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Guardiana (Bolivia)

Lunes 13 de julio de 2020.- Viernes 13 de marzo, ese fue el día en que Cochabamba se enteró del primer caso de una persona con Covid-19 en su territorio. Ese mismo día, el alcalde de Cercado, José María Leyes, anunció el diseño de un plan. Han pasado desde entonces cuatro meses y la población no conoce plan alguno y tampoco ha visto en funcionamiento el anunciado centro de aislamiento en los predios que usa Feicobol para las ferias en el circuito Bolivia.

Hoy también se cumple el segundo plazo dado por los empresarios al Alcalde de Cercado y a la gobernadora interina, Esther Soria, para que renuncien. El primero fue el 17 de junio cuando ya les pidieron que den un paso al costado si no podían hacer ni presentar un plan global e integral. No sucedió. El segundo plazo fue dado el último viernes 10 de julio.

El presidente de la Federación de Entidades Privadas de Cochabamba, Javier Bellott, explicó a Guardiana que dicho plan no ha sido presentado. Aseguró que ni Leyes ni Soria han podido gobernar durante este tiempo de manera eficiente. "Es como volar en un avión sin piloto", ejemplificó. Y anunció que entre hoy y mañana presentará ante la Fiscalía una demanda por incumplimiento de deberes contra ambas autoridades.

"La servidora o el servidor público que ilegalmente omitiere, rehusare hacer o retardare un acto propio de sus funciones, será sancionado con privación de libertad de uno a cuatro años. La pena será agravada en un tercio cuando el delito ocasione daño económico al Estado".

Artículo 154 del Código Penal boliviano

Hasta este domingo, Epidemiología reportó 5.188 contagiados en Cochabamba, además de 385 muertos y 504 recuperados. No se sabe si esta cifra subirá mucho más desde hoy tomando en cuenta que a partir de este lunes regirá en la Llajta una cuarentena mixta que permitirá salir a la gente de lunes a jueves, mientras viernes, sábado y domingo deberá quedarse en su casa, incluyendo el transporte público.

Cochabamba terminó la última cuarentena rígida el viernes 10 de julio, la que mantuvo durante dos semanas. En ese tiempo, las redes sociales se llenaron de pedidos de plasma. Los canales de televisión mostraron una y otra vez los cuerpos sin vida de ciudadanos que murieron en la calle. En los hospitales llamados centinela ya no hay espacio en terapia intensiva. El último viernes el médico Carlos Nava se quejaba de la falta de más intensivistas.

En las farmacias algunos medicamentos no se consiguen o subieron mucho de precio. La cola para comprar dióxido de cloro es cada vez más larga en las puertas antiguas de la Farmacia Boliviana, con la esperanza de que un producto no recomendado por el Ministerio de Salud dé resultado.

¿Qué hicieron en esas dos semanas el Alcalde de Cercado y la Gobernadora de Cochabamba?, preguntó el último viernes el Presidente de la Federación de Entidades Privadas de Cochabamba.

Él mismo contestó que no hicieron nada y, por eso, los empresarios les dieron 72 horas al Alcalde Leyes y a la Gobernadora Soria (ver video), para que renuncien, plazo que se cumple hoy a las 10.00.

Empresarios de Cochabamba a la cabeza de su presidente, Javier Bellott (al centro).

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“Les damos 72 horas para tomar la decisión más inteligente de su vida. No hacerlo va a representar todas las consecuencias que deban llevar hacia adelante… Hoy ya se terminaron los plazos y las tolerancias".

Javier Bellott, presidente de los empresarios de Cochabamba
Un camino de falta de diálogo y consensos

Cuando el domingo 22 de marzo comenzó la cuarentena estricta general en Bolivia, Cochabamba registraba su tercer caso positivo de Covid-19, uno importado, de una persona que llegó de Europa.

Ese mes, marzo, los empresarios ya habían sugerido a las autoridades de Cochabamba que se dictara emergencia tanto departamental como municipal para tener acceso a recursos. Y aconsejaron la compra de pruebas Covid-19 en gran cantidad; además de conformar comités de trabajo interinstitucional e iniciar una labor de control y seguimiento de todas las personas que llegaban a la ciudad de Cochabamba incluso de las provincias, a fin de que luego fuera fácil hacer seguimiento de los casos. Bellott asegura que nada de eso fue tomado en cuenta.

También se sugirió hacer un plan preventivo que incluyera un componente de información y comunicación a la población para mantenerla informada, pero de forma "transparente" "porque hasta hoy ocultan información", remarcó Bellott.

Y hubo la propuesta de coordinar con entidades públicas y privadas para "disminuir el flujo de la gente en las calles, a fin de mantener el distanciamiento físico.

La idea era la siguiente: de los dos millones de habitantes que hay en Cochabamba, unas 500 mil personas son las que necesitan salir para trabajar en distintos rubros, sin contar a profesores que junto con los estudiantes hacen una población de 600 mil que trabaja desde casa.

Se propuso que esas 500 mil personas ingresen a sus fuentes de trabajo por rubros de manera escalonada en cuatro horarios diferentes para evitar las aglomeraciones. Pero no. Se hizo todo lo contrario. En la última cuarentena rígida las autoridades dispusieron que la gente solo salga dos días a la semana (lunes y martes) y, con ello, se dio lugar a aglomeraciones, sobre todo en centros de abastecimiento de alimentos y bancos.

Sin centro de aislamiento

Pasaron marzo, abril, mayo, junio y parte de julio y Cochabamba no tiene en marcha un centro de aislamiento. Se anunció en reiteradas oportunidades que los predios donde Feicobol hace las ferias funcionaría con tal objetivo, pero primero Alcaldía y empresarios se enfrascaron en un ir y venir de problemas y declaraciones hasta que finalmente el 29 de junio comenzaron el traslado de camas, parte de ellas enviadas por la Alcaldía de Santa Cruz de la Sierra. Y pasaron y pasaron los días y no había cuándo entre en funcionamiento tal espacio hasta hoy.

En otras ciudades capitales de departamento como, por ejemplo, La Paz, el burgomaestre Luis Revilla ya tenía el 16 de abril dónde aislar a la gente contagiada: el exHotel Radisson con 319 habitaciones y cuatro salones para personas sospechosas y casos leves de Covid-19.

En Cochabamba no, a pesar de que incluso en su momento barajaron cuatro posibilidades, entre ellas la Villa Suramericana con 14 bloques habitacionales, 672 departamentos, cada uno en 98 metros cuadrados y con tres dormitorios y dos baños, una cocina,un comedor y área para lavandería (eso alcanza para más de dos mil pacientes leves con Covid-19). Otra opción era habilitar un hotel, tampoco fue posible. La tercera fue el campo ferial.

Vista aérea de la Villa Suramericana, en la que pueden caber más de dos mil pacientes leves con Covid-19.

Inicialmente lo más aconsejable era la Villa Suramericana, porque ahí ya está todo listo. Era cuestión de llevar equipos. Pero, los vecinos de la zona en la que está ubicada, la Tamborada, se opusieron y luego se argumentó la falta de agua y alcantarillado, dos aspectos que los empresarios creen que se podían haber solucionado. No hay que olvidar que en esa villa ya se alojaron deportistas para los Juegos Odesur, en 2018.

Finalmente, se acondicionó los predios que están en el Circuito Bolivia cerca de la laguna Alalay. Allá ya están las camas, las frazadas, las sábanas, los implementos para limpieza y hasta alimentación para el personal médico. Ahora solo faltarían los ítems para el personal que debían conseguir las autoridades de Cochabamba.

Quien ha estado peregrinando por ítems para el personal médico necesario en hospitales de Cochabamba es el director del Sedes, Yersin Mamani, quien estuvo a punto de ingresar en huelga de hambre el viernes último.

La política atravesada en todo

Junto con el pedido de los empresarios para que ambas autoridades renuncien, algunos sectores de la población han lanzado similares solicitudes como es el caso de los cívicos.

Los Tiempos informó que al menos 27 OTB de la zona norte (de los distritos 2 y 13), la asociación de comerciantes Gremiales Unidos por Cochabamba, la Asociación de Mujeres con Discapacidad Manuela Gandarillas y otros han pedido que Alcalde y Gobernadora se vayan.

Otros fueron más allá... El sábado 4 de julio por la tarde, miembros de la Resistencia Juvenil Cochala (RJC) intentaron tapiar el ingreso de la Alcaldía en la Plaza 14 de Septiembre y echaron basura en la puerta del domicilio de Esther Soria. Leyes los llamó "pandilleros"y Soria los acusó de amedrentamiento. Y ambos aseguraron que no dejarán sus cargos.

Miembros de la Resistencia Juvenil Cochala (RJC) el momento en que echaron basura en la puerta de la supuesta vivienda de la gobernadora Esther Soria (foto: Daniel James).

A través del director de Comunicación, Gunar Flores, la Gobernadora denunció que miembros de la Resistencia Cochala, apoyados por algunos vecinos de una OTB, realizaron actos de amedrentamiento a una casa, lugar donde no vive. Los problemas no terminan ahí.

El jueves 9 de julio, circuló en redes sociales un audio en el que la Gobernadora habla con los denominados "autoconvocados" de la zona de K'ara K'ara, donde funciona el botadero de basura que no ha podido ser usado de manera regular por bloqueos de algunos vecinos cercanos al MAS que tenían un pliego de demandas que fue creciendo y en el que estaban incluidas algunas exigencias de tipo político.

Al respecto, la Gobernadora dijo a los medios de información que ella no recordaba haber dicho que duda de la existencia de Covid-19. “No he escuchado completo, quisiera escuchar todo el audio. Creo en el virus, existe el virus”.

Expresó que el audio posiblemente se haya grabado en el primer conflicto que hubo en K’ara K’ara donde los vecinos autoconvocados expresaron que no creían que el Covid-19 existía.

Poco tiempo después de conocido el contenido del audio el problema de K'ara K'ara se resolvió porque las autoridades firmaron un acuerdo.

Sin embargo, el contenido del audio levantó polvo cuando ni siquiera se sabía si era o no auténtico. Las reacciones se produjeron dentro del mismo MAS. La concejal por ese partido Rocío Molina publicó en su muro de Facebook una carta dirigida a Esther Soria:

Carta abierta a la señora Gobernadora de Cochabamba, Esther Soria

"Sra. Gobernadora:

He escuchado con estupefacción sus declaraciones donde Ud. dice dudar de la existencia del Covid_19 y que no ha visto un enfermo de dicha enfermedad.

Sepa, señora Gobernadora, que mi padre, Manolo Molina Pablos, ha muerto el pasado viernes 3 de julio. Al momento, yo soy una más de las 1500 personas que han perdido a un ser amado y otra de las 42 mil que tenemos otro ser amado enfermo. En mi caso, mi madre, Cecilia Travesi.

Mi padre murió en el abandono y sin asistencia médica porque nadie vino a socorrernos, a pesar de nuestras llamadas desesperadas. Tal vez el Sedes también pensaba esa aciaga noche en que mi padre agonizó que Ud. dudaba de la enfermedad.

Con mi madre recorremos las calles en busca de medicamentos y de atención casi sin éxito. ¿Sabe por qué? Porque, como primera autoridad de este departamento, Ud. NO HA HECHO SU TRABAJO DE PROTEGER A LOS COCHABAMBINOS.

Ud. solo ha ejecutado el 44% del presupuesto que tiene para el Covid_19; eso porque Ud. no ha contratado el personal médico necesario, no ha provisto de medicamentos a la gente, no ha establecido una red de salud, lo que hace que los hospitales nos cierren la puerta en la cara, como me ha cerrado hoy la puerta en mi cara y con mi madre enferma, el Hospital Belga.

Ud. tampoco ha habilitado un centro de aislamiento, no ha comprado las pruebas necesarias, cuyos resultados salen una vez muerto el paciente, pero, eso sí, ha aplicado un confinamiento irracional que obliga a la gente a quedarse cinco días en su casa y aglomerarse dos días para abastecerse con alto riesgo de contagio.

Ahora, su Director de Comunicación en la Gobernación dice que Ud. no dirá nada al respecto de sus desafortunadas declaraciones.

Señora Gobernadora, usted ha dejado de servir a los cochabambinos y, en lugar de ello, nos falta el respeto, como se burla de nuestros muertos.

Ud. no ha, sido electa como Gobernadora. Por ello, si no puede hacer su trabajo, váyase, señora Gobernadora, váyase, y deje el puesto a alguien que se preocupe por nosotros. No diga nada más. Simplemente, váyase.

Rocio Molina Travesi"

Idas y venidas de un Alcalde

Cuando Covid-19 se presentó en Cochabamba el 13 de marzo, tenía la cama echa de la mano de las y los políticos. Quien vive en Cochabamba sabe que la Alcaldía de Cercado y la Gobernación son como el agua y el aceite, no se juntan. Y trataron de hacer lo mismo durante la pandemia.

A este escenario se sumaron las idas y venidas de José María Leyes, uno de los fundadores del partido Demócratas y que por primera vez ocupó el cargo de Alcalde después de haber sido director y conductor de un programa de televisión. En los comicios de marzo de 2015, el 56 por ciento de los votos lo favoreció para que el primero de junio pudiera sentarse en la silla de Alcalde para prometer a Cochabamba una urbe segura y próspera.

El periódico Opinión contabilizó que durante los cinco años al frente de la Alcaldía, Leyes acumuló por lo menos unos 10 procesos legales, los que lo han mantenido ocupado de cuando en cuando, incluido el tiempo que estuvo en la cárcel.

Precisamente, el 27 de mayo, Día de la Madre, Leyes fue aprehendido en su casa delante de su madre, su esposa y sus hijos, acusado por la supuesta comisión de cuatro delitos: resoluciones contrarias a la ley, incumplimiento de deberes, contratos lesivos al Estado y conducta antieconómica por la adjudicación supuestamente irregular de comida para policías y militares durante la pandemia.

Molesto, el 3 de junio Leyes anunció verbalmente su alejamiento del cargo de Alcalde. Sin embargo, luego se arrepintió y anunció que se quedaba después de que un grupo de seguidores fuera a manifestarle su apoyo en la plaza 14 de Septiembre.

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