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Texto de Marco Antonio Flores Peca y Juan José Toro Montoya y fotos del SIHP

Domingo 13 de diciembre de 2020.- Lo primero que se ve al llegar al lugar es el campanario de su templo, clásico de las construcciones andinas, que emerge nítido de entre todas las demás construcciones. Cahuayo está enclavado en la Cordillera de los Andes, cerca del límite interdepartamental entre Oruro y Potosí, que se la disputaron en el pasado, y reclama para sí el título de “Cuna de la medicina tradicional”.   

Los cahuayeños conservan un sistema de organización de ayllu, con sus respectivas parcialidades Urinsaya (mitad de abajo) y Aransaya (mitad de arriba), además de ser en su mayoría trilingües, pues el aimara es su idioma de origen, anterior al quechua, que fue impuesto a partir de la conquista inca, y, por último, asumieron también el español que llegó con los invasores europeos.

Si bien la gente de esta comunidad practica una agricultura de subsistencia, y la crianza de algunos animales como las llamas, su principal actividad económica se centra en la medicina tradicional.

Plantas medicinales para todo mal en Cahuayo (Potosí).

Según Gumercindo Acarapi, actual presidente de la Asociación de Medicina Tradicional (Abometrac), Cahuayu, cuya escritura más aproximada sería Qawayu, es la cuna de la medicina tradicional, pues los qawayeños son los herederos de un conjunto de conocimientos y prácticas sobre el uso de plantas, elementos animales y minerales con fines medicinales. Estos conocimientos fueron desarrollados en cientos de años y transmitidos de generación en generación hasta nuestros días.

Se trata de una comunidad en la que casi el 95 por ciento de sus habitantes se dedica a la medicina tradicional y ritual, llegando a curar enfermedades físicas, pero también de tipo psicológico como el wayrasqa (mal de viento), mancharisqa (mal del susto) y las enfermedades  ocasionadas por los saqras (entidades malignas), entre otras.

Llamerías con medicina 

De igual manera que los habitantes de las comunidades circundantes al Salar de Uyuni (Tahua, Llica, Coqueza, etc.), quienes realizaban largos viajes para intercambiar la sal con otros productos, la comunidad de Cahuayu realizaba una llamería (caravana de llamas) bastante importante. Según informes de los comunarios, dos veces al año, un reducido grupo de personas comandaba una caravana de aproximadamente 30 llamas. Una de las llamas llevaba el preciado Colla Q’ipi, que era un cargamento conteniendo, en pequeñas bolsas de lana de llama, un conjunto de medicinas y preparados con los cuales estos médicos andinos lograban curar un sin fin de dolencias. Los medicamentos y los servicios se intercambiaban (trueque) con alimentos como el maíz, la papa, trigo, etc. que permitían a los qawayeños complementar su alimentación. Los viajes partían desde Cahuayo y concluían en las cabeceras de valle como Taypiri, Vitichi, Calcha, Puna, Otavi, etc. Un solo Colla Q’ipi era suficiente para traer de regreso toda la caravana de llamas cargadas con alimentos.  Si se tiene en consideración que hace varios años existía una gran ausencia de hospitales y médicos en el área rural, es posible darnos cuenta del gran servicio que prestaban y aun prestan estos médicos tradicionales.

Un ángel médico

Según cuenta una leyenda, hace muchos años atrás una pequeña paloma habría llegado a la comunidad de Qawayu, llevando en su pico unas cuantas plantas medicinales. En el lugar donde esta paloma se asentó, se construyó una iglesia en la cual se venera a varias deidades del mundo católico como el Tata Santiago, la Virgen de Concepción, la Virgen de la Candelaria y el más importante de todos, el Ángel de la Guarda. Según informes de los comunarios, dos esculturas de este ángel fueron hechas en Perú, una se habría quedado en Lima y la otra habría llegado hasta Qawayu. Para los qawayeños, se trata de un ángel médico que bendice a todos los médicos tradicionales de esta comunidad, dándoles la facultad de poder sanar todo tipo de dolencias. La fiesta del Ángel de la Guarda se celebra cada 2 de octubre, momento en el que cada pasante añade una nueva planta medicinal al Colla Q’ipi que esta imagen tiene a sus pies.

El Ángel de la Guarda tiene su fiesta cada 2 de octubre en la comunidad que cree mucho en él porque lo ve como un ángel médico.

La ex presidenta de Abometrac, Luisa Quispe Janco, dice que entre los qawayeños se encuentra Qulliris (médico herbolario y ritualista), Qaquris (que es una especie de kinesioterapeuta), Q’apachakeras (las que preparan diversos sahumerios, ofrendas y las mesas rituales o q’uwas), Yatiris (curanderos y adivinos especialistas en la lectura de hojas de cocas), aysiris (ritualista y hechicero) y, por último, se tiene a las parteras, oficio que es desempeñado de manera exclusiva por las mujeres.

Si bien antiguamente la mayoría de estos trabajos eran desempeñados por los hombres, hoy son las mujeres quienes se encargan de la recolección de las plantas, minerales y restos animales que sirven para la preparación de medicamentos. Algunos de los elementos que se emplean son tan escasos que los deben ser traídos desde otros países. Además, son las mujeres las que se dedican a la venta de medicamentos, ofrendas rituales, etc. en sus puestos de venta que se encuentran en gran parte del territorio nacional. Es así que actualmente se cuenta con asociaciones de médicos tradicionales de Qawayu en las ciudades de Potosí, Santa Cruz, Villazón, Tarija, Yacuiba, el Gran Chaco, La Paz, y Cochabamba, además de existir la presencia de qawayeños en otros países como Argentina, Perú y Chile.    

En ese sentido, los médicos tradicionales de Qawayo, considerada a sí misma como “Cuna de la medicina tradicional”, deben ser reconocidos como un patrimonio intangible no simplemente de los potosinos, sino también a nivel nacional y mundial. 

Su ubicación

La comunidad de Cahuayu pertenece a la tercera sección del ayllu Sullcayana y está en la tercera sección del municipio de Belén de Urmiri, en la provincia Tomas Frías del Departamento de Potosí, y su ubicación es casi colindante con la provincia Abaroa del Departamento de Oruro.

Durante algún tiempo, su pertenencia a uno u otro departamento estaba en duda. Los mismos qawayeños creían que formaban parte de la provincia orureña Abaroa, y hasta ponían ese dato en sus documentos, pero, tras el saneamiento de tierras ejecutado por el Instituto Nacional de Reforma Agraria y el Instituto Geográfico Militar, quedaron como la tercera sección del referido municipio y bajo el gentilicio de potosinos. 

Está prácticamente entre ambos departamentos y, para llegar al lugar, se debe tomar el camino asfaltado Potosí-Oruro y doblar a la altura de Belén Pampa. Se toma el camino que va a Puitucu y, así, se llega hasta el lugar donde habría nacido la medicina tradicional.

Vocación medicinal

En la leyenda local, un ave se posó donde ahora está Cahuayu y bendijo al lugar con las hierbas medicinales que llevaba en su jamp’a q’epi (bolsa de fibra de llama). No existe precisión respecto a la antigüedad de la leyenda aunque, por sus elementos, parece ser prehispánica. Los habitantes del lugar tampoco se ponen de acuerdo sobre la especie, pues unos dicen que fue paloma, otros águila y los más hablan simplemente de “un pájaro”.

Lo que queda claro es que la elección de un ángel de la guarda como figura patronal se explica por las alas de este elemento de la religión católica, que llegó con los invasores. Tras la compostura del bulto, que habría sido en Lima, donde existiría una imagen gemela, fue enviado hasta el lugar donde ahora es venerado en su templo.

Pero la vocación de Qawayu con la medicina tradicional no solo está vinculada con esa leyenda, y sus muchas tradiciones, sino también por un sustento científico: en el lugar existen especies vegetales únicas; es decir, que no brotan en otras partes del continente, y prácticamente todas son curativas.

A diferencia de las qapachakeras, que se limitan a la venta de hierbas, sahumerios y mesas de qwa, los médicos tradicionales conocen los secretos de los tres reinos (vegetal, animal y mineral) para curar las enfermedades y saben cuáles deben mezclarse con cuáles.

Además, cerca de Qawayu existen aguas termales cuyo contenido habría sido preliminarmente analizado por científicos europeos que reportaron haber encontrado varios minerales, todos apropiados para las curaciones por sumersión.

El nuevo presidente de Abometrac, Gumercindo Acarapi, afirma que en el lugar existen documentos del siglo XVI, que daría cuenta que entonces ya se practicaba con solvencia la medicina tradicional pero otros originarios reportan la existencia de vasijas y otros objetos de delatarían una antigüedad mayor.

Un relato que inspira para incentivar la lectura entre niños y niñas

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