.

A la fecha, la universidad paceña recibió Bs212 millones por coparticipación tributaria de los Bs558 millones programados para este año, lo que generó una caída de flujo. Se prevé que se recibirá menos Bs195 millones por este ítem.

Paralelamente, el Gobierno otorga una subvención al conjunto de las universidades públicas, pero este año este subsidio se fraccionó en cuotas mensuales con un Programa Anual de Cuotas de subvención (PAC), lo que generó más problemas económicos.

“La subvención, que también son transferencias que se reciben del Gobierno, nos fraccionaron en cuotas mensuales de 20 millones por el PAC, pero nuestra planilla de salarios asciende a Bs72,5 millones. No nos alcanza para cubrir los sueldos mensuales y cuando la coparticipación cae, estamos con muchos problemas”.

Carmen Galarza López, directora Administrativa Financiera de la UMSA.

Luego de reuniones con el Ministerio de Economía se logró evitar este fraccionamiento de la subvención.

Adicionalmente, se paga salarios a los auxiliares de docencia, a los internos y las becas comedor.

La Dirección Administrativa, dirigida por Galarza, cubre también los gastos de servicios básicos de toda la universidad y la seguridad de todos sus predios.

La Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la UMSA (foto UMSA).
El financiamiento

Las universidades públicas se financian con recursos de coparticipación tributaria, transferencias del Tesoro General de la Nación (TGN), ingresos por el Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) y también recursos propios.

Los recursos de coparticipación tributaria corresponden al 5% de los impuestos nacionales y el 0,335% del total nacional que se destina a la UPEA, los que son transferidos a las universidades de acuerdo con la población departamental.

A raíz de la pandemia que generó una cuarentena rígida, entre marzo y junio, en todo el país, que derivó en la paralización de las actividades económicas, además de la ampliación de plazos para el pago de tributos como el Impuesto a las Utilidades de las Empresas (IUE), las recaudaciones fueron mínimas y la coparticipación cayó drásticamente.

Caída de ingresos propios

La cuarentena por la pandemia de la Covid-19 también generó una caída del 60% de los ingresos propios de la UMSA. El año pasado, institucionalmente se recaudaron Bs140 millones por las legalizaciones, timbres y demás.

“Lo cual también hace que tengamos problemas porque estos recursos financian el funcionamiento de la administración central como el fondo de mantenimiento de predios de las facultades”, expresó Galarza.

No obstante, la Directora Administrativa recuerda que durante toda la cuarentena las cajas de la UMSA estuvieron abiertas, al igual que su dirección, porque son unidades vitales para pagar los sueldos y también los costos por seguridad de los predios de la entidad.

Plan de austeridad

Para enfrentar la crítica situación económica, el Honorable Consejo Universitario de la UMSA aprobó un plan de austeridad para reducir los gastos.

Una de esas medidas es que la planilla de salarios de abril de 2020 se repetirá hasta diciembre, no hubo ni habrá nuevas contrataciones.

Para esta gestión se preveía la incorporación de 26 docentes a tiempo completo, dos por facultad, sin embargo, se decidió la paralización de estas contrataciones.

“Estamos sobreviviendo con lo urgente, no estamos haciendo otro tipo de gastos, estamos equilibrándonos para terminar la gestión”, informó.

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