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Por Guardiana (Bolivia)

Lunes 27 de abril de 2020.- Los roces y problemas de coordinación en los diferentes niveles del Gobierno no han terminado y en vez de disminuir los frentes, estos aumentan cuando Bolivia está a punto de terminar el mes de abril en que se debería concluir la cuarentena por la epidemia Covid-19; aunque la administración central ya habla de flexibilizar tal medida tomando en cuenta la posibilidad de hacerlo por regiones o lugares específicos e incluso por edades, dependiendo de los últimos informes de los especialistas.

A los problemas que existen entre el Gobierno central y los departamentales que han llevado incluso a la existencia de dos directores en el Servicio Departamental de Salud de Cochabamba, uno ya existente y el otro impuesto por la administración de Jeanine Añez como una forma de asumir el control de la epidemia, el fin de semana se sumó el malestar de seis sociedades científicas que habrían decidido marginarse del Comité Científico Nacional.

Todo empezó el viernes 24 de abril cuando la presidenta transitoria de Bolivia, Jeanine Añez, hizo conocer una nómina de ocho especialistas bolivianos en el área de la salud que conformarían el Consejo Científico Asesor (CCA) cuando, en realidad, existía ya un grupo de galenos que creía que cumplía ese rol y al enterarse de dicha noticia, se sintieron relegados, ignorados y, por ello, decidieron dar un paso al costado.

Adrián Ávila, presidente de la Sociedad Boliviana de Medicina Crítica y Terapia Intensiva, confirmó a El Deber que aparte de la suya, se apartaron las sociedades de medicina interna, infectología, neumología, pediatría y la Universidad Mayor de San Andrés.

Ávila fue uno de los médicos que desnudó ante medios de información la situación del número de equipos de terapia intensiva y de especialistas en su manejo a principios de abril. Se supo, por ejemplo, que hasta ese momento en el país existían 430 camas de terapia intensiva y 190 especialistas, imprescindibles para la atención de pacientes graves con Covid-19. “Estas 430 camas cubren sólo 35% de toda la demanda. Ahora de ese 35% que logramos cubrir el sector privado absorbe el 60%. El 40% restante está repartido entre la seguridad social y el sector público”, señaló entonces Ávila.

Flexibilización de la cuarentena

Mientras los problemas en el sector de salud continúan, se acerca la fecha en que debería terminar la cuarentena en Bolivia: el último día de abril. Este fin de semana, el Ministro de Salud indicó en el canal estatal que probablemente se flexibilice la medida dependiendo de un estudio que se haga sobre el comportamiento de la Covid-19 en cada punto del país.

De hecho, la cuarentena ya tuvo una primera flexibilización a mediados de mes con la autorización para que los restaurantes puedan ofrecer y entregar comida a domicilio, lo que dio lugar a una mayor circulación de carros y gente en las calles.

Sin embargo, los casos de enfermos con Covid-19 siguen aumentando en el país, según el reporte diario que da el Gobierno. Hasta este domingo, en Bolivia ya habían perdido de la vida 50 personas; existían 950 enfermos con el virus y de esa cantidad, 525 se encuentran en Santa Cruz, frente a 168 en La Paz, 79 en Oruro y 78 en Cochabamba, los cuatro departamentos que encabezan la lista de enfermos. Y estas cifras aumentarán con la flexibilización y de eso parece estar seguro el Ministro de Salud.

Y el secretario de Salud de la Gobernación de Santa Cruz, Óscar Urenda, le dijo a radio Panamericana que es probable que la curva de contagios de la Covid-19 se eleve más durante esta semana en el caso de Santa Cruz que a estas alturas ya concentra más de la mitad de los enfermos en Bolivia. Solo espera que dicha subida no "sea abrupta".

Mientras esto ocurre en Bolivia, en otros países se están haciendo preguntas sobre la misma enfermedad que siguen siendo una incógnita y tienen que ver con la posibilidad de que la gente vuelva a circular, entre éstas están: la circulación de contagiados asintomáticos; el no saber aún si realmente quienes se sanan no van a volver a enfermar y la tercera incógnita es por qué gente joven aparentemente sin enfermedad alguna igual ha terminado falleciendo.

Líos de todos los tamaños

Los problemas que existen en el sector de salud y en los diferentes niveles de gobierno son, por decirlo de algún modo, de diferente tamaño. Incluso continúan los dolores de cabeza por contratiempos con algunas alcaldías que no terminan de ponerse las pilas para adecuar todo lo necesario para la atención de pacientes con Covid-19 y de esto se dan cuenta los ministros por las inspecciones que siguen realizando in situ.

Página Siete informó este último domingo que el ministro de Obras Públicas, Iván Arias, dio un plazo de cinco días al alcalde de la localidad de Cajuata (La Paz), Tito Mayda, para resolver las observaciones a la infraestructura e insumos médicos después de comprobar en su inspección que no cuenta con las condiciones para luchar contra la Covid-19.

Si el problema con los alcaldes podría ser catalogado como menor a nivel de gobiernos, el que aún existe en algunos servicios departamentales de salud puede ser dimensionado como de mayor magnitud por cuanto involucra a departamentos de Bolivia.

La administración central del país se ha quejado de la lentitud y la mala voluntad por parte de quienes dirigen esos servicios y, por ello, optó por poner otras cabezas por encima de quieren dirigen los mismos en coordinación con las gobernaciones. Sin embargo, esta medida molestó a más de un Gobernador.

Este domingo, ABI informó que el fiscal de materia, Jorge Limpias, informó sobre el allanamiento de las oficinas del Servicio Departamental de Salud (Sedes) de Beni, por supuesto incumplimiento de deberes de sus autoridades para enfrentar la pandemia del coronavirus. "Estamos investigando para ver si existe alguna responsabilidad de algunos funcionarios del Sedes, referente a la denuncia por incumplimiento de deberes que han presentado tres médicos".

Y los problemas en el Sedes de Cochabamba no han sido solucionados. Siguen existiendo dos directores: Miguel Delgado que ha sido nombrado por el Gobierno central con el discurso, además, de que en la última década no se ha hecho una convocatoria para ocupar ese cargo y el otro, Eddy Calvimontes, ratificado por la actual gobernadora de la Llajta, Esther Soria, quien, incluso, viajó a La Paz durante la cuarentena para reclamar por tal designación.

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