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Por Carlos Tellería, foto FCBC

Miércoles 4 de diciembre de 2019.- Durante los incendios que arrasaron 3,89 millones de hectáreas del Bosque Modelo Chiquitano, entre el 9 de julio y 10 de octubre de 2019, fueron registrados al menos cuatro megaincendios o incendios de sexta generación conocidos por su voracidad y alta capacidad destructiva que solo se habían presentado anteriormente en dos países de Sudamérica: Chile y Argentina.

Esta es una de las conclusiones de un diagnóstico técnico preliminar publicado el 2 de diciembre por la Fundación para la Conservación del Bosque Chiquitano y la Gobernación de Santa Cruz, realizado con el financiamiento de la Unión Europea.

La naturaleza empieza así a recuperarse de sus heridas (foto: FCBC).

Un megaincendio, según el estudio, es capaz de romper la estructura de la atmósfera y generar tormentas de fuego con una intensidad superior a los 100 mil kilovatios; puede calcinar hasta 4.000 hectáreas en una hora y es imprevisible. Esos eventos de sexta generación empezaron a ser registrados globalmente a partir de 2016.

Expertos internacionales como el español Marc Castellnou explicaron al diario español La Vanguardia, en 2018, que un incendio de sexta generación se alimenta de la máxima cantidad de combustible que tiene a su alcance, se mueve en ecosistemas estresados y se encuentra con atmósferas radicalmente calientes e inestables.

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Hay que tomar decisiones

El diagnóstico sostiene que las características de los megaincendios obligan a tomar decisiones sobre el manejo de bosques secos en general, ante la posibilidad de que esos desastres puedan presentarse nuevamente.

Se señala que esos eventos son prácticamente nuevos en el planeta y que la ciencia aún se encuentra en una etapa temprana de comprensión de estos fenómenos y que se necesita hacer ajustes para mejorar la capacidad de pronóstico.

En 2010, fueron quemadas 3,2 millones de hectáreas en el Bosque Modelo Chiquitano, cifra 21% menor que la registrada este 2019 (3,89 millones de hectáreas). Otro pico alto se dio en 2007 (2,35 millones de hectáreas incendiadas), detalla el estudio. Entre 2011 y 2018, el tope máximo llegó a 842.041 hectáreas destruidas (2012) y el mínimo fue de 122.545 hectáreas (2014).

"Los incendios más extremos denominados de sexta generación –aclara el estudio –, pueden presentar en un futuro consecuencias sociales, económicas y ambientales hasta ahora desconocidas, como ya se ha podido observar que ha ocurrido en los últimos incendios de Grecia (2000, 2007, 2009 y 2018), Portugal (2003, 2005 y 2017), Italia (2017), Francia (2003 y 2017) o España (2006, 2009, 2017), u otros países o regiones como Canadá (2016), Chile (2017) o California (2017 y 2018)".

Los árboles perecieron ante las llamas (foto: FCBC).
Recuperar flora y fauna

Se sugiere, además, que en un tiempo prudente se desarrolle un trabajo de corroboración de campo en las zonas más afectadas y levantar información  que puedan dar una idea más clara y precisa acerca de la severidad de los daños a los ecosistemas, fuentes de agua, suelo, fauna, recursos forestales maderables y no maderables. De manera puntual, se recomienda asegurar las condiciones para una recuperación de la flora y fauna.

También se aconseja hacer una evaluación sobre el impacto causado a los habitantes de los lugares afectados, como la pérdida de producción de alimentos.

En la casa del jaguar

En la evaluación técnica se hizo un seguimiento al jaguar, el depredador terrestre más grande de los bosques tropicales, porque su presencia influye significativamente en la estructura y función de los ecosistemas.

Este felino juega un rol destacado en el equilibrio, regula el tamaño o los tamaños de las poblaciones de sus presas y, como necesita de espacios grandes para sobrevivir y reproducirse, sirve de modelo para identificar áreas de corredores y áreas de conservación.

Un jaguar en el bosque chiquitano (foto: Sixto Angulo).

Se llegó a establecer que fueron quemadas 2,8 millones de hectáreas de las zonas consideradas el hábitat del jaguar. Esta cifra equivale al 16,5% del total del área donde vive este animal en la Chiquitanía.

Otros datos
  • La ecorregión chiquitana está compuesta por 36 ecosistemas. De ellos los más impactados en el 2019 fueron:
  • 29% de lo quemado fue Bosque Chiquitano
  • 18% de lo quemado fue Abayoy
  • 15% de lo quemado fue Bosque Chiquitano Transición Chaco
  • Las 10 cuencas hidrográficas presentes en la región fueron afectadas por los incendios. La cuenca del Río Curichi Grande fue la más afectada, con más de 1.2 millones de hectáreas identificadas con cicatrices de quemas.

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