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Por Carlos Tellería, Cochabamba (Bolivia)

¿Cuál es el procedimiento que las y los policías suelen emplear cuando hacen sus patrullajes? Los uniformados se acercan a personas sospechosas de vender o consumir drogas. Se identifican, hacen la requisa personal. Si encuentran alguna sustancia controlada, realizan una prueba de campo para corroborar o descartar la sospecha. El teniente Ernesto Guarayo Apaza cuenta que si el resultado es positivo, se secuestran las evidencias (droga, pipas, encendedores, celulares o dinero, si fuese el caso) y se incinera la sustancia en presencia de un fiscal y un representante de Naciones Unidas. Si la o las personas detenidas con droga en su poder son menores de 18 años, se convoca a la Defensoría de la Niñez y a los padres o tutores. Si son mayores, son aprehendidas para fines investigativos.

Eso hacen quienes son policías. Sin embargo, qué puede hacer una madre o un padre en su casa para saber si su hija o hijo adolescente consume drogas o alguien le lleva por el mal camino. Las entidades como la Fuerza Especial de Lucha contra el Narcotráfico (FELCN), la Defensoría de la Niñez y Adolescencia, la Dirección Departamental de Educación, un toxicólogo y un experto en adicciones le dijeron a Guardiana que los progenitores son protagonistas esenciales a la hora de prevenir el consumo de drogas por parte de las y los jóvenes, en este caso sus hijos. Y tal tarea en casa pueden efectuarla empezando por la revisión de las mochilas escolares.

El teniente Guarayo explicó que los padres deberían realizar el control de la mochila de sus descendientes como las y los uniformados lo hacen en los colegios como parte del programa denominado Plan Mochila Segura que, en coordinación con la Defensoría de la Niñez, consiste en la revisión de objetos personales de estudiantes para ver si llevan o no sustancias controladas, o imágenes pornográficas en sus teléfonos móviles, gotas para evitar en enrojecimiento de los ojos...

Y como soporte a las familias, la FELCN cuenta con un área de Prevención en la que ofrece charlas y talleres a estudiantes de secundaria, padres de familia, profesores, dirigentes vecinales y de organizaciones territoriales de base (OTB). Esa labor está a cargo el teniente Ernesto Guarayo Apaza.

En esos encuentros se habla de las drogas, su origen y clasificación (naturales, semisintéticas, sintéticas) su legalidad o ilegalidad, y el procedimiento policial y las consecuencias legales y en la salud.

¿EN QUÉ MÁS DEBEMOS FIJARNOS?

  • Cambio repentino de conducta de la o el hijo
  • Cambio de grupo de amigos
  • Bajo rendimiento académico
  • Pérdida de apetito
  • Ojos rojos
  • Problemas para conciliar el sueño
  • Descuido en la vestimenta
  • Pérdida de dinero y objetos de valor

EN LA DEFENSORÍA

Quien lidera la Defensoría de la Niñez y Adolescencia de Cochabamba, Raquel Nogales, recuerda que equipos interdisciplinarios (psicología, trabajo social y abogacía) atienden los casos que llegan a esa oficina municipal mediante denuncias escritas, verbales y telefónicas, entre los que también están los vinculados a drogas.

Raquel Nogales encabeza la Defensoría de la Niñez y Adolescencia en Cochabamba.

No se trata solo de casos de consumo de drogas, sino de cualquier acción que vulnere los derechos de la población menor de 18 años (abusos sexuales, acoso escolar, trabajo infantil y otros).

Nogales también considera que padres y madres de familia son los que más conocen a sus hijos, por tanto, son los llamados a prestar atención a las actividades de sus hijos e involucrarse más en sus vidas.

Una vez que el pedido de ayuda llega a oídos de la Defensoría, lo primero que se hace es escuchar a los padres. Luego, la psicóloga tiene una primera entrevista con el hijo o hija, y de la que obtendrá elementos para determinar qué está sucediendo. Posteriormente, la trabajadora social hace el seguimiento en la unidad educativa y conversa con los profesores para conocer el rendimiento del o la estudiante.

La Defensoría ofrece apoyo psicológico, dice Nogales. Y si se detecta que hay consumo de drogas por parte del niño o adolescente, se pide la intervención de especialistas en esos casos. Desde mayo de 2019, se cuenta con el apoyo gratuito de especialistas del Centro de Apoyo Integral a la Familia (CAIF), que abrió sus puertas gracias a la cooperación del gobierno de Italia.

Si en las evaluaciones se advierte que los padres o tutores tienen problemas que causan más disfuncionalidad, son enviados a la Escuela de Padres para que la intervención se realice con toda la familia.

EN UNIDADES EDUCATIVAS

La Dirección Departamental de Educación dice que a principios de año tuvo reuniones con la FELCN para analizar el tema de las intervenciones en las unidades educativas a petición de padres de familia y directores.

El director departamental Iván Villa explica que a los profesores se les recomienda observar el comportamiento de los estudiantes, ver si tienen cambios en su manera de ser.

Al margen de los talleres de prevención, la intervención policial ha evidenciado la presencia de vendedores de estupefacientes en los alrededores de los colegios. Con apoyo de la Policía se han organizado las Brigadas Escolares con la participación de estudiantes, profesores y padres de familia que son preparados para vigilar el perímetro exterior de las unidades educativas.

 “En esto requerimos –apunta Villa– la participación de los padres. En cualquier caso de tráfico en lugares cercanos, los directores saben que tienen que presentar denuncia de manera inmediata”.

En algunos colegios se cuenta con programas que no recurren necesariamente a la sanción, sino a la búsqueda de salidas de otra índole, como el incentivo a las actividades lúdicas, culturales deportivas, de manera que los estudiantes se mantengan alejados de las tentaciones.

TOXICÓLOGOS, PSICÓLOGOS Y… 

El Hospital Viedma presta servicios a los consumidores de drogas. El toxicólogo Ramiro Cadima Flores lamenta que los padres y madres de hoy sean tan permisivos con sus hijos porque les dan libertades que antes prácticamente no existían.

El médico toxicólogo del Hospital Viedma, Ramiro Cadima Flores.

Esa ausencia de supervisión ha hecho, según el médico, que se hayan perdido algunos roles de comportamiento. Por ejemplo, los jóvenes salen de casa y no tienen hora de regreso, y sus padres se han vuelto tan confiados y basta que sus hijos e hijas les contesten una llamada de celular para quedarse tranquilos.

Ese descontrol también se evidencia en el uso irrestricto de Internet y el acceso a información de todo tipo y seriedad. En la red –comenta Cadima– es posible hallar referencias sobre las drogas, mezclas que se experimentan en otros países, mañas para no delatar el consumo.

Si alguien bebe alcohol, aplica una fórmula con otra sustancia para que desaparezcan los efectos y aparentemente nadie podría darse cuenta de que ha consumido.

El toxicólogo recomienda a los padres inmiscuirse un poco más en la vida de sus hijos, conocer a sus amigos e investigar qué lugares frecuentan.

El nosocomio tiene especialistas en psicología, psiquiatría y toxicología para determinar por qué un consumidor ha llegado a esa situación.

Cadima explica que en la universidad se enseña que el psicólogo atiende al consumidor si este es menor de 18 años. El psiquiatra ve a los que están por encima de esa edad.

Cuando se ve que es necesario el uso de medicamentos, incluso si el paciente es menor de 18 años, se consulta con el psiquiatra.

El médico toxicólogo pide muestras de sangre, orina, cabello y uñas, según el tiempo de consumo, para saber qué droga o drogas están en el organismo y con esa información hace el diagnóstico que suele ser sometido a interconsulta, generalmente con el psiquiatra quien, en caso necesario, recomienda la medicación. El seguimiento queda en manos de un psicólogo.

Es posible que el paciente reciba ayuda hasta en seis sesiones. Cadima dice que es importante la participación del entorno familiar en este proceso de rehabilitación, pero también es significativo que el consumidor reconozca que tiene un problema y acepte la ayuda que se le ofrece.

APOYO GRATUITO

El Centro de Apoyo Integral a la Familia (CAIF) se define como la primera institución municipal comunitaria de mediano umbral de esas características en el país. Abrió sus puertas el 14 de mayo de 2019 gracias a un acuerdo entre el Ministerio de Salud, el Gobierno Municipal de Cercado y la Agencia Italiana para la Cooperación al Desarrollo.

El servicio que ofrecen es gratuito, aclara uno de sus representantes y experto en el área de las adicciones, Christiam Arce Vargas Magne. Se atiende a personas mayores de 13 años con problemas de adicción al alcohol y otras drogas, desde el consumo inicial, ocasional, experimental y problemático. No llega a personas  de consumo dependiente, el más crítico.

También se trabaja con la familia de la persona que consume. El proceso de rehabilitación se inicia de forma individual, luego participa la familia y llega un momento en que se lo hace en grupo.

Cuenta con un equipo multidisciplinario compuesto por profesionales en psicología, educación y trabajo social. De momento su labor está enfocada a atender a la población del subdistrito 16 (Cerro Verde, Huayrakasa, Alto Cochabamba, zona del Campo Ferial, la avenida 9 de Abril), pero reciben a usuarios de otros barrios. Sus instalaciones están ubicadas en cercanías de la orilla norte de la laguna Alalay.

El CAIF trabaja en prevención con profesores y estudiantes de unidades educativas, con dirigentes vecinales y OTB, en ferias educativas y movilizaciones, el aprovechamiento del tiempo libre de los adolescentes.

Movilización contra el consumo de drogas, en Cochabamba (foto: UNODC).

En las instalaciones del CAIF se ofrece orientación, se realiza el diagnóstico psicosocial de la consumidora para conocer su entorno. Para el estudio psicológico se utilizan instrumentos o exámenes que ayudan a determinar la frecuencia de consumo y otros factores asociados.

Finalmente, está el tratamiento ambulatorio en casos de consumo problemático con apoyo psicológico individual. “Nos centramos en la persona, no en la sustancia”, afirma Arce. Se busca que la persona reconozca que tiene un problema y se trabaja con herramientas de reeducación para que el consumidor sea más resiliente, capaz de adaptarse de manera positiva a situaciones adversas.

Con frecuencia, quienes consumen drogas o corren el riesgo de caer en ese problema no reaccionan de la misma manera que otra persona, según el experto. Tienen baja tolerancia a la frustración, son manipuladoras, mentirosas.

El representante del CAIF  sostiene que la adicción por definición es una enfermedad crónica de proceso reversible, pero es necesario hacer ese abordaje biopsicosocial para que la persona deje la droga.

(Crédito de la foto principal: pxhere.com)

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