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Por María José Rivera Carballo y Andrea Caballero (Bolivia)

Lunes 7 de octubre de 2019.- "¿Quién iba a decir que en las manos de los creativos, diseñadores, artistas y emprendedores podía estar parte de la respuesta a los desafíos de desarrollo de América Latina?". Así inicia el libro Innovaciones que no sabías que eran de América Latina y el Caribe, publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sobre el desarrollo de la economía naranja en la región. 

Desde la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz (Cainco), la ejecutiva Liliana Serrate Mendia señala que el desarrollo de la economía naranja en Bolivia depende de la interrelación de cuatro sectores: el sector público (gobierno nacional, departamental y municipal), la academia (universidades), las instituciones de apoyo al emprendimiento (incubadoras y aceleradoras de empresas) y la sociedad civil. El presidente de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), Rolando Kempff Bacigalupo, añade a la lista un sector más: la empresa privada.

Una limitante reconocida por los sectores que trabajan con economía naranja en Bolivia es la falta de datos sobre cuánto movimiento genera esta en el país. El único estudio que Guardiana encontró fue realizado por Cainco en el 2017. En él se dice que la economía naranja dinamizó en 1,52% el Producto Interno Bruto (PIB) nacional. 

El BID define economía naranja como el conjunto de actividades que, de manera encadenada, permiten que las ideas se transformen en bienes y servicios. Su valor puede estar basado en la propiedad intelectual.

En 2019, el Gobierno lanzó el programa piloto Intervenciones Urbanas para fomentar la economía naranja en el país. El 2017, la CNC propuso incorporar la “economía naranja” para reducir el desempleo y diversificar la economía boliviana. Desde el 2015, el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz (GAMLP) ha tratado de fomentar las "economías culturales".  

Guardiana consultó a cinco representantes de ámbitos públicos y privados para conocer el panorama de la economía naranja en el país: Rolando Kempff Bacigalupo, presidente de la Cámara Nacional de Comercio (CNC); Liliana Serrate Mendia, ejecutiva de Santa Cruz Innova, agencia de innovación de la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz Bolivia (Cainco); Andrés Zaratti Chevarría, secretario Municipal de Culturas del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz (GAMLP); Joaquín Rodas Dorado, coordinador nacional del programa Intervenciones Urbanas; y Bruno Rojas Callejas, investigador del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla), experto en desempleo.  

Además, este medio comparte la experiencia en animación del boliviano Iván Castro Román. 

Rolando Kempff Bacigalupo, presidente de la Cámara Nacional de Comercio
(foto: María José Rivera).

Los cinco sectores

1. Sector público

Liliana Serrate dice que la tarea del sector público es generar políticas públicas que fomenten el desarrollo, la formalidad y estabilidad. Por ejemplo, a través de incentivos al arte, la música y la cultura.

Desde el Gobierno Nacional, el Ministerio de Planificación del Desarrollo presentó el programa Intervenciones Urbanas. Joaquín Rodas Dorado, encargado del programa, explica que el objetivo de este proyecto es apoyar y fomentar el talento y la creatividad de los bolivianos mediante fondos concursables que el Estado dispone. Las áreas que engloba el programa son: industrias culturales, cine y audiovisuales, deportes, innovación social y tecnológica. En el área audiovisual, Rodas explica que ya se brindó apoyo a ocho películas con financiamiento para su producción. 

Joaquín Rodas Dorado, coordinador Nacional del programa Intervenciones Urbanas (foto: La Razón).

En el caso del GAMLP, Andrés Zaratti explica que desde 2015 el municipio ha definido generar un programa de fomento a “economías culturales”, con la perspectiva de que se convierta en una política cultural. Por esta razón, se ha trabajado en cinco líneas: la primera fue generar normativa, ya se cuenta con la Ley 265 (Ley Municipal de Promoción de las Culturas y las Artes), que en el capítulo III hace referencia a la gestión y desarrollo de las economías culturales.

La segunda línea, dice Zaratti, está ligada al tema de alianzas estratégicas con actores dentro y fuera del sector. La tercera se refiere a generar procesos formativos que mejoren la cadena productiva de servicios y bienes culturales, a tiempo de promover otras herramientas para desarrollar emprendimientos culturales. 

La cuarta línea, señala Zaratti, es generar incentivos para apoyar emprendimientos culturales. La última consiste en generar espacios para la generación de encuentros entre productores oferentes de servicios culturales y compradores. “La idea es generar un mercado interno que en La Paz y en Bolivia es todavía pequeño, pero, además generar conexiones a nivel internacional con otros mercados, sobre todo del Cono Sur”.

2. La academia

Liliana Serrate explica que el otro sector clave para el desarrollo de la economía naranja es la academia que puede brindar la formación que requieren los futuros emprendedores del sector.

Rolando Kempff también considera que es importante que las universidades se sumen a la formación de emprendedores culturales. Señala que desde la Cámara se están promoviendo seminarios en instancias como la Universidad Real con el apoyo del BID. 

La Universidad Franz Tamayo organizó las Jornadas Internacionales Pulso Naranja en mayo de 2019, donde se creó un Observatorio para identificar a los actores de la economía naranja y medir su aporte en el país. 

3. Instituciones de apoyo al emprendimiento

Las instituciones de apoyo al emprendimiento deben priorizar el desarrollo de la economía naranja como potencial para la economía del país, dice Serrate. Dentro de las instituciones de apoyo, la ejecutiva menciona a las incubadoras y aceleradoras de empresas. 

Andrés Zaratti Chevarría, secretario Municipal de Culturas GAMLP
(foto: María José Rivera).

Zaratti menciona que el GAMLP cuenta con incubadoras de empresas que acompañan la formación de emprendedores. Se dan insumos sobre temas económicos genéricos como: plan de negocios, cartera de negocios, presupuesto, fuentes de financiación, comunicación, difusión, marketing, derechos de autor e impuestos, entre otros.

4. La empresa privada

Rolando Kempff señala que los privados deben ser actores principales que permitan oportunidades de inversión en el desarrollo de emprendimientos al igual que los bancos.  

Kempff explica que la CNC está construyendo una estrategia para el desarrollo de sectores competitivos con un alto valor agregado y potencial de exportación. Especialmente en industrias creativas y culturales.  

El Presidente de la CNC también se refiere a una relación con el sector público: “Creemos que la alianza público-privadas entre empresarios, alcaldías, gobernaciones y Gobierno Central puede coadyuvar a hacer todo este tema nuevo que es la economía naranja”.  

5. La sociedad civil

Finalmente, la sociedad civil, señala Serrate, es clave porque es quien demanda y valora el precio real de estos bienes y servicios.

La economía naranja ayudaría a diversificar y generar empleo

Rolando Kempff, presidente de la CNC, y Liliana Serrate, ejecutiva de Santa Cruz Innova, agencia de Cainco, consideran que la economía naranja podría permitir a Bolivia dejar de depender del extractivismo de recursos naturales, diversificar su economía y generar empleo. 

Liliana Serrate Mendia, ejecutiva de Santa Cruz Innova, agencia de innovación de Cainco (foto: Dui Uagrm).

Extractivismo y economía naranja

Rolando Kempff opina que Bolivia debería dejar de depender del extractivismo de sus recursos naturales y optar por la economía naranja. Liliana Serrate afirma que el “sector creativo”, a diferencia de otros sectores, no responde a ciclos marcados de precios internacionales y tiene demanda nacional e internacional, por lo que podría ayudar a diversificar la economía. 

La investigación “Situación de las mujeres trabajadoras en Bolivia” del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA) del 2015 indica que la alta dependencia de Bolivia de la exportación de materias primas (minerales e hidrocarburos) es una de las causas de la precariedad laboral en el país.

Tres problemas de empleo para los jóvenes y la economía naranja

Bruno Rojas Callejas, investigador del Cedla, señala que la tasa de desempleo juvenil urbano, el desempleo ilustrado y la precariedad laboral son tres problemas que afectan a los jóvenes en Bolivia. Frente a esto, Liliana Serrate y Rolando Kempff consideran que la economía naranja podría generar empleo de calidad para los jóvenes. 

1. Tasa de desempleo

Rojas indica que la tasa de desempleo juvenil urbano, en los últimos ocho o nueve años, ha estado por encima de la tasa de desempleo general. El investigador dice que, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), al cuarto trimestre del 2018 la tasa de desempleo general en Bolivia bordeaba el 4,2%, y, de acuerdo a datos de 2017, la tasa de desempleo juvenil era del 6%.

Rojas infiere que a la fecha estas cifras son más elevadas porque para el primer y segundo trimestre del 2017, la tasa de desempleo se eleva al 5% y en el caso de los jóvenes a más del 6,5%. El investigador explica que esto se debe a que los jóvenes buscan trabajo para el cuarto trimestre del año, es decir, después del colegio o la universidad, lo que genera que la tasa de desempleo disminuya; aunque se trate de empleos eventuales. 

2. Desempleo ilustrado

Rojas señala que otro de los problemas que afecta a los jóvenes es el desempleo ilustrado. Es decir, aquel que afecta a personas que teniendo un alto nivel educativo carecen de una fuente de trabajo.

Rojas afirma que anualmente en Bolivia egresan y se titulan alrededor de 150.000 a 170.000 jóvenes, de acuerdo con datos de la Fundación para la Producción (FUNDA-PRÓ) del 2010 y del 2014. De ese total, agrega el investigador, solo un 50% logran conseguir una fuente de trabajo y un 25% no trabajan en aquello que han estudiado. Rojas afirma que el desempleo ilustrado es un “gran problema” para un país, porque es la subutilización de las capacidades de sus jóvenes.

Bruno Rojas, investigador del Cedla
(foto: Andrea Caballero).
3. Precariedad laboral

El Cedla detectó que en el 2012 en La Paz 97% de los jóvenes tenían un empleo precario y en El Alto un 98%. De esos porcentajes, alrededor del 70% de jóvenes tenían empleos precarios extremos.  

Rojas dice que a partir de estos datos se puede deducir que en Bolivia casi la totalidad de los jóvenes (profesionales o no) tienen un empleo precario (inestable, con salario bajo y desprotección laboral). Incluso los que se dedican a un emprendimiento, pues se insertan en la informalidad. 

Generación de empleo

Serrate menciona que los 12 subsectores de la economía naranja se caracterizan por ser intensivos en la generación de empleo. Entre ellos arquitectura, turismo, desarrollo de video juegos y startups (empresas emergentes). El potencial joven del país es “ideal” para estos subsectores que demandan creatividad e innovación, resalta la ejecutiva. 

Kempff dice que la CNC realizó un acuerdo con el Ministerio de Planificación del Desarrollo el 2019, para apoyar el Plan Generación de Empleo. Sin embargo, para Rojas, este plan no tendrá gran influencia en la tasa de desempleo juvenil y menos en la calidad laboral. Este plan repite la “fórmula” de otros programas de generación de empleo que no garantizaron empleos de calidad ni estables para los jóvenes. 

La “fórmula”, aclara Rojas, consiste en que el Estado lanza una convocatoria a la que acuden jóvenes. Los capacita en algún rubro y los inserta laboralmente en empresas públicas o privadas mediante una alianza. El problema es que el Estado solo los acompaña hasta la contratación y no hay quién les garantice estabilidad laboral ni un empleo digno. Para el investigador, el desempleo juvenil es un problema estructural, cuya respuesta debe ser también estructural. 

Faltan datos y estudios sobre la economía naranja en el país

Joaquín Rodas, de Intervenciones Urbanas, y Andrés Zaratti, de la Secretaría Municipal de Culturas de La Paz, señalan que no cuentan con cifras sobre cuánto genera la economía naranja en Bolivia. Rodas explica que se espera que el programa Intervenciones Urbanas pueda brindar esta información al cabo del 2019. Zaratti  también reconoce como una limitante el no haber generado indicadores.

“Hay aportes importantes y pongo siempre como ejemplo el Gran Poder que mueve 120 millones a lo largo del año.”

Andrés Zaratti Chevarría, Secretario de Culturas GAMLP

El único estudio que se encontró sobre economía naranja en el país fue realizado por el Centro Boliviano de Economía (Cebec) y la agencia SCI de la Cainco, basado en la Encuesta de Hogares del INE. Según estos datos, esta economía dinamizó 1,52% del PIB nacional. De acuerdo con el mismo estudio, el área que más dinamizó el PIB fue el multimedia con el 0,81%. El segundo fue el de fiestas tradicionales patronales con el 0,31% y el tercero el de lectura con 0,25%.

Historias naranja

Iván Castro Román es un animador boliviano con más de 25 años de experiencia. Fue miembro de la ASIFA (Association International Du Films D’Animation), obtuvo diferentes premios, menciones e invitaciones a festivales nacionales e internacionales.

Castro participó en La abuela Grillo, el documental animado Ekeko: El chit'i documental, el proyecto transmedia Juan Seguro y en la serie animada Aymara Irjasiña para Conadi-Chile. Este animador comparte cómo realizó sus proyectos y las dificultades que encuentra para el desarrollo del sector en Bolivia a partir de la elaboración del documental sobre el Ekeko.

Rolando Kempff de la CNC y Andrés Zaratti del GAMLP dicen que un sector por el que vale la pena apostar para el desarrollo de la economía naranja es la gastronomía. Ambos mencionan el restaurante Gustu como ejemplo de lo que se puede lograr en este rubro.

Gustu nació en 2013 a iniciativa del chef danés Claus Meyer y su fundación Melting Pot. Ha situado a Bolivia en la ruta gastronómica. 

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