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Por Mónica Oblitas (Costa Rica)

Miércoles 18 de diciembre de 2019.- José María Castro Madriz, el primer presidente de Costa Rica (1818-1892), a diferencia de casi todos los países latinos, fue un profesor y no un militar. Dato interesante cuando se trata de entender un poco de la idiosincrasia de los “ticos”, el gentilicio que tienen los costarricenses y que se debe a esa costumbre suya de usar el diminutivo cada vez que pueden, “gustico”, “chiquitico”.

Estoy viviendo en San José de Costa Rica hace seis meses, y cada día me sorprendo con alguna cosa nueva. Los ticos no son famosos por su hospitalidad en vano, su “Pura Vida” es un lema que tienen tatuado en el alma desde que son pequeños. “Pura Vida” para tratar al otro, para dar espacio al carro que quiere pasar (aunque vale decir que manejan muy mal), para abrirte la puerta, para saludar o despedirse, para vender o comprar, para enseñarles a los niños, para tratar al amigo, “Pura Vida”.

Pero ese lema también significa cero estrés, nada de apuros, ni de vidas agitadas, ni de bocinazos histéricos o empujones en las colas, nada de fechas límite ni de horarios exactos. Los ticos son relajados, quizá demasiado para alguien que, como yo, llega de una urbe caótica, estresante y eternamente malhumorada como La Paz. Su “ya casi” puede significar que un encargo llega en cinco minutos, en cinco horas...o en cinco días! Y ven la vida como un disfrute (obviamente con sus problemas como todo mortal). Y es que no es fácil estirar la jeta cuando tienes la suerte de ser uno de los países con la biodiversidad mejor cuidada del planeta, con altas tasas de reforestación, con lugares clasificados como los más bellos pero, porque siempre hay un pero, con unos precios carísimos.

Entrada al Barrio Chino en el centro de San José.

Y acá es donde llega la parte fea de Costa Rica. Es, sin duda, el país más caro de Centroamérica. El litro de gasolina regular cuesta Bs8, la entrada al cine alrededor de Bs60 , un litro de leche aproximadamente Bs8  y una botella de cerveza alrededor de Bs20. Si bien hay precios que no son exagerados, hay otros que te hacen respingar. No es barato vivir en Costa Rica, y hay diferencias muy marcadas entre quienes tienen y quiénes no. Puedes ver fácilmente en las calles autos de las marcas Masserati, Porsche o Alfa Romeo, y tienes noticias de que un barrio se ha incendiado porque las casas de madera ardieron porque una familia estaba cocinando con leña.

La diferencia entre barrios se nota a leguas, y mientras hay casona o condominios con helipuerto incluido, hay casas que se caen de viejas. Pero es así en toda Latinoamérica, la región más desigual del mundo. Costa Rica tiene un paisaje espectacular, tiene Pacífico y Caribe, tiene montañas y llanos, volcanes activos, y un clima espectacular. Su comida típica no es mi preferida porque el plátano (que es el que se usa para cocinar a diferencia del banano, que es el que se come crudo), está demasiado presente en sus platos y no le encuentro todavía la variedad al Casado, el plato típico que está compuesto de carne (pollo, cerdo o pescado), arroz, huevo, plátano, ensalada y frijoles, eternos y sabrosos frijoles.

Atardecer en Punta Leona, una de las varias playas que ofrece Costa Rica.

En salud, Costa Rica está en avanzada. Tiene excelentes médicos y clínicas privadas y servicios de salud públicos bastante aceptables en comparación con los del resto de la región. El problema es el costo. Si bien los públicos son gratuitos para los ciudadanos costarricenses, las medicinas son costosas, no hay un monopolio en las farmacias y cada una puede ofrecer el mismo remedio a distinto precio. En el caso de la salud privada, una internación de dos días por un problema digestivo no muy complicado puede costar la friolera de 6.000 dólares. Pero el nivel es excelente.

Y el otro lado fuerte de Costa Rica es su educación. En San José funciona el INCAE, la escuela de negocios más famosa de Latinoamérica y una de las más prestigiosas del mundo, y aunque hay muchas universidades privadas, la Universidad de Costa Rica está considerada como la mejor de la región. Los estudiantes tienen que demostrar un alto nivel académico para ingresar y lo deben mantener a lo largo de su carrera. Acá no hay eso de líderes universitarios que estudian 10 años bajo el erario público. Si no eres bueno, pierdes tu oportunidad. Las escuelas, todas, desde las privadas (que cuestan miles de dólares, a las gratuitas) enseñan inglés en diferentes niveles, así que algo de ese idioma saben la mayoría de los costarricenses lo cual es muy importante tomando en cuenta que el país vive del turismo como mayor fuente de ingresos.

Edificio histórico en el centro de Costa Rica.

No todo es oro obviamente, el país ha comenzado a sufrir niveles de delincuencia que antes no tenía, sobre todo por la migración de los países vecinos, el nivel de pobreza alcanza casi el 21%, aunque hay que tomar en cuenta que el analfabetismo casi es nulo porque dentro de los programas del ministerio de educación está dar dos comidas al día a los estudiantes. De esta forma la deserción escolar es muy poca porque muchos de estos chicos y chicas que asisten a la escuela, solo comen en ella. Otro problema que tiene Costa Rica es que, si bien su nivel de deforestación es bajísimo y tiene como eslogan cuidar su territorio, etc., la huella ecológica del costarricense es insostenible, ya que representa 8 % más de lo que el territorio es capaz de reponer. Es en extremo consumista. Una familia de cuatro personas puede llegar a tener cuatro autos (el crédito es muy fácil de conseguir en el país), por eso, abordar el patrón de consumo y producción “es el problema ambiental más serio, más grave, más urgente que tiene el país”, según ha señalado el ministro de Ambiente, Carlos Manuel Rodríguez. Del lado positivo, por cuarto año consecutivo, un 98% de la electricidad se produjo a partir de fuentes renovables.

Costa Rica no tiene Ejército, pero sí una Policía bien equipada.

Costa Rica es un pequeño país con 51.100 km2 (Bolivia tiene 1.099 millones km²) y cuatro y medio millones de habitantes, por cierto y para no olvidar: la superficie quemada en la Chiquitania boliviana es del tamaño de toda Costa Rica.

Pequeño y verde, con problemas como todos y un tráfico infernal, además de precios muy altos, Costa Rica está impregnado de pura vida, y está orgulloso de ello.

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