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Malkya Tudela y Carlos Tellería, Guardiana (Bolivia)

Martes 15 de diciembre de 2020.- A la joven universitaria Maeva Paredes Jaldín le empezó a subir la fiebre en mayo de este año. Su hermano corrió la misma suerte. La familia temió que se tratara de Covid-19. Se asustó. Acudió a una clínica cercana. Pero no, el nombre del culpable era otro: Aedes aegypti, el también llamado "mosquito aristocrático" transmisor del dengue.

La familia Paredes no vive en el trópico, sino el barrio Ticti Sur, en la ciudad de Cochabamba (municipio de Cercado), a unos 2.550 metros sobre el nivel del mar, hasta donde era impensable que el mosquito pudiera llegar hasta hace unos años porque vivía a menor altura.

Y es que el “mosquito aristocrático” Aedes aegypti sigue avanzando hacia zonas más altas que las habituales regiones tropicales donde acostumbraba vivir, casi a nivel del mar. Además, está cambiando de costumbres en las ciudades en las que ya se ha adaptado, incluso ha desarrollado una mayor capacidad para transmitir el dengue.

Ya en 2009 había sido notificada la presencia del vector fuera de la zona tropical, en el municipio de Omereque, a 1.550 metros sobre el nivel del mar. Tiempo después el mosquito también fue visto a más altura, en Cliza, a 2.750 metros de altitud.

En 2016, médicos investigadores alertaron que el insecto había sido visto en barrios urbanos y periurbanos de municipios no tropicales de Cochabamba. Por entonces, las noticias indicaban que el mosquito se mostraba lento y no estaba en condiciones de propagar el virus.

Tres años después, las cosas han cambiado. En seis meses, entre octubre de 2019 y marzo de 2020, fueron reportados 3.400 casos confirmados por laboratorio en Cochabamba. De ellos, 1.100 fueron contabilizados en lugares extratropicales de 19 municipios (Cochabamba tiene 47 en total), entre ellos Cercado, Tiquipaya, Sacaba, Quillacollo, Sipe Sipe, Punata, Capinota, Mizque, Aiquile y Pocona.  

La familia Paredes, una de sus víctimas

Maeva es estudiante de la Carrera de Comunicación Social de la Universidad Católica Boliviana "San Pablo" y fue víctima de esa adaptación del mosquito a las alturas, porque su casa se encuentra a 2.550 metros sobre el nivel del mar.

Contó a Guardiana que tanto ella como su hermano tenían fiebre, dolor de cabeza… parecía un resfrío. Y su mamá decidió que debían consultar con un médico.

Además, a esto se sumaba el temor de que pudiera tratarse de Covid-19. Fueron a buscar ayuda a una clínica cercana donde les recetaron fármacos para aliviar esos síntomas porque no existe un tratamiento para esa enfermedad.

Al final y después de una semana en cama con medicamentos para bajar la fiebre y con escozor en el cuerpo como si se tratara de una alergia, Maeva y su hermano se curaron y hoy están bien. Ella contó lo ocurrido.

Casos suben en 260% en 2020

Pero Maeva y su hermano son solo dos de los 17.743 casos que se produjeron este año hasta septiembre en el país.

Y hay preocupación porque esa cifra representa que los casos subieron este año en un 260 por ciento en relación a 2019 en que se tuvieron 6.828 casos como se puede ver en la siguiente torta, donde también se puede advertir que el problema solo ha seguido trepando. Y más abajo se tiene la situación del año pasado por cada departamento del país.

Encontraron larvas en baños

Otro de los cambios que se está produciendo en las costumbres del "mosquito aristocrático" es que aparentemente ya no se conforma con el agua retenida en baldes, llantas u otros recipientes, ahora también puede estar en los lavamanos y lavarropas de las casas citadinas.

La directora ejecutiva del Centro Nacional de Enfermedades Tropicales (Cenetrop) que se encuentra en la ciudad de Santa Cruz, María Isabel Méndez, explicó que el mosquito Aedes aegypti está mudando sus costumbres, hecho que verificaron en septiembre junto a funcionarios municipales de Santa Cruz en una encuesta entomológica para identificar las zonas de infestación larvaria.

Esto implica que el “mosquito aristocrático” está utilizando recipientes con agua que puede haber en el baño o en la cocina de un domicilio. Hasta un vaso usado para colocar los cepillos de dientes, con algo de agua limpia puede servirle a la hembra para depositar sus huevos.

La directora del Cenetrop, María Isabel Méndez (foto: Guardiana).

“Hemos logrado determinar que, contrariamente al año pasado, cuando se encontraba huevos o pupas (del mosquito) en llantas, ahora están en cosas intradomiciliarias. Por eso se debe evitar todo acúmulo de agua, en una lata, en una botella, en el agua que la gente guarda para tomar o lavar”.

María Isabel Méndez, directora ejecutiva de Cenetrop

La situación es similar en la ciudad de Cochabamba. El mosquito vive en lugares limpios, con agua de consumo, busca lugares con sombra y determinada humedad y temperatura. El Aedes aegypti es un insecto fino. Así lo describe el jefe de Vigilancia Epidemiológica del Servicio Departamental de Salud de Cochabamba, Rubén Castillo:

Hallaron larvas en agua con tóxicos

Otra adaptación que está sufriendo el mosquito transmisor del dengue es que han encontrado larvas en agua mezclada con sustancias consideradas tóxicas como diesel, pintura e incluso agua salitrosa como la que existe en Capinota, donde quienes trabajan en Epidemiología jamás pensaron que el Aedes aegypti se presentaría porque el agua contiene sal.

No todos los mosquitos considerados “finos” vuelan en busca de agua limpia. En la zona sur cochabambina, han sido encontrados criaderos dentro de recipientes utilizados por mecánicos y pintores de brocha gorda. Rubén Castillo nos habla del asunto:

Solo la hembra transmite el dengue

El dengue no es contagioso entre humanos. Solo el mosquito hembra que hubiera picado a una persona enferma puede contagiar el virus a otra.

Una vez que ya está en el cuerpo, el virus desencadena una serie de síntomas que van desde la fiebre alta, fuertes dolores de cabeza y detrás de los ojos.

Pero hay complicaciones. El virus tiene cuatro serotipos. Los números 2 y 3 son los más peligrosos, y pueden derivar en un caso grave que se conoce como dengue hemorrágico, que es letal.

La hembra lleva el virus del dengue en sus entrañas después de haber picado a una persona enferma y es la que puede transmitir el mal a otros humanos. Se atreve a estar cerca de estos, puede vivir a su alrededor y colocar los huevos en los recipientes con agua.

No es el caso de los mosquitos machos. Ellos básicamente se ocupan de la fecundación. No están cerca de los humanos, más bien pasan el tiempo en los jardines, parques y áreas de vegetación. Se alimentan de la savia de los árboles y las plantas y de frutas.

Otros datos del Aedes Aegypti facilitados por Castillo:
  • El ciclo de evolución del mosquito es de 10 días: pasa por las etapas de larva, pupa y mosquito adulto.
  • La hembra se alimenta, es decir pica a un humano, hasta tres veces en su vida; es decir, cada cuatro o cinco días. Su tiempo de vida de adulto es de dos semanas o algo más.
  • Puede volar hasta 500 o 600 metros alrededor de una casa. Es posible que encuentre otro lugar donde pueda depositar sus huevos. Así expande su presencia.

En Cochabamba, un grupo de investigadores médicos viene siguiendo las huellas del "mosquito aristocrático" por diversas zonas, una de sus integrantes es la médico general María de los Ángeles Saravia Bracamonte, quien proporcionó a Guardiana las fotos tomadas en la ciudad de Cochabamba de cada etapa de crecimiento del mosquito hasta convertirse en adulto.

Se puede enfermar más de una vez

La Directora Ejecutiva del Cenetrop indicó que “se sabe que si un mosquito le transmitió a una persona un serotipo, se tiene inmunidad para ese serotipo, pero si viene otro, por segunda vez, puede darle a esta dengue hemorrágico”.

No existe tratamiento para el dengue, así que los consejos son solo evitar la circulación del vector (mosquito) y eliminar los reservorios de agua donde se reproduce; cubrirse la mayor parte del cuerpo, lo que es difícil en zonas tropicales, y en caso de contraer la enfermedad, evitar la ingesta de aspirina por sus propiedades anticoagulantes.

Consecuencia del cambio climático

El Jefe de Vigilancia Epidemiológica del Servicio Departamental de Salud de Cochabamba explicó a  Guardiana que esa adaptación del Aedes aegypti a la altura es una de las consecuencias del cambio climático.

Detalló que el calentamiento global modificó ciertos nichos ecológicos y los mosquitos necesitan determinada temperatura y humedad estables para sobrevivir y multiplicarse.

Castillo considera que también hay otros factores que colaboraron en la colonización del mosquito en áreas urbanas: el transporte público terrestre desde el trópico, la migración, las lluvias y la humedad, y la presencia de envases con agua retenida que se convierten en criaderos del insecto.

Cabe hacer notar que en algunas zonas de la ciudad de Cochabamba, tal el caso de la denominada zona Sur, la gente está acostumbrada a guardar agua en recipientes porque las familias no tienen acceso a agua potable durante todo el día y, por ello, se ven en la necesidad de contratar carros cisterna que les provisionan con el líquido elemento que les dejan en turriles y otros recipientes a quienes no cuentan con lugares de almacenamiento de agua construidos para tal efecto.

El biólogo Eduardo Morales Luizaga indicó por su parte que hay varias formas en las que el cambio climático interviene. Una de ellas es la alteración del clima local que adquiere condiciones parecidas al ecosistema en el que una especie ha evolucionado y se ha desarrollado.

También es probable que el avance de una especie sea efecto del traslado o viajes de personas o animales del trópico hacia regiones altas, y está la posibilidad de que la ampliación de la urbanización, la agricultura, la deforestación y la quema de la vegetación haya obligado a los insectos a salir de su hábitat para aclimatarse a otro.

Sea como fuere, se podrá advertir que en todas las probabilidades vinculadas con el cambio climático y la adaptación del "mosquito aristocrático" a otras alturas mayores tienen que ver con la mano del ser humano porque es el responsable del cambio climático en el planeta. Y una de las características de tal cambio son las altas temperaturas que se producen desde hace años en zonas en las que estas no se producían antes.

Un ejemplo ocurrió en febrero de 2016 (año en que fue publicado el estudio en el que Castillo participó). Ese año, el termómetro registró en la ciudad de Cochabamba inusuales temperaturas de entre 33 y 35 grados centígrados.

¿Fumigar o no?

En el municipio de Santa Cruz de la Sierra, la prevención se hace en charlas con dirigentes de los 15 distritos municipales y con brigadas que salen a visitar domicilios para eliminar recipientes de agua acumulada en jardines y patios.

Un documento educativo del Ministerio de Salud advierte que la hembra puede colocar sus huevos en recipientes que tienen agua retenida más de tres días.

Según el doctor Castillo, Cochabamba opta por la destrucción de criaderos e insistir en la necesidad de vaciar y limpiar los recipientes de agua. La fumigación puede afectar a la vida de otros insectos.

En alerta roja

La Directora de Cenetrop explicó que hacia diciembre de 2019 tenían tantas pruebas que realizar que se comenzó a diagnosticar clínicamente, es decir con la exploración del médico y sin necesidad de análisis de laboratorio.  

Hacia marzo de este año, el dengue comenzó a disminuir, pero se unió a la pandemia de la Covid-19. En el segundo semestre, los casos de dengue no han superado la decena en Santa Cruz, pero eso no ha impedido que se declare alerta roja.

Méndez explica que de 3 por ciento de infestación larvaria del año pasado, identificada en la inspección domiciliaria, en septiembre de esta gestión se ha superado el 10 por ciento, estamos en “alerta roja”. Similar medida dio la encuesta entomológica reportada en Tarija.

La temporada de lluvia que acaba de iniciar puede derivar en depósitos del líquido en todo tipo de envases.

“Esta investigación fue realizada en el marco del Fondo de apoyo periodístico “Crisis climática 2020” que impulsan la Plataforma Boliviana Frente al Cambio Climático (PBFCC), Comunidad en Acción y la Fundación para el Periodismo”.

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