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Miriam Telma Jemio/Guardiana (Madrid)

Miércoles 4 de diciembre de 2019.- Bolivia no figura en la lista oficial de Estados participantes en la versión 25 de la Conferencia de Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático que se desarrolla en Madrid (España). Es la primera vez que sucede en 13 años y se debe a que el Gobierno de transición decidió dejar en suspenso la propuesta boliviana en el marco del Acuerdo de París.

“Por el poco tiempo que llevamos en el Gobierno (22 días, desde el 12 de noviembre), no hemos tenido tiempo para trabajar en una posición boliviana. No puedo decir que ratificamos (la del gobierno del MAS), porque no estamos ratificando nada. Solo nos estamos preparando para la COP 26 del próximo año”, dijo a Guardiana Carlos Rivadeneira Michel, viceministro de Medio Ambiente y Cambio Climático desde el 18 de noviembre.

Explicó que los asesores de Ministerio de Medio Ambiente recomendaron no llevar ninguna postura a la COP 25 y prepararse para la COP 26 que se realizará a fines de 2020 en Escocia, porque el Reino Unido será anfitrión.

Mariana Mance, representante de la Unión Europea (foto: http://enb.iisd.org/)

Rivadeneira aseguró que el Gobierno decidió que Cancillería se hará cargo del tema, que antes estaba bajo la dirección de la Autoridad Plurinacional de la Madre Tierra, cuyo director era el Jefe de la delegación boliviana. “Van a asistir”, pero solo para seguir las negociaciones, no para participar de ellas.

En la oficina de Comunicación de la Cancillería le dijeron a Guardiana que consultarían sobre quién o quiénes estarán en la COP 25; sin embargo, hasta el cierre de edición no hubo respuesta.

Lo cierto es que, hasta este 3 de diciembre, en las listas oficiales de la COP 25 no figuraba Bolivia, lo que quiere decir que ningún miembro del Ejecutivo fue acreditado como delegado por el Estado, lo que puede cambiar toda vez que el evento concluye el 13 de diciembre y que la siguiente semana comienzan las reuniones de alto nivel.

La propuesta de Bolivia

Bolivia ha tenido un rol particular en las negociaciones de las cumbres de cambio climático de la ONU desde 2009. Ha llegado a liderar discusiones sobre el rechazo y las alternativas al mercado de carbono. Al igual que gran parte de la sociedad civil, considera que son falsas soluciones al problema climático.

Es el único país que cuenta con una herramienta alternativa para la reducción de las emisiones causadas por la deforestación y la degradación de los bosques (REDD+). Se trata del Mecanismo conjunto de mitigación y adaptación para el manejo integral y sustentable de los bosques y la Madre Tierra que está contemplado en las Contribuciones Determinadas a nivel Nacional (NDC), el compromiso de Bolivia en el marco del Acuerdo de París.

Para el gobierno de Evo Morales, el mecanismo de REDD promueve la mercantilización de la madre tierra, mientras el Mecanismo conjunto boliviano está fuera del mercado de carbono. Esa era la herramienta con la cual Bolivia buscaba cumplir su compromiso de tener, para 2030, 19 millones de hectáreas de bosques bajo manejo integral y sustentable.

Participantes en la COP 25 ingresan al salón de debates (foto: http://enb.iisd.org/).
Aumentar la ambición climática

Ante la cercanía del plazo para aumentar los compromisos en el marco del Acuerdo de París, varias organizaciones de la sociedad civil piden al Gobierno incrementar su ambición climática, porque consideran que los NDC de Bolivia “ponen en riesgo la vitalidad de los ecosistemas en todo el territorio nacional, aumentarán las emisiones nacionales, generarán más injusticias económicas y sociales e incrementará la vulnerabilidad de las comunidades locales que ya enfrentan los impactos directos de estas actividades”.

Señalan que, si bien el país es altamente vulnerable a los impactos del cambio climático a pesar de que las emisiones de gases de efecto invernadero del país son pequeñas en relación a países desarrollados, “la escala de la emergencia climática planetaria requiere repensar de manera urgente el modelo de desarrollo del país, que siempre ha estado basado en la extracción de los recursos naturales”.

El documento (firmado por organizaciones como la Plataforma Boliviana Contra el Cambio Climático, Fundación Milenio, Unitas, Cejis, Cipca, Inti Illimani, Soluciones Prácticas y Colectivo Casa) menciona que los incendios, que azotaron a la Chiquitanía, la Amazonía y el Chaco, “son un ejemplo de la aplicación de políticas de desarrollo que benefician a unos pocos en detrimento de las mayorías, causando daños irreversibles a la Madre Tierra, las poblaciones y pueblos indígenas”.

Estas organizaciones de la sociedad civil alertan que la política nacional energética (formulada por el gobierno de Evo Morales y aún vigente), bajo la consigna de ‘Convertir a Bolivia en el centro energético de Sudamérica’, además “de ser inviable, está vinculada al poder de las grandes transnacionales, la construcción de mega represas en la Amazonía y el impulso de la producción de etanol y biodiesel, vinculada a la ampliación de la frontera agrícola, destrucción de bosques para el desarrollo de monocultivos de caña, soya y sorgo, que son falsas soluciones al cambio climático”.

Por ahora, el Ministerio de Medio Ambiente está centrado en la recuperación de los bosques del Chiquitanía que fueron devorados por los incendios y en el tema del relleno sanitario del municipio de La Paz, entre otros temas, dijo el viceministro.

Fueron 4 megaincendios los que devoraron 3,89 millones de hectáreas en la Chiquitanía

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